Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de enero de 2016

¿Qué tienen en común los zapatos, los huevos y la leche?

Hoy en Venezuela vivimos casi 31 millones de personas. Sólo nuestro consumo cotidiano alcanza cifras que hablan de un complejo entramado. Veamos algunas cifras aproximadamente reales para intentar imaginar la dimensión del todo.

Si cada persona compra un par de zapatos en 2016, deben estar disponibles 31 millones de pares, es decir, que diariamente se transarán 85 mil pares en promedio. Si cada quien se toma un litro de leche cada mes, habrá que disponer de 372 millones de litros este año por lo que habrá que ordeñarles 20 litros a 51 mil vacas al día. Para que cada persona se pueda comer 15 huevos al mes, que son 5 mil 650 millones en todo el año, se necesitan más de 15 millones de gallinas poniendo más de 7 millones diarios.

Tanto las gallinas como las vacas deben ser alimentadas, vacunadas y reproducidas todos los días. La leche debe ser procesada y envasada así como los huevos recogidos y empacados. Todos los productos deben ser distribuidos a las 1.136 parroquias que ocupan casi un millón de kilómetros cuadrados. Todos estos productos requieren empaques que después se convertirán en basura que habrá de ser recogida y dispuesta.

A medida que se recorren las redes de cada producto, alimento o servicio nos podemos imaginar un sistema que requiere planificación, inversiones, terrenos, construcción, fábricas, transporte, vías, energía, aguas blancas y tratamiento de residuales, servicios financieros, comunicaciones y tecnologías, mantenimiento, mano de obra y profesionales de múltiples carreras y niveles, controles sanitarios y de calidad y un grandísimo etcétera.

Si a los productos mencionados que son de consumo básico y casi ineludible, seguimos sumando productos y servicios menos vitales, el sistema sigue complicándose y generando más y más jugadores e interacciones.

Si la economía cuenta con múltiples oferentes compitiendo por vender, la diversidad y cantidad de la oferta debería empoderar al consumidor y brindar mayor calidad a mejores precios (y millones de empleos, movilidad y oportunidades). Cuando la oferta recae en pocas manos, el poder pasa a los productores que fijarán precios más altos y, eventualmente, descuidando la costosa calidad (y generando empleos menos competitivos).

Como todo este proceso económico ocurre conectado con el resto del mundo, se hacen indispensables, entre otras, adecuadas políticas monetarias, fiscales y arancelarias para propiciar y regular la competencia entre productores nacionales y entre éstos y los foráneos. Por ejemplo, si nuestra moneda está sobrevaluada, se incentiva la importación porque monedas fuertes encarecen lo nacional. Inversamente, las monedas artificialmente desvaloradas, hacen más atractiva la producción autóctona a la vez que encarecen lo que no somos capaces de producir acá.

Los impuestos que genera la economía deberían sobrar para cubrir el costo de la operación del estado y de sus gobiernos (nacionales, estatales y municipales) que se deberían ocupar primordialmente de apoyar el sistema con incentivos a la competencia, regulaciones y controles de calidad. También, hacer inversiones en educación, salud, seguridad y en la construcción y mantenimiento de infraestructuras básicas y, en sociedades desiguales como la nuestra, ofrecer apoyos concretos que garanticen una vida digna a los menos preparados para  aprovechar el sistema (sin anularlos) mientras los compromete y los ayuda a sumarse al desarrollo.

En la Venezuela de las últimas décadas, un estado dueño de la producción petrolera, más que usarla como respaldo provisional, ha invertido mal para tratar injustamente de ser un aventajado empresario. Ese poder económico, más allá de distribuir ayudas, ha sido el combustible de un despreciable y descarado chantaje electorero (la cosificación de la política he oído recientemente).

El gobierno de los pasados 17 años, ha abusado de estas circunstancias. Por un lado, ha querido jugar directamente en casi todos los sectores siguiendo principios ideológicos de su anticuado e inefectivo modelo y, por la otra, ha mantenido tipos de cambio artificiales que privilegian sus propias y poco transparentes importaciones. Una nunca fuerte producción nacional no ha parado de recibir amenazas, empujones y grandes golpes y se encuentra arrinconada desde hace más de una década.

Así, se ha estrangulado a la inversión privada (miles y miles de empresas han cerrado), se ha despreciado la competencia al fijar precios que en muchas ocasiones quedan oficialmente por debajo de los costos, se han esfumado millones de empleos y se ha depreciado y despreciado la calidad de lo disponible. El gobierno se ha entrampado, fundiendo sus propios motores, en miles de subsidios indiscriminados, castrando, a final de cuentas, a una economía que sólo produce el 30% de lo que consume y que en tiempo de bajos precios del petróleo, ya no le alcanza para importar el restante e indispensable 70%.

No conforme con esta terca decisión de alejarse de los caminos de éxito probado hacia el desarrollo, algunos comentan que la corrupción en la administración de los presupuestos desvía 30% o más de los ingresos del estado (y que la corrupción actual dobla la de los noventas). No siendo suficientes los impuestos (que ha recaudado con mayor eficacia que sus predecesores), ha quemado la utilidad de sus empresas (PDVSA la más ilustre), ha postergado las inversiones para mantener y aumentar la producción, se ha endeudado como nunca antes y ha emitido más billetes soportados por las mismas reservas desatando el monstruo de la inflación (más billetes en una economía que no crece sólo aumenta el costo de los bienes y servicios).

Toda esta receta del fracaso se ha seguido confiando, con ingenuidad, en que los ingresos petroleros siempre crecerían por encima de las apetencias y necesidades. Así, hace un par de años ya eran rotundos los síntomas de un colapso pero desde hace un año, comenzó una agonía con una velocidad aun mayor que la de la caída del precio de nuestros barriles y reservas.

Si el gobierno no modera el gasto, no cambia su propia naturaleza y sólo intenta seguir pidiendo prestado y metiendo mano en las cuentas de las empresas y los ciudadanos, el panorama empeorará día tras día a menos que ocurra una milagrosa subida del precio del petróleo. Como ya efectivamente sucede, el sistema seguirá colapsando rubro por rubro y transitaremos uno de estos caminos: 

  • aceptar un masivo empobrecimiento y hundirnos conformes con el gobierno y su modelo o
  • comenzar a remontar la fuerte cuesta que nos acerque al sendero de una economía moderna luego de que este gobierno y su modelo hayan pasado a la historia por no garantizar ninguno de nuestros derechos elementales


jueves, 10 de diciembre de 2015

Del 6D al 6D, 17 años después

Quien intente analizar a Venezuela desde lejos y abstrayéndose de sus pintorescas particularidades, podría concluir que el país vive un normal, aunque lento, desgaste de un gobierno en funciones en favor de su oposición. Sin embargo, el PSUV en el gobierno ha abusado de comportarse siempre como retador irreverente en constante campaña, haciendo y deshaciendo con las formas, las prudencias y los riesgos. Hasta hace poco, la revolución de Chávez había gozado de un mayoritario apoyo electoral y emocional por parte de la gran masa esperanzada por la oferta de inclusión incondicional con que era seducida. 

