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martes, 20 de septiembre de 2016

¿Qué pasa en Venezuela? #7Conclusiones

Vivir esta Venezuela es una locura aunque me imagino que cualquiera en cualquier otro sitio, me puede replicar que la demencia no es una exclusividad de estas tierras. Aunque ciertamente está bien distribuida, acá abundan circunstancias que nos amargan o nos deprimen en todo momento. Si ya tú sólo tienes certezas sobre lo que acá sucederá o ya te hartaste de este tema porque es un chicle tan mascado que ya no sabe a nada, podrías prescindir de leer esta reflexión pero si también necesitas olfatear los próximos capítulos de la futura historia de este país, sigue adelante y te agradezco tus comentarios.

Hace pocas semanas, cuando se comenzó a hablar de negociaciones entre el gobierno y la oposición, mi primera reacción fue que no hay nada que negociar porque estamos exigiendo que se organice un referendo revocatorio, que es un derecho constitucional y como tal, no acepta trueque de ningún tipo. Así pensaba de entrada.

Por otra parte, viendo ir y venir a Rodríguez Zapatero entre España y Venezuela, también reflexioné que si bien lo consideraba demócrata y avalado por gobiernos y organizaciones que no tienen nada de chavistas, dije que era hora de llamar a los suplentes porque públicamente sus oficios no han movido ni un milímetro nuestra situación.

Además, también durante estas semanas, he leído a no pocos opositores que se indignan y critican sin compasión ni respeto a los protagonistas de la MUD. Los califican de traidores, convenientes, mezquinos, intrigantes, ingenuos o desubicados. También me indigno cuando leo que los venezolanos somos cómodos o cobardes y que la solución es que nos echemos a la calle hasta que tengamos un nuevo gobierno y, para remate, siempre me descolocan dos leyendas urbanas. La primera es que nos robaron casi todas las elecciones porque la oposición siempre fue mayoría y, la segunda, que contradice la anterior, es que los pobres del país siguen y seguirán con Maduro por la bolsa de comida.

Luego, pasó este último fin de semana y el ánimo opositor se cayó al piso porque mientras el gobierno se rumbeaba su cumbre de Margarita, nos metió la duda de que estaba pactando en secreto (sabrá Dios que derechos ciudadanos) con la MUD y, también, varios analistas de peso comenzaron a decir que el referendo no se hará en 2016. Por suerte, leí a Luis Vicente León este domingo y coincido con su defensa de la negociación MUD-Gobierno ante la dura y compleja realidad que nos está tocando vivir.

Mis 7 conclusiones al día de hoy, hilvanando las partes de mis propias experiencias, son las siguientes:

1.- El referendo si es un derecho constitucional pero como el gobierno piensa que la oposición aun no tiene un poder real para plantarle cara, lo obstruye mientras calcula todas las semanas hasta cuándo hacerlo. Igual tratamiento reciben las nuevas leyes, el funcionamiento de la Asamblea, las elecciones de gobernadores o cualquier otro derecho por racional o legal que sea. 

2.- A la MUD le resulta indispensable seguir organizando y dirigiendo su poder real hasta forzar una división del chavismo o del poder militar para que el gobierno acepte un cambio: gobernabilidad, referendo, elecciones regionales o renuncia de acuerdo con la fuerza e intensidad de tal poder. 

3.- La mala situación y el hartazgo de la sociedad siguen creciendo a diario y aunque su transformación en presión sobre el gobierno no es tarea fácil, es ahora casi la única razón de ser de la MUD. Esa presión es el activo con el que se lograrán los objetivos tarde o temprano. Parece que la MUD y los intermediarios externos tienen esta foto mucho más clara que los radicales de ambos bandos, sin embargo, la gente sigue esperando emocionada, desde hace muchos años ya, por resultados inmediatos como los que se aspiran de una democracia moderna (que no somos).

4.- A la MUD le ha resultado extremadamente difícil mantener alineada a esa mayoría de venezolanos que aspiramos un cambio real, bien por no tener un híper-liderazgo, bien por su propia diversidad o bien por la guerra psicológica que con mucha escuela le hace muy bien el chavismo. La disparidad de criterios, expectativas, miedos y esperanzas de la oposición atentan en contra de la velocidad de la consolidación efectiva de su poder.

5.- Aunque podamos criticar errores y reclamar un liderazgo que nos unifique en torno a una visión emocionante del futuro (y sin complejos comunistas), es una ingratitud inmensa el que no se reconozca que muchos líderes de la MUD no han sucumbido a la tentación de una vida más tranquila como emigrante, sino que siguen intentando rescatar una patria que tantos han dado por perdida a lo largo de 18 años.

6.- Un enfrentamiento de calle contra el gobierno en este momento sería un suicidio colectivo. A pesar de que la MUD encabeza una mayoría, de hasta 3 a 1, sólo el gobierno carece de escrúpulos y cuenta con las fuerzas armadas, los recursos económicos y los medios de comunicación. Si con suerte una acción de este tipo, después de ofrendar muchas vidas como la tuya y la mía, lograse la renuncia del gobierno, cabría la posibilidad de que aparezca algún militar para tomar los destinos del país con la excusa de apaciguar y unificar.

7.- Es muy difícil entender cómo actuamos los habitantes de esta Venezuela. Para cualquiera que no vive acá, es impensable la tolerancia al desastre y el miedo que hemos desarrollado o que nos han inoculado. Hemos descendido en la pirámide de necesidades a un punto que si bien nos encolerizamos con facilidad, con la misma facilidad nos metemos en una cola para tratar de conseguir comida que se pueda pagar, comprar ese medicamento que no podemos suspender o celebrar con un retiro en casa porque nos robaron el celular sin pegarnos dos tiros. Si los que lo viven desde lejos están aburridos de que nuestros lamentos no se transformen en acciones contundentes, les aseguro que aburre mucho más el tener que sufrir estos castigos que se nos están haciendo eternos.

El cambio podría estar por ocurrir o aun faltarle. La historia está llena de grandes episodios que ni se sospecharon unos días antes de que sucedieran. Quiero ser optimista y pensar que el cambio no tardará mucho más. Aun así, Venezuela es una inspiración hoy y lo será mañana y el compromiso con ella no debe caducar. Es aceptable y comprensible que algunos decidan emigrar pero otros, como tantos que han enfrentado estas circunstancias con éxito a lo ancho del planeta y a lo largo de la historia, seguiremos intentando construir la mejor Venezuela que merece nuestro época y habremos de hacerlo hasta conseguirlo. ¿Está fácil? No, ¿está cerca? No lo sé y por eso mismo es momento de apoyar sin mezquindad y desoyendo a quienes ya sabemos expertos en golpes psicológicos, de lado y lado.

Pidamos ánimo y demos ánimo que no somos pocos los que pensamos que siempre valdrá la pena seguir intentándolo y gota a gota seguiremos llenando un río que más temprano que tarde nos bautizará para perdonarnos por tantos errores y fanatismos.

martes, 5 de julio de 2016

Pensando la Venezuela del 2050

Después de más de 17 años tolerando que la dirección y la visión de mi país me hayan sido ajenas y, viviendo como tantos una amplia y profunda crisis que no ha parado de crecer y ramificarse desde 1983, mi posición ante los hechos políticos ha dejado el terreno de las preferencias para convertirse en convicciones irrenunciables, toda vez que lo que acá sucede no deja de meterse con mis bolsillos, con mi tranquilidad y con mi calidad y esperanza de vida pero también, como no sufrirlo, con la dignidad y el futuro de la mayoría de mis compatriotas, de mis vecinos, de mis compañeros de trabajo, de mis amigos y de mi familia.

Toda mi vida he votado por opciones distintas a que las que han asumido el poder. En otras palabras, he acumulado una antigüedad de más de 30 años en el club de las minorías y aunque esto no me hace sentir menos culpable o responsable por lo que acá nos está pasando, al menos me ha hecho cultivar la tolerancia y la paciencia. Aun sabiéndome entre los que no han escogido a ninguno de los últimos seis gobiernos, desde 1988 hasta el presente, he vivido con la esperanza de celebrar sus aciertos y deseando que nos sorprendan para beneficio de todos... Y nada.

A estas alturas, indignado y escarmentado he llegado al punto en que mis preferencias políticas son principios y como sigo queriendo contarme entre los que lo intentan resolver esta larga pesadilla sin emigrar, me aferro a la esperanza de enterrar la actualidad y ayudar como pueda a que construyamos un país nuevo que se aleje de lo que ya hemos probado con tan alto costo y tan magros resultados.