El 6D, una nueva mayoría, harta de pasar diarios esfuerzos innecesarios desde hace demasiado tiempo, podría haber comenzado a caminar hacia el futuro de la mano del retador y por ello le ha estampado una muy precisa bofetada electoral al PSUV, el día en que el único gobierno venezolano de este siglo, cumplía 17 años de poder absoluto.



En las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, la MUD obtuvo el 56,2% de los votos válidos, lo que supone un crecimiento de 12% sobre su propio promedio de las tres elecciones previas y, por su parte, al PSUV lo votaron el 40,8% de los votantes, un retroceso de 11. La MUD logra dos tercios de los diputados y el tercio restante coloca al PSUV en una minoría parlamentaria que le podría relegar al mismo rol de espectador con el que sometió a la MUD en la legislatura 2011-2015.

De esas diez últimas elecciones, Chávez lideraba el PSUV en las siete primeras y la diferencia sobre la MUD promedió 9,6%. En las últimas tres, la era Maduro, el promedio de los resultados de la MUD supera en 1,5% al PSUV. La balanza comienza a inclinarse hacia el otro lado.

Estas cifras parecen mostrar dos fuerzas muy similares aunque la realidad ha sido muy diferente porque el voto popular no ha marcado la distribución del poder con esa misma proporción ya que hasta ahora el PSUV había encontrado siempre la manera de prevalecer y dominar.

Revisando cada tipo de elección se hace notorio un desgaste del chavismo y el crecimiento de la oposición:
  • En las tres últimas Presidenciales, la MUD pasó de 37% en el 2006, a 44% en el 2012 y a 49% en el 2013. Crece 12%. Por su parte, el PSUV pasó de 63% en el 2006, a 55% en el 2012 y a 50% en el 2013. Cae 13%.
  • En las dos últimas legislativas, la MUD crece 9%, desde 47 a 56% y el PSUV decrece 8% desde 48 al 40% del último 6D.  
El 6D del 2015 podría ser el comienzo del fin de una tradición de 17 años. Al menos habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos en el 2016.

Preparando esta analítica de datos, intenté recordar lo sub-periodos que componen esta era de 17 años del chavismo e investigando y recordando las noticias y eventos principales que influyeron en cada elección, terminé haciendo mi propio resumen de los principales acontecimientos entre estos dos 6D. Si gustas, a continuación podrás leer mi viaje en la historia reciente de Venezuela, entre el 6D de 1999 y el 6D de 2015. ¡Vamos! 


La transición de 1999 a 2001

Después de basar su campaña en gobernar para los pobres como principal prioridad, en darle al país una nueva constitución y en iniciar un combate sin tregua a la corrupción (usaron en sus propagandas la cruda metáfora de freír en aceite caliente las cabezas de los corruptos), el 6 de diciembre de 1998 Chávez ganaba por elecciones la presidencia de Venezuela para dar por concluido un periodo de 40 años marcado por la alternancia entre la centro-izquierda y la centro-derecha cristina más un último gobierno de la unión de las izquierdas (El chiripero). 


Chávez inició su primer mandato el 2 de febrero de 1999 y aquellos dos primeros años le permitieron hacer una transición entre la cuarta y la quinta república, convocando una asamblea constituyente primero y aprobando una nueva constitución a finales de 1999 (El día del terrible deslave de Vargas). Luego, el 30 de julio de 2000, se celebraron las mega-elecciones (Presidenciales, Parlamentarias y Regionales) que le pusieron nombre a los primeros protagonistas de los nuevos poderes públicos con Hugo Chávez a la cabeza.

El segundo gobierno de 2001 a 2007 


El 10 de enero de 2001, se inicia en Venezuela el primer gobierno de izquierda radical con no poca oposición. Se cambia el nombre al país (se agrega Bolivariana) y se modifican sus símbolos (un caballo en el escudo deja de correr a la derecha para virar a la izquierda). Chávez comienza a tratar de imponer un paquete de más de cuarenta leyes revolucionarias inconsultas que entre otras áreas, afectaría a la educación básica y a la propiedad privada. Casi de inmediato, una procesión de protestas golpean la popularidad del nuevo gobierno. Luego de enormes protestas, Chávez supera un golpe en 2002 y se impone a los restos del bipartidismo y a las nuevas formaciones políticas que acababan de nacer. 

Seguidamente, enfrenta y derrota un paro nacional de dos meses, liderado fundamentalmente por las tradicionales organizaciones obrera y empresarial, junto a la desfigurada e inmadura oposición política. A partir de 2003, establece un control de cambio que aun perdura, toma el control absoluto de PDVSA, depura las Fuerzas Armadas, domina el poder electoral, recompone el Tribunal Supremo de Justicia y neutraliza a toda oposición política. Bajo la tutoría de Fidel Castro, crea las primeras misiones populares (red de expendio de alimentos, de atención médica popular, de operaciones en Cuba de problemas de la vista, de alfabetización y de reinserción escolar para adultos) que le permiten recuperar popularidad y ganar un referéndum revocatorio convocado por la oposición en 2003 pero celebrado al año siguiente. 

En 2004, acabó con la independencia del Banco Central con la simbólica solicitud de aquel "millardito" de las reservas justo el mismo año en que era asesinado el famoso Fiscal Danilo Anderson (crimen que tantas conjeturas generó y que aun algunos consideran una conspiración secreta). Entre 2004 y 2005 el barril de petróleo sube desde 30 hasta casi 60 dólares mientras que la oposición, víctima de sus propias contradicciones y torpezas, decide no presentarse a las segundas elecciones parlamentarias de 2005, dejando vía libre a un gobierno que se hace de un poder político absoluto. 

Chávez concluye triunfante su segundo mandato, aunque las leyes revolucionarias que detonaron tan grave crisis, no llegaron a ser sancionadas. Desde este periodo y hasta el presente, se inició una agresiva política de expropiación de tierras y empresas para ponerlas al servicio del "pueblo" (en forma de cooperativas primero y, después, de comunas o de empresas socialistas), sin que se haya logrado aumentar la producción o la productividad desde entonces. 

En 2006 la oposición logra re-unificarse en torno a la MUD y coloca a Manuel Rosales al frente (ha sido apresado en 2015 después de regresar de su exilio en Perú). Aunque pierde las Presidenciales de ese año, establece la base de los acuerdos unitarios que siguen vigentes en 2015.

El tercer gobierno, de 2007 a 2013


Con su popularidad al máximo, Chávez avanza su radicalización a la misma velocidad que el precio del petróleo (que llegaba a 80 dólares en 2007). Precisamente, al comienzo de este periodo se revirtió definitivamente la apertura petrolera y las asociaciones estratégicas pasaron al control de la nueva PDVSA. Comienza el acercamiento a China, convirtiéndola en un cliente estratégico del petróleo venezolano y también en nuestro casi único proveedor de recursos financieros.

En general, este periodo arranca con un mayor control sobre los medios de comunicación para lograr la hegemonía comunicacional, más expropiaciones y más intervención del estado en todos los sectores. 

Creyendo que es el momento de modificar la constitución para decretar al socialismo del siglo 21 como principio de estado, Chávez y su asamblea convocan un referéndum en 2007 que pierden por 2%, justo seis meses después de haber cerrado RCTV, la más popular señal abierta de la televisión privada del país y justo cuatro meses después del sonado caso del maletín con 800 mil dolares decomisado en Argentina y que se presume era un aporte ilegal a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. 

El cierre de RCTV despierta a los estudiantes, generando una nueva generación de políticos jóvenes que casi inmediatamente se unirán a los principales partidos de la MUD. 

En 2008, se funda el PSUV, que sigue siendo el más grande partido político de Venezuela. El gobierno comienza a legislar los temas que le habían sido desaprobados en 2007. En 2009, sin cuidar la legalidad de la convocatoria, se impone en un nuevo referéndum que derribó los límites a la re-elección indefinida de los cargos de elección popular, incluida la presidencia. Se despeja el camino para la tercera presidencia de Chávez.

En ese mismo año, 2009, se nacionaliza uno de los mayores bancos del país, el Banco de Venezuela (hasta entonces en manos del Santander de España), marcando el inicio de una fuerte incursión del estado venezolano en el negocio bancario que creció aun más luego de la crisis de varios bancos medianos que ese año se fusionaron, luego de saneados, para formar el Banco Bicentenario.

También en 2009 comienza la crisis eléctrica que aun perdura.

El petróleo sigue subiendo y luego de un fuerte repliegue en 2008 por la crisis mundial, marcará varios años de 100 dólares. A comienzos de 2010, Chávez se asume marxista y, al poco tiempo, se da a conocer el caso PUDREVAL (toneladas de alimentos importados por el gobierno y que fueron encontrados mal almacenados en el puerto de Puerto Cabello y mayormente caducados). 

El exceso de confianza del gobierno, la opacidad de su gestión y un desenfreno radical por una parte y, por la otra, la paciencia y el enfoque de la MUD, hacen que en las elecciones parlamentarias de 2010, la diferencia entre ambos bloques se reduzca a menos de 1%. Sin embargo, la re-configuración de los circuitos electorales a favor del PSUV, genera una asamblea en la que éste logra 66% de los diputados y la MUD se queda con el 34% restante. Otro desmoralizante golpe para la oposición y sus seguidores que comienzan a emigrar por decenas de miles.

Desde este momento ya la escasez y la inseguridad son graves problemas que no reciben adecuada atención ni solución. El gobierno interviene y desmembra grandes cadenas privadas de radiodifusión y sigue consolidando un inmenso sistema público de medios que sólo emitirán mensajes oficiales (o propaganda del PSUV).

En 2011, Chávez lanza una nueva misión para construir viviendas populares (un tema olvidado por el gobierno hasta entonces), que le permite recuperar parte de la popularidad perdida y opacar los otros graves problemas del país. Al mismo tiempo, dedica tiempo y cuantiosos recursos a blindarse internacionalmente y consolidar lealtades de buena parte de la región (en 2011 nace UNASUR y en 2012, se estrena en Mercosur).

A mediados de 2011, Chávez informa que padece un cáncer y comienza a tratarse (al año siguiente habrá elecciones presidenciales). A principios de 2012, la MUD va a unas primarias y escoge a Henrique Capriles como su candidato. En mayo, se sancionó la nueva Ley del Trabajo, que agregó beneficios, regresó la retroactividad a la liquidación de la antigüedad e impidió el despido.

Comienza una campaña electoral marcada por rumores sobre la salud de un Chávez que vuelve a ganar las elecciones en octubre. A principios de diciembre, un mes antes de tomar posesión por cuarta vez, anuncia que su cáncer ha regresado y que volverá a operarse en Cuba. Será su última aparición pública, anticipando que en caso de muerte, sus partidarios deben hacer presidente a Nicolás Maduro. A los pocos días se celebra la elección de gobernadores que es ganada mayoritariamente por el PSUV, tanto por extensión de la victoria de octubre como por la empatía que generó el duro padecimiento del sacrificado e incansable presidente re-electo por cuarta vez. 

El cuarto gobierno que comenzó en enero de 2013

Sin salud, Chávez no pudo investirse el 10 de enero de 2013 y Nicolás Maduro, su Vicepresidente, se encarga del gobierno hasta que en marzo, con no pocos cuestionamientos legales y luego de la muerte del presidente, se convocan nuevas elecciones presidenciales para escoger a quien deba concluir al frente del gobierno hasta 2019. La MUD inscribe nuevamente a Capriles que pierde por 1,5% y no acepta los resultados. El gobierno de Maduro, con los apoyos internacionales construidos por Chávez, logra evadir las auditorías que de acuerdo con la MUD permitirían descubrir el fraude (la de los cuadernos de votación). 

La siguiente contienda electoral será en siete meses para escoger a los nuevos alcaldes y concejales. La economía del país comienza a colapsar y se desata una inflación que en 2013 duplicará la de los años previos y el tipo de cambio del mercado negro se dispara a niveles nunca vistos (de 8 a 65 bolívares por dólar). El gobierno de Maduro centra su defensa en que los desajustes son producto de una guerra económica de los empresarios, el capitalismo y los adversarios ideológicos internacionales y profundiza los controles y sigue embistiendo a la iniciativa privada. A un mes de las elecciones, en noviembre de 2013, arremete contra el comercio e impone precios basados en el tipo de cambio controlado sin importar que las importaciones privadas hayan sido realizadas al cambio libre (10 veces por encima del control). Esta ofensiva mejora su popularidad y amplifica la desmoralización de la oposición y termina por darle una nueva victoria al PSUV y reafirmar la legitimidad de Maduro.