Aun sabiendo que hay poco que reconocer, espero no seamos sectarios y prepotentes para echar al desagüe las pocas buenas iniciativas públicas que se hayan podido desarrollar en estas tres décadas. Ahora bien, espero que también estemos bien claros sobre las políticas y posiciones que tenemos que enterrar. En el terreno económico debemos ser más liberales, mucho más. En el terreno social, sensibles pero confiando más en ayudar con capacitación, orientación, créditos e incentivos que sólo repartiendo las regalías petroleras. En lo cultural, debemos abrazarnos a nuestra forma de ser para celebrar nuestra riqueza tangible que serán los verdaderos valores venezolanos. Y, en el ámbito político, debemos desterrar el caudillismo, el populismo y el militarismo invirtiendo en el fortalecimiento y aprovechamiento de las instituciones y las actitudes realmente democráticas.  

Confío en que pronto celebremos la llegada de esta nueva etapa, pero con una nueva visión de un futuro que, sin duda y con fuerza, diversifique la vocación comercial del país más allá de sólo la exportación de petróleo y de materias primas. Va siendo momento de hacer una reforma educativa que nos permita varias cosas fundamentales: despegarnos del modelo de sólo memorizar contenidos, rediseñar los niveles educativos para acortar el tiempo en que cada persona le es útil a sí mismo, a su familia y a la sociedad y eso pasará por no dejar toda esperanza individual de un futuro mejor en cursar una carrera universitaria tradicional.

Venezuela tiene que tejer una red o una matriz que integre sus vocaciones y fortalezas, necesidades y oportunidades a los largo de sus 1.136 parroquias que se integren en los 335 municipios y los 24 estados para atender las necesidades básicas de sus más de 30 millones de ciudadanos y de muchos millones más que viven más allá de nuestras fronteras físicas. La tecnología está allí para aprovecharla y hacer una verdadera revolución que nos permita construir futuro para éstas y las próximas generaciones.

En Venezuela tenemos que hacer una planificación estratégica, al menos, para 30 años. Tenemos que ser mucho más que petróleo con urgencia. Tenemos que alinear las maravillas de nuestra geografía con lo maravilloso que va a llegar a ser nuestra gente y su organización y no volver a pensar en que somos un país rico porque tenemos mucho petróleo, oro, agua o sol sino por la claridad con la que seamos capaces de hilvanar un tejido humano que construya, mantenga y mejore la Venezuela que en 2050 sea referencia  de bienestar, desarrollo y felicidad para la humanidad. Si en este empeño podemos embarcarnos con varios de nuestros vecinos de la región, pues muchísimo mejor.

Llego el momento de dejar de lamentarnos por sentirnos empobrecidos, extravagantes y alejados del presente y el futuro de la humanidad. Pienso que ya hemos padecido y diagnosticado suficiente para decidir este cambio. El estado actual de Venezuela es tan desastroso que parece más fácil mejorar que seguir deteriorándonos. Las posibilidades están ahí, primero en nuestra mente y en la de millones de quienes como tú y como yo estamos hartos de nuestra realidad y dispuestos a diseñar y construir con nuestras propias ideas y energías la mejor etapa de nuestra historia que sólo sea mejorada por las que vendrán después de 2050.

viernes, 24 de junio de 2016

El difícil camino del 1 al 20 y al 50%

A finales de abril de 2016, en sólo tres días y justo después de recibir el formato oficial de planilla de manos del CNE el 26 de abril, más de 2 millones y medio de venezolanos de los 24 estados del país, firmamos para cumplir el primer paso para que el CNE comprobase que hay necesidad de contar si hay 4 millones o más de electores que quieren convocar un referéndum revocatorio de los encargados del poder legislativo actual.

Al concluir la recolección de las firmas iniciales, la MUD revisó y filtró unas 200 mil planillas con cerca de 1.960.000 firmas y las entregó al CNE el 2 de mayo para que éste revisara y convocara la jornada a través de la cual comprobar la veracidad de las mismas. De acuerdo con el reglamento, sólo hacían falta algo menos de 200 mil firmas, el 1% del padrón electoral, así que la recolección superaba ampliamente este requisito. Adicionalmente, debía haber 1% en cada uno de los 24 estados del país.

El CNE se tomó un mes para revisar y a principios de junio informó que aceptaba sólo el 70% de las firmas, 1.352.000 y que las restantes 600 mil habían sido rechazadas. Las razones para rechazar el 30% de las firmas fueron genéricas y cosméticas, como por ejemplo, errores ortográficos en el encabezado de la planilla. Sin embargo, sabiendo que las aprobadas eran 7 veces lo requerido, se continuó al siguiente paso.

De esta manera, entre el 20 y el pasado 24 de junio fueron convocadas más de 1 millón 350 mil personas para comprobar sus huellas dactilares en los equipos del CNE y ratificar que su voluntad de revocar era real. Para tal actividad, el CNE utilizaba 300 equipos capta-huellas ubicados en 128 puntos del territorio nacional y que operarían por 40 horas.

La semana de comprobación resultó un caos logístico por parte del CNE por las siguientes razones:

- Los sitios fueron escogidos al azar y no guardando relación con la residencia de los firmantes. En algunos casos, para validar era necesario desplazarse decenas de kilómetros
- La cantidad de sitios y de equipos asignados no se correspondían con la cantidad de firmantes potenciales sino con el requisito del 1%, en consecuencia, la MUD tuvo que montar una inmensa e impecable logística de traslados para agilizar
- El acceso  a muchos de los puntos fue dificultado con bloqueos de las vías, alcabalas inexplicables, operativos de reparación de asfaltado, etc.
- Aun así, la gente tuvo que tolerar filas de hasta 8 horas e incluso en algunos sitios por más de 1 día, para poder demostrar la validez de su firma. De no existir una convicción emocional con el proceso, la gente habría desertado
- No conforme con ello, los centros operaron menos de 30 horas por indisciplina de los funcionarios, fallas de energía eléctrica, fallas de los equipos y decenas de incidentes que incluyeron acoso y violencia de activistas pro-gobierno. 
- Sólo en Margarita, un día entre la 1 y las 2 de la tarde, sólo 7 personas lograban validar. Era evidente un boicot descarado al proceso

La semana ocupó a la población en un proceso democrático generador de esperanza y al menos en las noticias, tanto las protestas como las revueltas por comida y servicios públicos, disminuyeron notablemente con respecto a las semanas previas.

Luego de esta semana, de acuerdo con la MUD, más de 400 mil firmas fueron validadas. Aunque la voluntad de más de 2 millones de venezolanos fue ignorada o desechada, la meta fue aparentemente superada en los 24 estados.

Ahora el CNE dispone de hasta 1 mes para preparar un informe que debería concluir invitando a un proceso abierto en el que casi 20 millones de electores podrán solicitar el referendo y para ello tendrán que asistir a puntos de validación del CNE para manifestar su voluntad colocando sus huellas tal como esta semana.

Para que el referendo se convoque es necesario que los 4 millones de electores lo pidan formalmente. Las encuestas indican que entre 10 y 12 millones de electores lo consideran necesario y lo apoyarán. A juzgar por la actitud del CNE y el gobierno, pero también de los ciudadanos, el proceso continuará avanzando aunque con más demora e incidentes que los razonables.

Para que los solicitantes ganen el eventual referendo, la opción del “Si” debe recibir al menos 1 voto más que los que hicieron Presidente a Maduro en 2013, es decir, más de 7.587.532 de votos y si el gobierno de Maduro pierde el referendo, deben convocarse nuevas elecciones para escoger nuevo Presidente y nuevo gobierno para concluir el periodo.

Si finalmente el referendo no se realiza antes del 10 de enero de 2017, todo este esfuerzo habrá resultado en vano para los opositores por cuanto esa fecha define un límite para revocar al ejecutivo en pleno. Después sólo se podría revocar al Presidente y, en tal caso, ascendería su Vicepresidente, manteniendo el resto del gobierno actual hasta 2019.