Tres importantes medios de comunicación (dos periódicos y un canal de televisión) son vendidos a desconocidos y cambian dramáticamente sus líneas editoriales dejando invisibilizada a la oposición. Ésta queda relegada a las redes sociales y al contacto persona a persona en la calle (quizá una de las armas secretas para el 6D).

2014 comienza con la conmoción que causó el asesinato de Mónica Spears (actriz de telenovelas y ex Miss Venezuela), un mes antes de que estallaran intensas protestas estudiantiles que recibieron, sin mediación, una brutal represión causando la muerte de dos estudiantes el día en que se iniciaban. Esta crisis degenera en una parálisis económica de 5 meses, se salda con 49 muertos y miles de presos (incluyendo a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, dos de los líderes de la MUD).

Los graves problemas no paran de empeorar: servicio eléctrico, inflación, devaluación, inseguridad y emigración profesional. El dólar pasa de 65 a 175 y la inflación llega a 70%. El gobierno intensifica el intervencionismo, los controles y mantiene subsidios imposibles (la gasolina tiene el mismo precio desde los noventas).

Comenzando el último trimestre de 2014, el diputado del PSUV Robert Serra y su asistente son brutalmente asesinados y aunque el gobierno sostiene que ha sido un complot de paramilitares colombianos, los causales han contado con no pocas hipótesis que una vez más hacen muy opaca la verdad en este tipo de casos dado la poca confianza que genera la justicia en Venezuela.

Comienza 2015, el peor año para la economía de Venezuela en su historia. La escasez da paso a estrictos controles de compra, como máximo dos veces por semana y colocando huellas dactilares. Aun así, no se corrije el problema y las colas para saber si se podrá comprar, siguen creciendo y desesperando a la gente. Se reproduce por todo el país un ejercito de revendedores informales ("Los bachaqueros") y se cierra la frontera con Colombia con la excusa de parar el contrabando. No se toma una sola medida de equilibrio o apertura. Ningún nuevo control  funciona y la escasez empeora a medida que cae el precio del petróleo (que ha llegado hasta 31 dólares). A pesar de que el Banco Central no ha publicado un solo indicador en todo el año, la inflación anual pasa de 240% (la más alta del mundo), el dólar libre pasa de Bs. 900 y la escasez alcanza un terrible 70%.

Leopoldo López es condenado a 14 años de cárcel sin pruebas y sin que sus abogados hayan podido ejercer una aceptable defensa. 

A lo largo del año, se ha leído en la prensa internacional sobre varios supuestos escándalos de corrupción y narcotráfico que salpican al estado. El Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, demanda a los medios que lo publican o lo re-editan. En noviembre, dos sobrinos de la esposa de Maduro son extraditados de Haití a Nueva York y aun esperan la primera audiencia de un eventual juicio por tráfico de cocaína. Los principales problemas del venezolano siguen creciendo mientras el gobierno sigue culpando a la supuesta guerra económica. Sin apartarse de su ya terco y sordo proceder, el 6D el gobierne pierde estrepitosamente las elecciones parlamentarias en las que la MUD logró la mayor mayoría posible: dos tercios de los diputados. 

Conclusiones

Por muchos años, el PSUV logró un control hegemónico de Venezuela (e incluso llegó hasta más allá de nuestras fronteras), neutralizó a la prensa independiente y ha arrinconado a la iniciativa privada. Combate a sus disidentes y a sus adversarios políticos como a delincuentes comunes (los que por el contrario, gozan de impunidad - sólo 5% de los delitos reciben pena en Venezuela). 

En los muchos años de bonanza, aun sin haber diversificado la economía y haciéndonos más dependientes del petróleo, el chavismo había logrado mejorar la distribución de la renta aunque sin generar riqueza sostenible. Esa mejoría comenzó a retroceder aceleradamente desde 2012.

Luego de 17 años, en el país no hay distinción entre el estado, el gobierno y el PSUV, por lo que la oposición y sus aliados internacionales le califican de dictadura. El fin ha justificado cualquier medio para consolidar este modelo. Gracias a ello un grupo de privilegiados presume de su obscena y oscura riqueza en forma de cuentas millonarias, mansiones, carros, aviones y yates acá y en varios paraísos del planeta (Capriles los bautizó “Los Enchufados”). 

Por su parte, de los cuatro principales partidos que conforman la MUD, sólo uno, Acción Democrática, fue fundado en 1941. Primero Justicia en 2000, Un Nuevo Tiempo en 2006 y Voluntad Popular en 2009. Muestran mayoritariamente caras jóvenes que a lo sumo (y en el mejor de los casos) han sido dirigentes estudiantiles, concejales, diputados, alcaldes o gobernadores en los últimos 15 años por lo que, hoy por hoy, no deberían ser automáticamente catalogados como representantes de la era pre-chavista. Adicionalmente, los cuatro  se enmarcan en la Centro-Izquierda, sin embargo, para el PSUV son "la extrema derecha" que sólo defiende los intereses de los grandes imperios capitalistas.

Fin de la historia... por ahora.










domingo, 8 de febrero de 2015

¿Bravo pueblo o conejos en jaula?

Visto lo visto, lo del manejo actual del gobierno venezolano no es incapacidad sino premeditación y planificación comunista.

En respuesta a los números rojos mostrados por nuestra economía, tercos como el polvo, abundan consejos, opiniones, estudios, ensayos y discursos para demostrar que el rumbo debe ser modificado. Sugerencias, contra-planes y benévolas comparaciones con vecinos socialistas más abiertos y con mejores resultados están a la orden del gobierno. Oposición, protestas, deserción y proposición en cantidades suficientes para demostrar al más radical que hay maneras de mejorar la cosa sin necesidad de abandonar la visión social de la gestión pública, para el gobierno sólo son traiciones.

Por todo esto, cuando el proceso ya es quinceañero, no puedo pensar que sea la terquedad, el orgullo o la miopía las razones para no cambiar. Creo que las partes andamos pendientes de resultados diferentes. Mientras la mayoría de Venezuela quiere progreso, paz, modernidad y desarrollo, el gobierno quiere seguir destruyendo el capitalismo que queda para hacerse aun más todopoderoso, aunque ello signifique primero retroceder para luego avanzar (según sus planes).

Sin dudas, la búsqueda actual de este gobierno es la máxima hegemonía económica (ya ha logrado la política y la comunicacional), permitiendo una actividad privada al estilo cubano, es decir, micro-empresas familiares de 5 o 6 colaboradores para generar los ingresos mínimos para esas pocas familias y no más, mientras al igual que en Cuba, el estado gran-propietario puede asociarse con otros países o con trans-nacionales privadas foráneas para el resto de los proyectos y necesidades que lo ameritan y pareciera que vamos a toda velocidad en esa dirección.

Hay un sector de la oposición que siempre ha pensado que los malos resultados económicos le restarán el apoyo popular al gobierno y de esa manera colapsará el proyecto, sin embargo, el ejemplo de Cuba nos muestra que tantos años de pobres resultados, no han podido con esa “revolución”.

Una parte de la oposición aun piensa que la nuestra es una democracia con graves defectos de gestión que se curarán con elecciones. La otra piensa que esta es una dictadura que se derrotará organizando el clamor popular para dar paso a un borrón y cuenta nueva. Estas diferencias de enfoque son abismales, el gobierno lo sabe y estratégicamente busca profundizarlas para devolverlos al carril electoral que ya domina y seguir con su plan basado en el populismo, el clientelismo y el control total de los recursos y los medios de comunicación.

La madera del venezolano está siendo puesta a prueba como nunca antes. ¿Somos un bravo pueblo o conejos en jaula?

sábado, 14 de junio de 2014

Sin valores, miseria

Mis primeros contactos con el socialismo ocurren desprevenidamente durante mi infancia. Venezuela en democracia desde 1958, había decidido alejarse del comunismo para abrazar la socialdemocracia. Mis primeros recuerdos de lo político están llenos de mensajes que incluyen pueblo, sindicatos, clase obrera, pleno empleo, educación y salud para el pueblo, pacto social, control de precios, dignidad cubana y más. Son los 70s. Venezuela se dedicó a construir un estado poderoso que se apropiara de nuestras riquezas energéticas y minerales que "hasta entonces se iban al imperio por unas monedas". El estado creció para encargarse de casi todos los aspectos de nuestras vidas, desde salud, educación y defensa hasta líneas aéreas, navieras, hipódromos, bancos, hoteles, teatros y todo tipo de empresas.

Más tarde, ya en la universidad, cuando en un curso básico de Estudios Sociales analizamos tendencias políticas, como a tantos, me entusiasmó la utopía. Terminando la ingeniería a finales de los 80s, compartí de cerca con comunistas comprometidos hasta que decidí no asumir esa manera de construir el futuro bueno por considerarla inviable, anti-natura y fracasada en la práctica porque ya, en 1990, había generado más daño que bienestar.

Hasta 1983, tirando del petróleo, el estado venezolano creció pero se endeudó tanto que no tenía para pagar sus compromisos cuando cayeron los precios. Comenzó una crisis en 1983 que aun continúa. Se inició un ciclo de inflación y devaluación que no ha parado en 30 años y que en los 90s, cuando las vacas menguaron más, nos hizo privatizar, atraer inversiones extranjeras y renegociar deudas. A comienzos de este siglo regresaron los altos precios petroleros y el socialismo del siglo 21 para lanzar el péndulo de nuevo hacia la misma dirección de los 70s, pero esta vez, más hacia la izquierda.

Con un estado dueño y señor del petróleo, y en un país con 3,5 millones de familias pobres (de un total de 5 millones) fue fácil enganchar al ofrecer justicia y bienestar automático para los más pobres, prometiendo arrebatar la abundancia mal habida al restante millón y medio. Fue rentable vender que lo más pobres lo eran porque los otros, junto a los gobiernos de turno y el imperio, habían construido una burguesía corrupta, pestilente, explotadora e insensible que había sometido sistemáticamente a través de la exclusión. Mal diagnóstico y medias verdades. Mal arranque.

Con la pobreza enfermando a más de la mitad del país, el socialismo del siglo 21 (aprovechando el subidón del petróleo que aun persiste), comenzó una enorme transformación que ha incluido: cambios de todos los nombres y símbolos del país y una supuesta progresiva aniquilación del modelo capitalista para dar paso a una forma social, comunal, planificada y controlada de construir y vivir para el venezolano nuevo. Esta revolución ha incluido: reversión de las privatizaciones, restricción de libertades económicas, expropiaciones de fincas, viviendas y empresas, transformación del sistema político y del electoral, transformación del sistema de salud y del de educación, satanización de las políticas represivas por considerar la delincuencia como una desafortunada consecuencia del capitalismo, control de todos los medios de comunicación, control de la cultura, construcción de una red pública de distribución de alimentos y cientos de otras iniciativas socialistas.


Luego de 15 años, esta es una comparativa de algunos indicadores de Venezuela tomados de páginas oficiales:

















Pero en 40 años, sin importar el ángulo de nuestro péndulo, hemos construido una cultura dentro de la cual, el respeto, la honestidad, la planificación, la paciencia y el bien común no valen para nada.

Luego de 48 años, sin dudas me ubico al Centro. Confío en que un equilibrio entre libertades e igualdad, entre iniciativa individual y solidaridad y entre incentivos e impuestos, es la mejor manera de construir el mejor futuro para una sociedad como la nuestra, siempre y cuando nos decidamos a sembrar y cultivar el respeto, la honestidad y la planificación como valores básicos. A este punto, estoy más que curado de utopías. Necesitamos terminar de entrar en el siglo 21 y desarrollar nuestros potenciales en el presente para construir el mejor futuro posible.

martes, 4 de marzo de 2014

Sólo para chavistas


Que existan corrientes políticas y gobiernos que orquestan su accionar centrándose en los pobres, no sólo es una alternativa sino una necesidad evidente en sociedades como la nuestra,  en la que la mayoría sigue siéndolo. No hacerlo es condenar a todo el país al fracaso y la inviabilidad. Y hago esta aclaratoria inicial porque pienso que lo que mejor define la orientación política del chavismo es precisamente cuidar más y primero al que menos tiene.

Toda vez que el chavismo lleva década y media dirigiendo al país y administrando el gobierno central, es imperativo que evalúe qué está funcionando mal o muy mal (Evaluar significa observar, escuchar, pensar, analizar y actuar en consecuencia).