Mientras la solución a esta crisis política sigue encaminándose constitucional y democráticamente, la crisis económica y social siguen empeorando y causando graves daños a millones de venezolanos todos los días. Me temo que no bastará atender la política para que el país no colapse. Eso no quiere decir que hay que desmeritar o abandonar este proceso revocatorio, pero hay que obligar a que el gobierno acepte ayudas como el canal humanitario de alimentos y medicinas que muchos de nuestros vecinos nos están ofreciendo.

martes, 21 de junio de 2016

Historia viva: primer semestre de 2016

A mediados de 2016, Venezuela se había convertido en un lugar tan inverosímil que algunos fabricantes cambiaban el nombre del género (no las marcas que habían dejado de tener importancia años antes). El champú ahora se llamaba Pre-tratamiento para evadir el control de precios, porque un litro de champú tenía que costar menos de 100 Bolívares mientras que el Pre-tratamiento se conseguía por casi dos mil o el precio necesario para lograr una comercialización rentable.

Otro producto emblemático, que reflejaba como la planificación chavista castigaba a la gente, eran los huevos de gallina. En sólo un año, el precio se había multiplicado por más de diez, pasando de 10 Bolívares a 100, aunque seguía siendo la proteína más accesible y disponible. En medio de aquella escalada y justo un poco antes de las elecciones legislativas de finales de 2015, el gobierno decretó que el precio tenía que ser de 15 Bolívares por unidad e, inmediatamente, se esfumaron de la misma manera en que luego lo hizo la mayoría chavista en el parlamento.

En aquellas elecciones, la mayoría opositora se hizo absoluta. El chavismo, como ya lo había hecho antes al perder otras elecciones, desechaba la voluntad popular, en este caso, con el apoyo genuflexo del máximo tribunal del país (el TSJ) que no escatimaría en sentencias parcializadas para neutralizar cualquier iniciativa no oficial por auditar, controlar o legislar de acuerdo con las promesas electorales con las que la oposición había ganado el apoyo popular.

La MUD, sabiéndose neutralizada por el TSJ, organizó el derecho constitucional a revocar al gobierno que había pasado el Ecuador de un acontecido periodo. A pesar de que las principales encuestas indicaban que entre el 70 y 80% de la población apoyaba la activación de tal plebiscito, el poder del chavismo en el CNE hacía diligentes pero infértiles esfuerzos de dudosa transparencia para demorar el conteo del inicial 1% que es necesario para pedir un segundo conteo de al menos un 20% del padrón que activa finalmente el referendo revocatorio. Todo un triatlón electoral. Una semana antes de concluir ese primer semestre, se lograba la meta inicial pero faltaba saber si en la segunda mitad del año se votaría por revocar al gobierno en pleno o si en 2017, se intentaría revocar sólo al Presidente.

El gobierno creía que subsidiaba la cesta básica de alimentos y medicinas destinando para ello hasta el 90% de las mermadas y mal administradas divisas del país (el precio de petróleo había caído un 60%), sin embargo, tener acceso a tales productos era un calvario cada día más alto. La diferencia entre los precios controlados y los que algunos estaban dispuestos a pagar, era de más de 15 veces y por ello se había generado la tristemente célebre ocupación de bachaquero, con múltiples especialidades, que aunque generaba una clase social que convertía la crisis en oportunidad, echaba por tierra las supuestas bondades de aquellos ineficientes subsidios.

El gobierno, continuando con su afán de controlar los controles de los controles y pensando en combatir a estos informales que su propia terquedad y miopía habían engendrado, cambiaba la distribución de los alimentos subsidiados por una iniciativa que se conoció con el acrónimo de CLAP (que en inglés es una forma coloquial de nombrar a una enfermedad venérea) y que consiste en la venta y despacho directo y mensual de una bolsa con un kit de harina, arroz, aceite y algo más. El programa fue delegado en miles de grupos locales de vecinos, aunque cada uno incluía a partidarios del PSUV, perfumando con un tufo a soviet, tan delicada distribución. Hasta un gobernador chavista, el de Nueva Esparta, declaró a todo pulmón que quien firmase a favor del revocatorio no recibiría las ayudas del “estado”.

Mientras el tipo de cambio para lo básico era de 10 Bolívares, un ministro bastante solitario y hasta entonces aparentemente poderoso, Miguel Pérez Abad, había dejado que el tipo de cambio secundario pasara en sólo tres meses de 200 a más de 600 Bolívares para intentar frenar al cambio paralelo que había estado alimentando la inflación que alcanzaba sus máximos históricos e, incluso, hacía de la economía de Venezuela, una de las peores del planeta. También había ajustado el precio de los productos controlados y el de la gasolina, que mantenía los ridículos precios del siglo pasado. 

Y como si todo este panorama no fuese suficiente, una pésima gestión del sistema eléctrico (que había sido totalmente estatizado hacía 10 años), alcanzó, hasta entonces, el clímax de una crisis energética que aunque comenzó en 2010 y había recibido miles de millones de dólares de inversión pública, necesitó racionar por varios meses el servicio durante al menos cuatro horas diarias, redujo los horarios de millones de funcionarios a dos días por semana y le quitó el viernes a las semanas de clase, para evitar que el país se apagara por completo. Concluyendo este primer semestre, lo más grave había pasado y el embalse de la principal generadora hidro-eléctrica del país, subía mientras los recortes y restricciones comenzaban a flexibilizarse.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, la salud venezolana también vivía los peores días de aquellas décadas. La escasez de insumos y medicamentos llegaba al 90% como consecuencia de las deudas que se mantenían con los proveedores. Esto, aunado a la inseguridad ciudadana, que llenaban las morgues con decenas de asesinados cada día, terminaban de configurar una patética gráfica: 30 millones de personas sobreviviendo a duras penas a una guerra que las entrañas chavistas habían desatado por acción y por omisión.  

En las redes sociales y en cientos de medios de comunicación de América y Europa, Venezuela ofrecía titulares emocionantes y cansinos por igual. La crisis era discutida en asambleas, congresos y entre decenas de actores internacionales que presionaban por encauzar la crisis con herramientas de negociación. Se exhortaba al diálogo político entre las partes para evitar un descarrilamiento definitivo del precario orden y para detener el avance de una crisis que comenzaba a tener la dolorosa etiqueta de humanitaria.

Así comenzaba a despedirse el 2016. Vendría el cierre de aquel trascendental año en el que habría de dilucidarse si el chavismo seguiría resistiendo el pulso de millones de venezolanos en oposición o si ocurriría un cambio pacífico y democrático que buscase un tercer Presidente para terminar aquel periodo, el más accidentado de los 60 años precedentes, marcado por la reelección, la agonía y muerte de Chávez, la controversial elección de Maduro y la más cruel crisis que recuerden aquellas generaciones que, o emigraban o, se sometían a las más inverosímiles y agónicas piruetas hasta para comprar un Champú.

miércoles, 27 de enero de 2016

¿Qué tienen en común los zapatos, los huevos y la leche?

Hoy en Venezuela vivimos casi 31 millones de personas. Sólo nuestro consumo cotidiano alcanza cifras que hablan de un complejo entramado. Veamos algunas cifras aproximadamente reales para intentar imaginar la dimensión del todo.

Si cada persona compra un par de zapatos en 2016, deben estar disponibles 31 millones de pares, es decir, que diariamente se transarán 85 mil pares en promedio. Si cada quien se toma un litro de leche cada mes, habrá que disponer de 372 millones de litros este año por lo que habrá que ordeñarles 20 litros a 51 mil vacas al día. Para que cada persona se pueda comer 15 huevos al mes, que son 5 mil 650 millones en todo el año, se necesitan más de 15 millones de gallinas poniendo más de 7 millones diarios.

Tanto las gallinas como las vacas deben ser alimentadas, vacunadas y reproducidas todos los días. La leche debe ser procesada y envasada así como los huevos recogidos y empacados. Todos los productos deben ser distribuidos a las 1.136 parroquias que ocupan casi un millón de kilómetros cuadrados. Todos estos productos requieren empaques que después se convertirán en basura que habrá de ser recogida y dispuesta.

A medida que se recorren las redes de cada producto, alimento o servicio nos podemos imaginar un sistema que requiere planificación, inversiones, terrenos, construcción, fábricas, transporte, vías, energía, aguas blancas y tratamiento de residuales, servicios financieros, comunicaciones y tecnologías, mantenimiento, mano de obra y profesionales de múltiples carreras y niveles, controles sanitarios y de calidad y un grandísimo etcétera.

Si a los productos mencionados que son de consumo básico y casi ineludible, seguimos sumando productos y servicios menos vitales, el sistema sigue complicándose y generando más y más jugadores e interacciones.