He seleccionado tres áreas que considero fundamentales para la vida civilizada de todos los venezolanos y principalmente de los que están más débiles. Aspiraría a que el gobierno las atienda con un nuevo enfoque y cuanto antes. Veamos:

  • La inseguridad. Las cifras oficiales nos dicen que el asesinato, el secuestro, el robo y, en general los delitos que amenazan la vida y la tranquilidad de todos, se han disparado en los últimos años. El enfoque chavista ha sido que los delincuentes son producto del injusto proceso de distribución de ingresos que hubo antes de 1999 y que aumentando el gasto social, el fenómeno se revertirá. Seguramente hay mucho de cierto en ese enfoque pero vistos los resultados después de más de 10 años de intensa inversión social, algo no está funcionando bien o mejor dicho, está funcionando muy mal. En 15 años, se ha implementado más de 1 plan de seguridad por año y los resultados medibles y objetivos, han empeorado cada año. Pareciera relativamente fácil concluir que no han sido los planes ni los ministros asignados los que no han sabido hacerlo sino que los supuestos del plan no son suficientes para entender, enfrentar y corregir el problema. El gobierno no lo está resolviendo y en vez de cuestionar y replantearse el tema, insiste con terquedad y eso nos ha costado miles de vidas y ha espantado al extranjero a cientos de miles de venezolanos. Es imperativo que para poner en control la seguridad de todos, el gobierno repiense sus supuestos y sus medidas.
  • La economía. Venezuela sigue siendo un país que sólo genera ingresos por petróleo y no ha logrado aumentar su producción. El gobierno ha usado los ingresos generados por el aumento de los precios de la última década y nos ha endeudado de manera brutal para mantener el gasto pero mientras tanto, la economía ha venido deteriorándose y en este momento, los síntomas concretos que incluso son oficialmente aceptados son: la inflación más alta del mundo, una devaluación descontrolada y una terrible escasez de más del 25%. La soberanía alimentaria, que con fuerza se estableció en 2003, está cada día más lejos. Las reservas han retrocedido y el tipo de cambio que se mantiene artificialmente hace que sea mucho más barato importar cualquier cosa que producirla en Venezuela. Cuando nos comparamos con nuestros vecinos de Suramérica, quizá con excepción de Argentina, todos presumen de economías con muchos mejores resultados que la nuestra. El gobierno sólo consigue culpables entre los empresarios y fuerzas externas que han entablado una guerra económica contra nosotros. La respuesta ha sido más controles y más intervención y, mes a mes, año a año, los resultados empeoran. Ahora bien, si estamos rodeados de ejemplos de gobiernos socialistas que cuidan a sus empresarios porque los saben socios indiscutibles para construir bienestar, ¿por qué seguir enfrascados en un modelo de economía planificada y controlada desde el gobierno que siempre ha fracasado en todos los países que la han intentado? ¿No es tiempo de aceptar los malos resultados y aplicar cambios sin renunciar a la política social como lo hacen Brasil o Ecuador? ¿No será que la pobreza se cura con riqueza y debemos pensar en generarla más allá del petróleo?
  • La disidencia. El chavismo tiene serios problemas para aceptar la crítica y el pensamiento opuesto. Tan graves son sus problemas que luego de casi 20 días de protestas, más de 15 muertos, cientos de heridos y más de 700 detenciones que mantienen al país conmocionado, nadie del gobierno ha sido capaz de acercarse a la dirigencia estudiantil para escucharla. Nadie del gobierno ha tenido un gesto de humanidad con las familias de los muertos. No ha habido una mueca que permita hacer ver a los que protestan que es posible que alguien del gobierno esté escuchando lo que se grita en la calle. Por el contrario, la protesta recibe un rosario de descalificaciones y burlas todos los días. Cualquier representante de las policías de inteligencia con dos dedos de frente habría sabido reconocer entre los 700 detenidos a muchachos estudiantes que están desesperados por hacerse escuchar y no a criminales o paramilitares extranjeros. Mientras tanto, el gobierno sigue sosteniendo que es un golpe, que son fascistas, que hay una confabulación internacional y continúa ignorando los reclamos que se hacen todos los días. Aunque la inteligencia hubiese detectado un plan de golpe de estado, ¿no es posible que incluso, por propia conveniencia, se escuchen algunos de los planteamientos que se hacen en las calles para iniciar un proceso sincero de negociación?. Una oposición que obtuvo más de 7 millones de apoyos en las últimas presidenciales, que no es gobierno por menos de 2% de los votantes, no puede ser ignorada con la prepotencia con que el gobierno lo hace. El respeto, como valor, recibe contraejemplos del gobierno todos los días y quizá eso tiene mucho que ver con la inseguridad, porque el respeto es uno de los valores que no se tiene cuando se decide delinquir. En una sociedad, el primero que tiene que dar el ejemplo es el liderazgo nacional que debe actuar siempre como buen padre de familia y hoy estamos lejos de verlo en ese rol.


En este momento, es indispensable el diálogo entre los principales bandos políticos del país por lo que me permito pedirte que reflexiones sobre lo antes expuesto. Si siendo chavista no eres capaz de dudar con los tres planteamientos de más arriba y seguirás plegado a la justificación oficial, no he logrado nada (por ahora) pero si eres capaz de reconocer que hay algo de razón, si crees que algunas cosas no están funcionando por razones que aun el gobierno no reconoce, habremos conseguido un tema sobre el cual discutir constructivamente.

Todo gobierno y sus seguidores, además de actuar con fidelidad a sus principios, también deben respetar los principios democráticos y la constitución. No hacerlo, también es condenar a todo el país al fracaso y la inviabilidad.

sábado, 3 de marzo de 2012

El caracazo continúa activo 23 años después


Entre los años 50´s y principios de los 80´s del siglo pasado, Caracas pasó de ser una capital pequeña y con aires de pueblo, a ser la urbe más pujante de uno de los países con más fuerza y encantos de Latinoamérica.

Durante esos 30 años, de todas partes del país y del mundo, llegaron millones de nuevos vecinos. Por una parte, llegaron paisanos del campo, de la costa y de la provincia porque acá estaba el progreso. Y desde varios países europeos y de casi todos los países de América, llegaron millones para construir el mejor futuro.

De esta manera, Caracas iba estrenando grandes obras y facilidades. Así llegaron autopistas, teatros, clubes, museos, subterráneo, centros comerciales, iglesias, bulevares, discotecas, universidades, urbanizaciones, galerías, restaurantes, pleno empleo y modernidad a la par de que se iba cocinando una mezcla única de culturas. En Caracas, se diversificaron las opciones hasta hacerse una metrópoli, que a finales de los 70´s y principios de los 80´s podía presumir de encantos y oportunidades envidiables desde casi cualquier lugar del mundo.