Si la economía cuenta con múltiples oferentes compitiendo por vender, la diversidad y cantidad de la oferta debería empoderar al consumidor y brindar mayor calidad a mejores precios (y millones de empleos, movilidad y oportunidades). Cuando la oferta recae en pocas manos, el poder pasa a los productores que fijarán precios más altos y, eventualmente, descuidando la costosa calidad (y generando empleos menos competitivos).

Como todo este proceso económico ocurre conectado con el resto del mundo, se hacen indispensables, entre otras, adecuadas políticas monetarias, fiscales y arancelarias para propiciar y regular la competencia entre productores nacionales y entre éstos y los foráneos. Por ejemplo, si nuestra moneda está sobrevaluada, se incentiva la importación porque monedas fuertes encarecen lo nacional. Inversamente, las monedas artificialmente desvaloradas, hacen más atractiva la producción autóctona a la vez que encarecen lo que no somos capaces de producir acá.

Los impuestos que genera la economía deberían sobrar para cubrir el costo de la operación del estado y de sus gobiernos (nacionales, estatales y municipales) que se deberían ocupar primordialmente de apoyar el sistema con incentivos a la competencia, regulaciones y controles de calidad. También, hacer inversiones en educación, salud, seguridad y en la construcción y mantenimiento de infraestructuras básicas y, en sociedades desiguales como la nuestra, ofrecer apoyos concretos que garanticen una vida digna a los menos preparados para  aprovechar el sistema (sin anularlos) mientras los compromete y los ayuda a sumarse al desarrollo.

En la Venezuela de las últimas décadas, un estado dueño de la producción petrolera, más que usarla como respaldo provisional, ha invertido mal para tratar injustamente de ser un aventajado empresario. Ese poder económico, más allá de distribuir ayudas, ha sido el combustible de un despreciable y descarado chantaje electorero (la cosificación de la política he oído recientemente).

El gobierno de los pasados 17 años, ha abusado de estas circunstancias. Por un lado, ha querido jugar directamente en casi todos los sectores siguiendo principios ideológicos de su anticuado e inefectivo modelo y, por la otra, ha mantenido tipos de cambio artificiales que privilegian sus propias y poco transparentes importaciones. Una nunca fuerte producción nacional no ha parado de recibir amenazas, empujones y grandes golpes y se encuentra arrinconada desde hace más de una década.

Así, se ha estrangulado a la inversión privada (miles y miles de empresas han cerrado), se ha despreciado la competencia al fijar precios que en muchas ocasiones quedan oficialmente por debajo de los costos, se han esfumado millones de empleos y se ha depreciado y despreciado la calidad de lo disponible. El gobierno se ha entrampado, fundiendo sus propios motores, en miles de subsidios indiscriminados, castrando, a final de cuentas, a una economía que sólo produce el 30% de lo que consume y que en tiempo de bajos precios del petróleo, ya no le alcanza para importar el restante e indispensable 70%.

No conforme con esta terca decisión de alejarse de los caminos de éxito probado hacia el desarrollo, algunos comentan que la corrupción en la administración de los presupuestos desvía 30% o más de los ingresos del estado (y que la corrupción actual dobla la de los noventas). No siendo suficientes los impuestos (que ha recaudado con mayor eficacia que sus predecesores), ha quemado la utilidad de sus empresas (PDVSA la más ilustre), ha postergado las inversiones para mantener y aumentar la producción, se ha endeudado como nunca antes y ha emitido más billetes soportados por las mismas reservas desatando el monstruo de la inflación (más billetes en una economía que no crece sólo aumenta el costo de los bienes y servicios).

Toda esta receta del fracaso se ha seguido confiando, con ingenuidad, en que los ingresos petroleros siempre crecerían por encima de las apetencias y necesidades. Así, hace un par de años ya eran rotundos los síntomas de un colapso pero desde hace un año, comenzó una agonía con una velocidad aun mayor que la de la caída del precio de nuestros barriles y reservas.

Si el gobierno no modera el gasto, no cambia su propia naturaleza y sólo intenta seguir pidiendo prestado y metiendo mano en las cuentas de las empresas y los ciudadanos, el panorama empeorará día tras día a menos que ocurra una milagrosa subida del precio del petróleo. Como ya efectivamente sucede, el sistema seguirá colapsando rubro por rubro y transitaremos uno de estos caminos: 

  • aceptar un masivo empobrecimiento y hundirnos conformes con el gobierno y su modelo o
  • comenzar a remontar la fuerte cuesta que nos acerque al sendero de una economía moderna luego de que este gobierno y su modelo hayan pasado a la historia por no garantizar ninguno de nuestros derechos elementales


domingo, 3 de enero de 2016

El 8° aniversario de mi blog "Desde Caracas"

Hace 8 años comencé a escribir en éste, mi primer y único blog público hasta ahora. Puedo afirmar que la experiencia es fenomenal por lo que no dudo en recomendarla. Admito que, entre otras cosas, ha sido mi propia terapia personal. En la mayoría de los casos ha sido una forma de desahogarme y racionalizar eventos que me generan ansiedad, sorpresa, molestia y, también, un medio para dejar constancia de cifras, situaciones o eventos para revisar a manera de bitácora. También he escrito varias entradas que me han obligado a investigar sobre otros tópicos, sitios o historias que me han atraído durante estos años.

Con ésta, he publicado 174 entradas (un promedio de 22 por año) que han recibido unas 35 mil visitas desde varios países, aunque principalmente los lectores parecen estar en Estados Unidos, Venezuela, México, España, Colombia y Alemania. 

En estos 8 años, las cinco historias que más interés han despertado son: tres escritas en 2012, una en 2011 y una del pasado 2015. Son:

1.- La primera es mi propio resumen sobre el 5 de julio de 1811. Un día histórico en el que se puso fecha a la declaración de independencia de Venezuela
2.- Le sigue la narración de un día cualquiera, específicamente, mi 9 de abril de 2012 en la que dejo constancia de la terrible escasez que ya azotaba con fuerza a Venezuela, así como la crisis eléctrica que entraba en su esplendor ese año
3.- Luego, la gente ha gustado de leer “Mis” panaderías, un ranking personal de las que en Caracas ofrecen algo que, según mi opinión, las hace especiales 
4.- La cuarta entrada es mi reseña sobre la costa verde de Vargas, que intenta ser una promoción turística a mi costa natal y
5.- Por último, una entrada del año pasado en la que escribí sobre la emigración venezolana que generó algo de polémica y fue re-publicada en otro blog especializado

Contrario a la recomendación general, este blog, “Desde Caracas” no está especializado en ninguna materia en particular. He escrito sobre política, historia, economía, sociología, salud y bienestar, turismo, gerencia y muchos otros temas. No es vertical pues. Es solo un ejercicio de reflexión continua sobre temas que me interesan o que me despiertan curiosidad y que con el tiempo recogerán una parte de mis vivencias desde Caracas durante el tiempo en que el blog siga actualizándose.

Más recientemente he pensado en comenzar dos nuevos. Uno, exclusivamente para seguir contando cotidianidades sobre Venezuela, sus ciudades y pueblos, en principio, dedicado a los miles de amigos y compañeros que han emigrado en los últimos años. Sería una especie de ventana cercana e íntima a la evolución del país y de la sociedad que dejaron atrás. El otro, un blog sobre la historia de Venezuela, porque con el pasar de los años, es un tema que me genera más y más interés y sobre el que me da gusto estudiar, leer y escribir.

Desde esta entrada, expreso mi sincero agradecimiento a todos quienes toman algo de su tiempo para leer. Me siento muy honrado de poder escribir algo que también les interese leer. ¡Muchas gracias!

domingo, 27 de diciembre de 2015

Adiós 2015

Ni los peores pronósticos económicos de finales de 2014 se acercan a lo ocurrido. Se proyectaba, en el peor escenario, que la inflación podría llegar a 80% y el paralelo a Bs. 300 pero se suponía que el gobierno tomaría algunas medidas para evitarlo. El país lleva bastante tiempo esperando algún cambio pero las pocas medidas que toma el gobierno siguen la terca dirección de los controles, el estatismo y el gasto público.

A falta de cifras oficiales que no han sido publicadas en todo el año, los estimados de las consultoras independientes o de bancos internacionales nos cuentan sobre una inflación de 200% y una caída del PIB de 7%. El paralelo, aunque hace algunas semanas pasó de 920 Bs., está cerrando en torno a 840. Los tres tipos de cambio oficiales siguen sin variación en Bs. 6,30, 13,50 y 200. El petróleo venezolano anda por 30 dólares y promediará 45 en el año. Las reservas bajaron 33,5% con respecto al saldo de hace un año. Por decreto, el ingreso básico mensual (salario más bono para alimentación) se duplicó en 2015.

Resumen de las principales cifras e indicadores en los últimos 3 años:










La economía venezolana muestra los peores resultados de las últimas décadas, sin embargo, el gobierno sigue bajando buscando un fondo que se hace más profundo y, con su terquedad, arrastra a la mayoría de la población.

El racionamiento

La ya dura escasez del 2014 dio paso a un racionamiento que ha coartado la libertad para comprar no pocos productos de la canasta básica (que tienen precios controlados y ridículamente bajos). Según el terminal de la cédula de identidad de cada adulto, se ha limitado la compra a un día de la semana y otro del fin de semana) y las cantidades semanales que se pueden comprar están controladas a través de un sistema nacional que registra las huellas dactilares del comprador (Captahuellas).

Por ejemplo, si logra comprar dos litros de leche una semana en un comercio, no podrá volver a comprar leche en ningún otro comercio del país que use Captahuellas hasta la semana siguiente. Sin embargo, la disponibilidad no está asegurada, peor aun, lo más probable es que productos como leche, azúcar, café, arroz, pañales, toallas sanitarias, papel de baño, champú, harinas, desodorante y muchas medicinas, aparezcan solo por uno o dos días cada 2 ó 3 semanas y si la disponibilidad no coincide con su turno, podrá pasar meses sin comprarlos. Con suerte, la solidaridad, el trueque familiar, las redes sociales que promueven intercambios o el comercio informal (con sobreprecio) pueden ser las únicas opciones que le permitan abastecerse parcialmente.

El Captahuellas se ofreció como la solución a la escasez ya que se dijo que ésta era generada por mafias de revendedores (que existen). Hasta ahora los Captahuellas no han solucionado. Cuando se hizo evidente que la escasez continuaba, se culpó al contrabando por la frontera con Colombia que fue cerrada hace meses para corregir. Pues la frontera tampoco era porque la escasez y las colas continúan tres meses después del cierre.

A pesar de la inflación más alta del mundo desde hace tres años, la gasolina, el servicio eléctrico y el servicio telefónico siguen costando más o menos lo mismo desde hace varios años.

Un evento que caricaturiza bien las acciones oficiales en micro-economía es lo acontecido con los huevos de gallina este año. A principios del mes de junio, un empaque con 30 unidades costaba Bs. 320. El precio fue subiendo semanalmente hasta llegar a Bs. 1.100 en noviembre cuando el gobierno decretó que el precio sería de Bs. 420. De inmediato desaparecieron y ahora sólo se pueden adquirir a vendedores informales en aceras y esquinas a Bs. 1.100.

Otros eventos

Afortunadamente, 2015 fue un año de pocas lluvias y sin tragedias que lamentar, pero la sequía impactó la crisis eléctrica que padecemos desde 2009, castigando con un pésimo servicio, principalmente, al interior del país.

Viajar a otros países está, de facto, casi prohibido. La oferta de pasajes está mayoritariamente disponible en dólares por lo que un pasaje al extranjero, en el último año, multiplicó su precio varias veces (los ingresos, en promedio, se duplicaron). Aun así, quien consigue comprar un ticket internacional puede cambiar un cupo de dólares para viajes anuales a una tasa de ganga (Bs. 13,50). El cupo varía por destino y duración del viaje pero varía entre 300 y 2.500 dólares por año. Los dólares adicionales que necesite debe procurarlos al cambio paralelo de Bs. 840.

El sentido de indefensión ante el hampa (robos y secuestros) se mantiene y sigue espantando al exilio a más y más venezolanos. La salida de jóvenes y de familias completas continúa. La emigración a Panamá, a Ecuador, a Chile, a Estados Unidos o a Europa sigue golpeando la cantera de nuestro talento local y sigue con el triste impacto social de este lamentable éxodo. 

Política

Todas las encuestas, desde principios del año, decían que la ventaja de la MUD sobre el gobierno era importante y creciente. A medida que se seguía descomponiendo la economía, tanto del país como la de la mayoría de sus más de cinco millones de familias, la diferencia crecía. Las elecciones no eran convocadas y Leopoldo López inició una huelga de hambre exigiendo la convocatoria.

Las elecciones fueron convocadas a finales de junio para el 6 de diciembre.

En septiembre, Leopoldo López fue condenado a casi 14 años de cárcel. ¿El delito? La fuerza de su verbo que de acuerdo con la juez fue el detonante inequívoco en 2014 de la más grave jornada de protestas de los últimos años con un saldo de 49 muertes. Varios gobiernos e instancias internacionales han opinado que el juicio estuvo viciado al punto de que se le considera, hoy por hoy, el preso político más conocido del mundo entero.

En octubre, el fiscal del caso Leopoldo abandonó el país y declaró que el juicio había sido un arreglo político a la medida del gobierno. Al mes siguiente, el secretario de la OEA publicó una carta de 18 páginas pidiendo al CNE y, especialmente a su rectora principal, que evitara que el evidente y tradicional ventajismo a favor del gobierno siguiera inclinando la carrera electoral en desfavor de la oposición. Ese mismo mes, dos sobrinos de la pareja presidencial, portando pasaportes diplomáticos, fueron detenidos en Haití y extraditados a Nueva York para enfrentar una acusación por intentar meter cocaína en territorio norteamericano. Dos semanas antes de las elecciones, la oposición ganó el gobierno en Argentina, poniendo término a 12 años de gobierno kirchnerista, uno de los importantes aliados del chavismo.

El 6D fueron las elecciones legislativas y la MUD logró la misma proporción de apoyo popular que por 17 años había recibido el chavismo. La MUD logró 112 diputados de un total de 167 por lo que se estrenará en 2016 como la nueva mayoría política del país.

Durante las tres semanas post-electorales el gobierno no ha sido capaz de asimilar el mensaje democrático que recibió el 6D. Por el contrario, ha seguido profundizando su actitud arrolladora y prepotente de cuando contaba con el apoyo que ahora detenta la MUD.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Del 6D al 6D, 17 años después

Quien intente analizar a Venezuela desde lejos y abstrayéndose de sus pintorescas particularidades, podría concluir que el país vive un normal, aunque lento, desgaste de un gobierno en funciones en favor de su oposición. Sin embargo, el PSUV en el gobierno ha abusado de comportarse siempre como retador irreverente en constante campaña, haciendo y deshaciendo con las formas, las prudencias y los riesgos. Hasta hace poco, la revolución de Chávez había gozado de un mayoritario apoyo electoral y emocional por parte de la gran masa esperanzada por la oferta de inclusión incondicional con que era seducida. 

El 6D, una nueva mayoría, harta de pasar diarios esfuerzos innecesarios desde hace demasiado tiempo, podría haber comenzado a caminar hacia el futuro de la mano del retador y por ello le ha estampado una muy precisa bofetada electoral al PSUV, el día en que el único gobierno venezolano de este siglo, cumplía 17 años de poder absoluto.



En las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, la MUD obtuvo el 56,2% de los votos válidos, lo que supone un crecimiento de 12% sobre su propio promedio de las tres elecciones previas y, por su parte, al PSUV lo votaron el 40,8% de los votantes, un retroceso de 11. La MUD logra dos tercios de los diputados y el tercio restante coloca al PSUV en una minoría parlamentaria que le podría relegar al mismo rol de espectador con el que sometió a la MUD en la legislatura 2011-2015.

De esas diez últimas elecciones, Chávez lideraba el PSUV en las siete primeras y la diferencia sobre la MUD promedió 9,6%. En las últimas tres, la era Maduro, el promedio de los resultados de la MUD supera en 1,5% al PSUV. La balanza comienza a inclinarse hacia el otro lado.

Estas cifras parecen mostrar dos fuerzas muy similares aunque la realidad ha sido muy diferente porque el voto popular no ha marcado la distribución del poder con esa misma proporción ya que hasta ahora el PSUV había encontrado siempre la manera de prevalecer y dominar.

Revisando cada tipo de elección se hace notorio un desgaste del chavismo y el crecimiento de la oposición:
  • En las tres últimas Presidenciales, la MUD pasó de 37% en el 2006, a 44% en el 2012 y a 49% en el 2013. Crece 12%. Por su parte, el PSUV pasó de 63% en el 2006, a 55% en el 2012 y a 50% en el 2013. Cae 13%.
  • En las dos últimas legislativas, la MUD crece 9%, desde 47 a 56% y el PSUV decrece 8% desde 48 al 40% del último 6D.  
El 6D del 2015 podría ser el comienzo del fin de una tradición de 17 años. Al menos habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos en el 2016.