Este crecimiento se acabó en los 80´s. El país y su economía entraron en una crisis que aun no se supera y después de transar una de las monedas más fuertes del mundo durante 3 décadas, el Bolívar, le han estado viendo desvanecerse.

Tristemente, en las faldas de las montañas y en los suburbios, también crecieron grandes barrios muy pobres, sin planificación, sin servicios y sin seguridad para ir amontonando a centenares de miles que no lograban superar sus pobrezas.

En 1989, a finales de febrero, la tragedia económica desencadenó el triste evento conocido como el caracazo. En histérica protesta a los ajustes de todos los precios, los pobres más indignados, los atrevidos y los irresponsables, salieron a las calles a embriagar la frustración por lo que se quería y no se tenía, y saquearon auto-mercados, farmacias, jugueterías y todo tipo de comercios. Al final del segundo día, bajo mandato civil, los militares canalizaron el saqueo hasta devolvernos al orden previo, no sin antes cambiar la rabia de centenares (o miles) de transeúntes por el silencio eterno. Las muertes del caracazo nunca se contaron oficialmente.

Luego de este arrebato popular, muchos de los saqueados y arruinados, mayoritariamente venidos de otras tierras, cambiaron de ramo y hasta regresaron. Por primera vez luego de varias décadas, el noble pueblo anfitrión, ahora con cara de perro rabioso, había perdido los estribos y dejaba la marca de su mordida en las nalgas de la clase media.

23 años después, el gobierno ha vuelto a celebrar el aniversario del caracazo por ser una de las inspiraciones de su “revolución”. Hace suya la energía  de esa turba saqueadora y con demagogia celebra un episodio de “lucha de clases” que aunque duró 2 días, quisiera sembrar para siempre entre los venezolanos.

Lamentablemente, corriendo el año 14 de “revolución”, el caracazo continúa activo, ahora, en forma de secuestros, de robos, de asesinatos, de expropiaciones y de anarquía generalizada. Es decir, que la rabia continúa igual pero se ha topado con alguien que la canaliza a su favor, que a ratos la enfría y que a ratos la provoca pero que, sobretodo, no ha logrado transformarla en riqueza y prosperidad como había prometido. Millones siguen aun amontonados en los mismos cerros de 1989 y en muchos otros que han seguido pariendo frustraciones en todo el país.

En años recientes, El Ávila ha sido la última imagen de Venezuela para casi 1 millón de vecinos, que cansados del saqueo y la intimidante impunidad, han desandado el camino de venida o han volado por vez primera a nuevos futuros definitivos.

Si efectivamente esta revolución estuviese siendo la mitad de exitosa de lo que cantan las propagandas, no tendríamos que lamentar 19.000 asesinatos cada año, ni tendríamos que seguir malviviendo con el peso de una inflación anual de 25%, ni El Ávila tendría que seguir oteando los aviones cargados de venezolanos que sólo compran boleto de ida.

Desde Caracas he sido testigo de esta realidad y siendo uno de los millones que debe su origen a esa magnífica mezcla de culturas que celebraba más arriba, estoy absolutamente convencido de que la potencialidad de nuestro país está muy por encima de estos desafortunados 30 años. Como yo y como tú, somos millones los que vivimos indignados con nuestro presente, casi desde siempre, y aunque lamentamos 30 años de irresponsabilidades, con optimismo seguimos aprendiendo, estamos despiertos trabajando mientras soñamos  y ya estamos listos para andar el verdadero camino de progreso que hemos estado construyendo desde la urbe más pujante de uno de los países con más fuerza y encantos de Latinoamérica. Amén.

sábado, 21 de enero de 2012

Venezuela: La oposición será gobierno si inspira y motiva a 7,5 millones de votantes


Venezuela en 2012 va a decidir si le da otros 6 años más al modelo actual de país o se inclina por un gobierno que ofrezca un mejor desempeño y una visión de país menos radical.

A finales del siglo pasado, Venezuela había perdido el rumbo estratégico como país y había acumulado unos alarmantes porcentajes de pobreza y exclusión. A principios de los Noventas, el segundo gobierno de CAP intentó hacer un viraje a la modernidad, sin embargo, eso fue rechazado y atacado desde sus apoyos y, sin contemplación, por sus adversarios. Así nos llegó un gobierno de transición, el chiripero de Rafael Caldera, que intentó navegar entre dos aguas y que al final desembocó en el triunfo indiscutible de una esperanza novedosa, revanchista y fuera del sistema entonces.

Chávez cosechó sobre la desesperanza de millones de excluidos e indignados que encontraron un líder antisistema pero que poco a poco ha ido virando a una visión que aunque incluye aspectos que la gente anheló y sigue anhelando, cada día incorpora matices radicales que se cree que no gusta a la mayoría de los venezolanos.

El chavismo ha pretendido desmontar (y lo ha logrado con bastante éxito) la Venezuela de finales del siglo pasado. Al menos, el poder real de las instituciones y grandes empresas públicas está casi totalmente en sus manos. El venezolano común que apoya a Chávez, creo que lo hace principalmente por 3 razones: porque aun siente que es la opción reinvindicadora más disponible, porque tiene un compromiso emocional y orgulloso (religioso) con la energía de su líder o porque ya tiene más felicidad que la que tenía en el viejo modelo (o cree que la tiene, lo que es lo mismo).

El discurso y las acciones chavistas por un lado y una altísima renta petrolera por la otra, han permitido construir y mantener una mayoría electoral suficiente para tener el poder. Con diferencias a lo largo de estos últimos años, aproximadamente el 45% del electorado ha bastado para mantenerse y seguir avanzando.

En los últimos eventos electorales, esa mayoría ha disminuido pero aun en los años recientes, que han sido de menor crecimiento económico y de menor bienestar general, las encuestas indican que el chavismo sigue encontrado formas de mantener una importante sintonía.

La oposición por su parte ha hecho esfuerzos por construir sobre aprendizajes y logros y ahora se encuentra en su mejor momento de los últimos años. Más allá de que el chavismo se esmera por descalificarla, la experiencia acumulada, en errores, en caídas y en años, está haciendo lo suyo. Los logros unitarios son innegables.

Revisando los apoyos que las encuestas indican para el gobierno en este momento parece claro que aun Venezuela no está decidida o emocionada para hacer un fuerte viraje como lo acaba de hacer, por ejemplo, la sociedad española o como hace poco más de 1 año lo hizo Chile. En este sentido, las opciones más alejadas del centro, las que se confrontan más con la revolución, pareciera que aun no darán paso a un cambio de gobierno.