Preparando esta analítica de datos, intenté recordar lo sub-periodos que componen esta era de 17 años del chavismo e investigando y recordando las noticias y eventos principales que influyeron en cada elección, terminé haciendo mi propio resumen de los principales acontecimientos entre estos dos 6D. Si gustas, a continuación podrás leer mi viaje en la historia reciente de Venezuela, entre el 6D de 1999 y el 6D de 2015. ¡Vamos! 


La transición de 1999 a 2001

Después de basar su campaña en gobernar para los pobres como principal prioridad, en darle al país una nueva constitución y en iniciar un combate sin tregua a la corrupción (usaron en sus propagandas la cruda metáfora de freír en aceite caliente las cabezas de los corruptos), el 6 de diciembre de 1998 Chávez ganaba por elecciones la presidencia de Venezuela para dar por concluido un periodo de 40 años marcado por la alternancia entre la centro-izquierda y la centro-derecha cristina más un último gobierno de la unión de las izquierdas (El chiripero). 


Chávez inició su primer mandato el 2 de febrero de 1999 y aquellos dos primeros años le permitieron hacer una transición entre la cuarta y la quinta república, convocando una asamblea constituyente primero y aprobando una nueva constitución a finales de 1999 (El día del terrible deslave de Vargas). Luego, el 30 de julio de 2000, se celebraron las mega-elecciones (Presidenciales, Parlamentarias y Regionales) que le pusieron nombre a los primeros protagonistas de los nuevos poderes públicos con Hugo Chávez a la cabeza.

El segundo gobierno de 2001 a 2007 


El 10 de enero de 2001, se inicia en Venezuela el primer gobierno de izquierda radical con no poca oposición. Se cambia el nombre al país (se agrega Bolivariana) y se modifican sus símbolos (un caballo en el escudo deja de correr a la derecha para virar a la izquierda). Chávez comienza a tratar de imponer un paquete de más de cuarenta leyes revolucionarias inconsultas que entre otras áreas, afectaría a la educación básica y a la propiedad privada. Casi de inmediato, una procesión de protestas golpean la popularidad del nuevo gobierno. Luego de enormes protestas, Chávez supera un golpe en 2002 y se impone a los restos del bipartidismo y a las nuevas formaciones políticas que acababan de nacer. 

Seguidamente, enfrenta y derrota un paro nacional de dos meses, liderado fundamentalmente por las tradicionales organizaciones obrera y empresarial, junto a la desfigurada e inmadura oposición política. A partir de 2003, establece un control de cambio que aun perdura, toma el control absoluto de PDVSA, depura las Fuerzas Armadas, domina el poder electoral, recompone el Tribunal Supremo de Justicia y neutraliza a toda oposición política. Bajo la tutoría de Fidel Castro, crea las primeras misiones populares (red de expendio de alimentos, de atención médica popular, de operaciones en Cuba de problemas de la vista, de alfabetización y de reinserción escolar para adultos) que le permiten recuperar popularidad y ganar un referéndum revocatorio convocado por la oposición en 2003 pero celebrado al año siguiente. 

En 2004, acabó con la independencia del Banco Central con la simbólica solicitud de aquel "millardito" de las reservas justo el mismo año en que era asesinado el famoso Fiscal Danilo Anderson (crimen que tantas conjeturas generó y que aun algunos consideran una conspiración secreta). Entre 2004 y 2005 el barril de petróleo sube desde 30 hasta casi 60 dólares mientras que la oposición, víctima de sus propias contradicciones y torpezas, decide no presentarse a las segundas elecciones parlamentarias de 2005, dejando vía libre a un gobierno que se hace de un poder político absoluto. 

Chávez concluye triunfante su segundo mandato, aunque las leyes revolucionarias que detonaron tan grave crisis, no llegaron a ser sancionadas. Desde este periodo y hasta el presente, se inició una agresiva política de expropiación de tierras y empresas para ponerlas al servicio del "pueblo" (en forma de cooperativas primero y, después, de comunas o de empresas socialistas), sin que se haya logrado aumentar la producción o la productividad desde entonces. 

En 2006 la oposición logra re-unificarse en torno a la MUD y coloca a Manuel Rosales al frente (ha sido apresado en 2015 después de regresar de su exilio en Perú). Aunque pierde las Presidenciales de ese año, establece la base de los acuerdos unitarios que siguen vigentes en 2015.

El tercer gobierno, de 2007 a 2013


Con su popularidad al máximo, Chávez avanza su radicalización a la misma velocidad que el precio del petróleo (que llegaba a 80 dólares en 2007). Precisamente, al comienzo de este periodo se revirtió definitivamente la apertura petrolera y las asociaciones estratégicas pasaron al control de la nueva PDVSA. Comienza el acercamiento a China, convirtiéndola en un cliente estratégico del petróleo venezolano y también en nuestro casi único proveedor de recursos financieros.

En general, este periodo arranca con un mayor control sobre los medios de comunicación para lograr la hegemonía comunicacional, más expropiaciones y más intervención del estado en todos los sectores. 

Creyendo que es el momento de modificar la constitución para decretar al socialismo del siglo 21 como principio de estado, Chávez y su asamblea convocan un referéndum en 2007 que pierden por 2%, justo seis meses después de haber cerrado RCTV, la más popular señal abierta de la televisión privada del país y justo cuatro meses después del sonado caso del maletín con 800 mil dolares decomisado en Argentina y que se presume era un aporte ilegal a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. 

El cierre de RCTV despierta a los estudiantes, generando una nueva generación de políticos jóvenes que casi inmediatamente se unirán a los principales partidos de la MUD. 

En 2008, se funda el PSUV, que sigue siendo el más grande partido político de Venezuela. El gobierno comienza a legislar los temas que le habían sido desaprobados en 2007. En 2009, sin cuidar la legalidad de la convocatoria, se impone en un nuevo referéndum que derribó los límites a la re-elección indefinida de los cargos de elección popular, incluida la presidencia. Se despeja el camino para la tercera presidencia de Chávez.

En ese mismo año, 2009, se nacionaliza uno de los mayores bancos del país, el Banco de Venezuela (hasta entonces en manos del Santander de España), marcando el inicio de una fuerte incursión del estado venezolano en el negocio bancario que creció aun más luego de la crisis de varios bancos medianos que ese año se fusionaron, luego de saneados, para formar el Banco Bicentenario.

También en 2009 comienza la crisis eléctrica que aun perdura.

El petróleo sigue subiendo y luego de un fuerte repliegue en 2008 por la crisis mundial, marcará varios años de 100 dólares. A comienzos de 2010, Chávez se asume marxista y, al poco tiempo, se da a conocer el caso PUDREVAL (toneladas de alimentos importados por el gobierno y que fueron encontrados mal almacenados en el puerto de Puerto Cabello y mayormente caducados). 

El exceso de confianza del gobierno, la opacidad de su gestión y un desenfreno radical por una parte y, por la otra, la paciencia y el enfoque de la MUD, hacen que en las elecciones parlamentarias de 2010, la diferencia entre ambos bloques se reduzca a menos de 1%. Sin embargo, la re-configuración de los circuitos electorales a favor del PSUV, genera una asamblea en la que éste logra 66% de los diputados y la MUD se queda con el 34% restante. Otro desmoralizante golpe para la oposición y sus seguidores que comienzan a emigrar por decenas de miles.

Desde este momento ya la escasez y la inseguridad son graves problemas que no reciben adecuada atención ni solución. El gobierno interviene y desmembra grandes cadenas privadas de radiodifusión y sigue consolidando un inmenso sistema público de medios que sólo emitirán mensajes oficiales (o propaganda del PSUV).

En 2011, Chávez lanza una nueva misión para construir viviendas populares (un tema olvidado por el gobierno hasta entonces), que le permite recuperar parte de la popularidad perdida y opacar los otros graves problemas del país. Al mismo tiempo, dedica tiempo y cuantiosos recursos a blindarse internacionalmente y consolidar lealtades de buena parte de la región (en 2011 nace UNASUR y en 2012, se estrena en Mercosur).

A mediados de 2011, Chávez informa que padece un cáncer y comienza a tratarse (al año siguiente habrá elecciones presidenciales). A principios de 2012, la MUD va a unas primarias y escoge a Henrique Capriles como su candidato. En mayo, se sancionó la nueva Ley del Trabajo, que agregó beneficios, regresó la retroactividad a la liquidación de la antigüedad e impidió el despido.

Comienza una campaña electoral marcada por rumores sobre la salud de un Chávez que vuelve a ganar las elecciones en octubre. A principios de diciembre, un mes antes de tomar posesión por cuarta vez, anuncia que su cáncer ha regresado y que volverá a operarse en Cuba. Será su última aparición pública, anticipando que en caso de muerte, sus partidarios deben hacer presidente a Nicolás Maduro. A los pocos días se celebra la elección de gobernadores que es ganada mayoritariamente por el PSUV, tanto por extensión de la victoria de octubre como por la empatía que generó el duro padecimiento del sacrificado e incansable presidente re-electo por cuarta vez. 

El cuarto gobierno que comenzó en enero de 2013

Sin salud, Chávez no pudo investirse el 10 de enero de 2013 y Nicolás Maduro, su Vicepresidente, se encarga del gobierno hasta que en marzo, con no pocos cuestionamientos legales y luego de la muerte del presidente, se convocan nuevas elecciones presidenciales para escoger a quien deba concluir al frente del gobierno hasta 2019. La MUD inscribe nuevamente a Capriles que pierde por 1,5% y no acepta los resultados. El gobierno de Maduro, con los apoyos internacionales construidos por Chávez, logra evadir las auditorías que de acuerdo con la MUD permitirían descubrir el fraude (la de los cuadernos de votación). 

La siguiente contienda electoral será en siete meses para escoger a los nuevos alcaldes y concejales. La economía del país comienza a colapsar y se desata una inflación que en 2013 duplicará la de los años previos y el tipo de cambio del mercado negro se dispara a niveles nunca vistos (de 8 a 65 bolívares por dólar). El gobierno de Maduro centra su defensa en que los desajustes son producto de una guerra económica de los empresarios, el capitalismo y los adversarios ideológicos internacionales y profundiza los controles y sigue embistiendo a la iniciativa privada. A un mes de las elecciones, en noviembre de 2013, arremete contra el comercio e impone precios basados en el tipo de cambio controlado sin importar que las importaciones privadas hayan sido realizadas al cambio libre (10 veces por encima del control). Esta ofensiva mejora su popularidad y amplifica la desmoralización de la oposición y termina por darle una nueva victoria al PSUV y reafirmar la legitimidad de Maduro.

Tres importantes medios de comunicación (dos periódicos y un canal de televisión) son vendidos a desconocidos y cambian dramáticamente sus líneas editoriales dejando invisibilizada a la oposición. Ésta queda relegada a las redes sociales y al contacto persona a persona en la calle (quizá una de las armas secretas para el 6D).

2014 comienza con la conmoción que causó el asesinato de Mónica Spears (actriz de telenovelas y ex Miss Venezuela), un mes antes de que estallaran intensas protestas estudiantiles que recibieron, sin mediación, una brutal represión causando la muerte de dos estudiantes el día en que se iniciaban. Esta crisis degenera en una parálisis económica de 5 meses, se salda con 49 muertos y miles de presos (incluyendo a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, dos de los líderes de la MUD).

Los graves problemas no paran de empeorar: servicio eléctrico, inflación, devaluación, inseguridad y emigración profesional. El dólar pasa de 65 a 175 y la inflación llega a 70%. El gobierno intensifica el intervencionismo, los controles y mantiene subsidios imposibles (la gasolina tiene el mismo precio desde los noventas).

Comenzando el último trimestre de 2014, el diputado del PSUV Robert Serra y su asistente son brutalmente asesinados y aunque el gobierno sostiene que ha sido un complot de paramilitares colombianos, los causales han contado con no pocas hipótesis que una vez más hacen muy opaca la verdad en este tipo de casos dado la poca confianza que genera la justicia en Venezuela.

Comienza 2015, el peor año para la economía de Venezuela en su historia. La escasez da paso a estrictos controles de compra, como máximo dos veces por semana y colocando huellas dactilares. Aun así, no se corrije el problema y las colas para saber si se podrá comprar, siguen creciendo y desesperando a la gente. Se reproduce por todo el país un ejercito de revendedores informales ("Los bachaqueros") y se cierra la frontera con Colombia con la excusa de parar el contrabando. No se toma una sola medida de equilibrio o apertura. Ningún nuevo control  funciona y la escasez empeora a medida que cae el precio del petróleo (que ha llegado hasta 31 dólares). A pesar de que el Banco Central no ha publicado un solo indicador en todo el año, la inflación anual pasa de 240% (la más alta del mundo), el dólar libre pasa de Bs. 900 y la escasez alcanza un terrible 70%.

Leopoldo López es condenado a 14 años de cárcel sin pruebas y sin que sus abogados hayan podido ejercer una aceptable defensa. 

A lo largo del año, se ha leído en la prensa internacional sobre varios supuestos escándalos de corrupción y narcotráfico que salpican al estado. El Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, demanda a los medios que lo publican o lo re-editan. En noviembre, dos sobrinos de la esposa de Maduro son extraditados de Haití a Nueva York y aun esperan la primera audiencia de un eventual juicio por tráfico de cocaína. Los principales problemas del venezolano siguen creciendo mientras el gobierno sigue culpando a la supuesta guerra económica. Sin apartarse de su ya terco y sordo proceder, el 6D el gobierne pierde estrepitosamente las elecciones parlamentarias en las que la MUD logró la mayor mayoría posible: dos tercios de los diputados. 

Conclusiones

Por muchos años, el PSUV logró un control hegemónico de Venezuela (e incluso llegó hasta más allá de nuestras fronteras), neutralizó a la prensa independiente y ha arrinconado a la iniciativa privada. Combate a sus disidentes y a sus adversarios políticos como a delincuentes comunes (los que por el contrario, gozan de impunidad - sólo 5% de los delitos reciben pena en Venezuela). 

En los muchos años de bonanza, aun sin haber diversificado la economía y haciéndonos más dependientes del petróleo, el chavismo había logrado mejorar la distribución de la renta aunque sin generar riqueza sostenible. Esa mejoría comenzó a retroceder aceleradamente desde 2012.

Luego de 17 años, en el país no hay distinción entre el estado, el gobierno y el PSUV, por lo que la oposición y sus aliados internacionales le califican de dictadura. El fin ha justificado cualquier medio para consolidar este modelo. Gracias a ello un grupo de privilegiados presume de su obscena y oscura riqueza en forma de cuentas millonarias, mansiones, carros, aviones y yates acá y en varios paraísos del planeta (Capriles los bautizó “Los Enchufados”). 

Por su parte, de los cuatro principales partidos que conforman la MUD, sólo uno, Acción Democrática, fue fundado en 1941. Primero Justicia en 2000, Un Nuevo Tiempo en 2006 y Voluntad Popular en 2009. Muestran mayoritariamente caras jóvenes que a lo sumo (y en el mejor de los casos) han sido dirigentes estudiantiles, concejales, diputados, alcaldes o gobernadores en los últimos 15 años por lo que, hoy por hoy, no deberían ser automáticamente catalogados como representantes de la era pre-chavista. Adicionalmente, los cuatro  se enmarcan en la Centro-Izquierda, sin embargo, para el PSUV son "la extrema derecha" que sólo defiende los intereses de los grandes imperios capitalistas.

Fin de la historia... por ahora.










sábado, 13 de junio de 2015

Qué lástima que nadie aprende en cabeza ajena

España vive un proceso que en la distancia y con todo respeto me recuerda al que arrancó en Venezuela a principio de los noventas. Hace 25 años, Venezuela estaba profundamente indignada, principalmente, por la vergonzosa explosión de la corrupción administrativa que creció sin aparente control en los 35 años previos de democracia que nos dimos luego de superar la dictadura que nos sometió hasta 1958. ¿Suena?

Usando una perspectiva de izquierdas, todo lo malo y todo lo pendiente de los noventas se achacaba al poder de entonces, a un enfoque de clases y a considerar que la exclusión y las desigualdades, eran consecuencias calculadas y panificadas por un modelo económico liberal que quería perpetrarse en la explotación de los más pobres para hacer más ricos a los más ricos. 

De esta manera, nuestra sociedad, más que buscar una cura real a sus problemas que de fondo eran y son de valores, idiosincrasia, creatividad y pobres controles, se empeñó en un supuesto barrido vengativo, de destrucción y de arrase de todo lo que olía a bipartidismo o desmontaje del supuesto liberalismo que había sido el presunto responsable de todas las injusticias que nos agobiaban.

Pensaban nuestras mayorías que el problema era de personas y de modelo económico y el complejo de superioridad de nuestra izquierda, la real y la clandestina, pronto se embarcó en una acelerada sustitución de personas y nombres pero los problemas se agravaban y la gente gritaba pidiendo más cambio, más y mejor reparto y más pueblo al poder. Así llegó Chávez y el proceso de cambio se aceleró y además de cambiar nombres, cambió la constitución y el resto de las caras pero se olvidó de los problemas de fondo, de los problemas reales porque era más fácil cambiar funcionarios que implantar políticas, leyes e ideas para crecer de verdad.

Hoy día, más de 16 años después de que los indignados tomaron todo el poder en Venezuela, nuestra sociedad ha cambiado para peor porque en vez de cultivar los valores correctos y blindar los procesos para repeler la corrupción venga de donde venga, sólo se usó el cambio para sacar a los "malos" y poner a los "buenos". Esa infantil pero calculada retórica de que la izquierda es buena y la derecha es mala, más que hacer más transparente la administración de lo público, sólo se ocupó de sacar de la foto al oponente (enemigos o traidores los llaman acá), sin preocuparse por la nueva corrupción que de largo, ha sido mucho más grande, miserable y escandalosa que la vieja.

Ojo, lo difícil no es agarrar las viviendas desocupadas y entregarlas a los desahuciados por dignidad y por justicia social. Lo verdaderamente complejo es cómo propiciar un desarrollo que sea lo suficientemente ancho y profundo para que el sistema genere el menor número posible de desahucios porque el que solo reparte, algún día agota y en el proceso destruye los valores del esfuerzo y el trabajo y los sustituye por la adulación política y el tráfico de influencias coartando la posibilidad siempre necesaria de que todos y cada uno ayudemos a construir una sociedad más justa. 

Qué lástima que nadie aprende en cabeza ajena.

domingo, 8 de febrero de 2015

¿Bravo pueblo o conejos en jaula?

Visto lo visto, lo del manejo actual del gobierno venezolano no es incapacidad sino premeditación y planificación comunista.

En respuesta a los números rojos mostrados por nuestra economía, tercos como el polvo, abundan consejos, opiniones, estudios, ensayos y discursos para demostrar que el rumbo debe ser modificado. Sugerencias, contra-planes y benévolas comparaciones con vecinos socialistas más abiertos y con mejores resultados están a la orden del gobierno. Oposición, protestas, deserción y proposición en cantidades suficientes para demostrar al más radical que hay maneras de mejorar la cosa sin necesidad de abandonar la visión social de la gestión pública, para el gobierno sólo son traiciones.

Por todo esto, cuando el proceso ya es quinceañero, no puedo pensar que sea la terquedad, el orgullo o la miopía las razones para no cambiar. Creo que las partes andamos pendientes de resultados diferentes. Mientras la mayoría de Venezuela quiere progreso, paz, modernidad y desarrollo, el gobierno quiere seguir destruyendo el capitalismo que queda para hacerse aun más todopoderoso, aunque ello signifique primero retroceder para luego avanzar (según sus planes).

Sin dudas, la búsqueda actual de este gobierno es la máxima hegemonía económica (ya ha logrado la política y la comunicacional), permitiendo una actividad privada al estilo cubano, es decir, micro-empresas familiares de 5 o 6 colaboradores para generar los ingresos mínimos para esas pocas familias y no más, mientras al igual que en Cuba, el estado gran-propietario puede asociarse con otros países o con trans-nacionales privadas foráneas para el resto de los proyectos y necesidades que lo ameritan y pareciera que vamos a toda velocidad en esa dirección.

Hay un sector de la oposición que siempre ha pensado que los malos resultados económicos le restarán el apoyo popular al gobierno y de esa manera colapsará el proyecto, sin embargo, el ejemplo de Cuba nos muestra que tantos años de pobres resultados, no han podido con esa “revolución”.

Una parte de la oposición aun piensa que la nuestra es una democracia con graves defectos de gestión que se curarán con elecciones. La otra piensa que esta es una dictadura que se derrotará organizando el clamor popular para dar paso a un borrón y cuenta nueva. Estas diferencias de enfoque son abismales, el gobierno lo sabe y estratégicamente busca profundizarlas para devolverlos al carril electoral que ya domina y seguir con su plan basado en el populismo, el clientelismo y el control total de los recursos y los medios de comunicación.

La madera del venezolano está siendo puesta a prueba como nunca antes. ¿Somos un bravo pueblo o conejos en jaula?

sábado, 24 de enero de 2015

Petróleo a 10

Hoy pienso que el futuro de Venezuela y de sus próximas generaciones necesita que nuestro barril de petróleo se venda a 10 dólares por los 10 próximos años.

El sacudón de sabernos menos solventes y menos ricos, seguro nos obligaría a repensarnos desde todo punto de vista pero fundamentalmente, nos haría cambiar profundamente algunas de las creencias y conductas que nos tienen atrapados, frustrados, empobrecidos y decepcionados de ser pobres y creernos ricos.

Este escenario de un bajo precio de nuestro petróleo por una década nos llevaría a ser más creativos, planificados, humildes, ahorradores, productivos y a valorar más nuestras posibilidades de depender más del ingenio que de las rentas que llegan solas y nos ayudaría a escoger representantes para que nos sirvan y no caudillos que nos repartan mejor lo que Dios nos proveyó (como tan bien escribió Laureano).

La renta petrolera y el populismo venezolano han arruinado nuestro pasado reciente, destruyen nuestro presente y han atrofiado nuestras potencialidades. Si hago un balance de los peores atributos de nuestra sociedad, con dolor tengo que mencionar que el egoísmo, la prepotencia, la apatía, la mendicidad (del “bien cuidado jefe” para abajo), la corrupción, la irresponsabilidad y el desprecio por lo común nos están definiendo como una triste sociedad enferma pero que se cree ungida.

Habrá muchos que se molesten porque estoy emitiendo estos juicios y me dirán que el venezolano no es así. Que somos trabajadores, “echaos pa´lante”, creativos, cálidos y otra cantidad de virtudes. Aun sabiendo que éstas también nos definen, al juzgar lo que hemos hecho como sociedad en los últimos 40 años, tengo que ser auto-crítico y mostrar nuestros lados menos admirables.

Desde que el tipo de cambio se despidió del 4,30 en el 83, todo el que ha podido ha especulado con nuestra moneda. Comenzando con los días previos a la primera devaluación de aquel viernes negro y el “ta´barato, dame dos”, hasta la actualidad de CADIVI y los SICADes, el uso y abuso de información privilegiada, de asignaciones y de cupos han mostrado la más egoísta cara del venezolano.

La honradez administrando recursos públicos, de un lado y de otro, es vista como una idiotez. “No me den. Pónganme donde haiga” es una triste frase venezolana. Éramos corruptos en el 78, en el 88, hace 10 años y ahora. La falta de probidad y honradez al entrar en contacto con el dinero de todos, más que algo malo es una importante “virtud” de nuestra dañada ciudadanía.

No esperar nuestro turno si vemos que podemos agilizar de cualquier manera, creernos más despiertos que los demás y ponernos siempre por encima del prójimo y sin remordimiento, es otra de nuestras tristes características. Sólo hay que observar el tráfico en nuestras calles por unos minutos para comprobarlo. Es que pareciera que sólo estamos hechos de la prepotencia real, de la impotencia indígena, de esclavos rabiosos y de la viveza de los mantuanos.

Lo lógico sería hacer el cambio sin perder la ventaja que nos daría el petróleo bien vendido pero es que hemos podido hacer varios grandes cambios en los últimos 45 años y lo que hemos escogido nos lleva de mal en peor. Cada vez que una disyuntiva electoral nos ha contrapuesto dos caminos, siempre hemos escogido el del Mesías, el que más inmediatismo nos garantice y así, sólo parecemos estar zapateando y hundiendo nuestro futuro en un charco de mierdas movedizas.

Si no encontramos pronto otra manera de entender nuestra ciudadanía y cómo construir nuestro futuro, Dios mío, espero que nos dejes el Petróleo a 10, por 10 años y ayúdanos a cambiar.