En este sentido, los pre-candidatos con más chance para octubre son precisamente los que evitan confrontar abiertamente el corazón revolucionario sino los que están demostrando que están tan o más cerca de la gente y que, además, han demostrado que son más capaces de tener una mejor gestión pública. Precisamente, Capriles en primer lugar y con algo menos de apoyo, Pablo Pérez y Leopoldo, son los 3 favoritos para el 12F.

A estas alturas parece improbable aunque no imposible una alianza de Leopoldo con Capriles o con Pérez pero a falta de 3 semanas completas para las Primarias, si la campaña de Leopoldo diera ese paso, el candidato opositor estaría definido por él. Sin embargo, como las Primarias no son de matar o morir, seguramente los 3 llegarán al 12 de febrero, uno resultará candidato y los otros 2 habrán hecho inventario (suma y sigue) para continuar hacia octubre en torno al "Único" pero con peso específico que aportar y "recordar".

Ahora bien, en las elecciones presidenciales de 2006, los resultados fueron los siguientes:

Chavismo – 46,5% (7,2 millones de votos)
Oposición – 27,3% (4,2 millones de votos)
Abstención – 26,2% (3,9 millones de personas)

En la última convocatoria electoral, en 2010, la masa de electores creció 10% con respecto a 2006 (hasta 17 millones) y la oposición tuvo 5,9 millones de votos y el chavismo 5,5 millones. Es decir, que votamos 11,4 millones de electores, casi la misma cantidad del 2006 (porque la abstención fue mayor) y los resultados totales fueron:

Oposición – 34,0% (5,9 millones de votos)
Abstención – 33,6% (5,7 millones de votos)
Chavismo – 32,3% (5,5 millones de personas)

Un análisis muy simple indica que en 4 años la oposición creció 6,7% (y el electorado creció 9,7%). El análisis sobre el chavismo es más complejo porque ha podido decrecer o abstenerse o una combinación de ambos.

En 6 años, el universo electoral venezolano se estima que habrá pasado de 15,4 millones de electores a 19 millones (3,6 millones nuevos votantes desde 2006). De cara a octubre de 2012 si la abstención es de 26% (5 millones de personas), votarían 14 millones de personas. 

Las matemáticas de la oposición deben apuntar a conseguir 7,5 millones de apoyos para ganar con más del 50% de los votos, quedando el Chavismo con los otros 6,5 millones (que aun sería un % muy importante).

La oposición lograría estas cuentas si:

.- Sigue creciendo al ritmo de sus últimos años y
.- El chavismo decrece con respecto al 2006 a pesar de crecer con respecto al 2010

En conclusión, la oposición debe mantener su base y crecer entre los nuevos votantes y robar una parte de los viejos apoyos al chavismo y eso parece que sólo se logra atrayendo sin excluir o sin confrontar demasiado con el fondo, sino confrontando con la forma. ¿Luce fácil? No lo sé, pero no olvide que el chavismo también están sacando cuentas y ha demostrado varias veces que también sabe sumar.

sábado, 7 de mayo de 2011

¿Con quién estás tú camarada?

Como lo ha dicho Teodoro Petkoff*, Venezuela está viviendo un año que tiene más de 12 meses, porque arrancó en enero de 2011 y durará hasta las próximas elecciones presidenciales, en algún momento del próximo año.

Como ha sido costumbre desde hace varias décadas, vivimos una gran polarización política y, en consecuencia, es fácil anticipar que seguirán confrontándose “los revolucionarios” y “la oposición”. Los primeros defenderán su visión anti-capitalista y harán su máximo esfuerzo por etiquetar toda oposición como capitalismo podrido, salvaje y al servicio de los ricos y de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo cierto del caso es que la aspiración básica de la inmensa mayoría de venezolanos es mejorar decididamente el desempeño que ha tenido el país durante los últimos 30 años, porque lo que hemos logrado desde 1980, en realidad, apesta.

No somos el último país de la fila pero eso no nos puede consolar. Venezuela tiene que apuntar a estar entre los 3 ó 4 primeros países del continente americano dentro de 30 años y no sólo en mediciones abstractas como PIB.

Aunque no todo lo que ha pasado en el país en los últimos 30 años debe botarse a la basura, estamos reprobados en áreas tan vitales como:

.- salud, vivienda, educación y servicios públicos,
.- estabilidad y poder de la moneda,
.- empleo formal, ahorro, seguridad social, personal y jurídica,  
.- diversificación de la producción nacional y auto-suficiencia,
.- diversificación de las exportaciones,
.- innovación, tecnología e industrias,
.- transparencia, probidad, orden, limpieza y civismo,

Sin ánimos de alimentar la polarización electoral, sino todo lo contrario, pienso que es indispensable observar y reconocer que tanto con el actual modelo (que ya acumula más de 12 años de práctica) como con la gestión de los 5 gobiernos previos, no se ha logrado que al menos un 80% de los venezolanos estén habilitados para crecer y progresar con prosperidad y autosuficiencia.

Se impone entonces un relanzamiento de la visión y misión de la sociedad venezolana y una revisión de nuestros valores, porque todos los responsables de lo mal que nos ha ido somos venezolanos antes que ser de izquierda, de centro o de derecha y, en consecuencia, el diagnóstico de los problemas, mil veces escrito, nos permite afirmar que más allá de la orientación ideológica del gobierno de turno, lo que sucede es que nuestro planteamiento estratégico como país está haciendo aguas.

La corrupción, la poca planificación, la falta de continuidad, el afán por una recompensa inmediata, el egoísmo y la falta de sentido de pertenencia, son algunos de los malos principios que nos han acompañado desde hace décadas.


Venezuela necesita volver a soñar con urgencia, a ponerse metas importantes y, sin perder su idiosincrasia, a hacer los máximos esfuerzos por sembrar y reafirmar los valores básicos que están presentes en otras sociedades que ya están en el camino correcto de libertad y de solvencia para que la mayoría de sus ciudadanos alcancen la mayor suma de felicidad posible.

* Teodoro Petkoff, analista político y editor del periódico Tal Cual 

miércoles, 25 de marzo de 2009

Venezuela, un país aburrido por tanta diversión


Durante los últimos 10 años, los enfrentamientos en todo terreno han marcado la vida de casi todos en nuestra sociedad.

El enfrentamiento de posiciones ante la vida, el futuro, los valores, el progreso, el presente, el pasado y ante cada aspecto que toca la vida de un habitante de Venezuela, nos ha llevado a fijar o no una posición política, a defenderla en ocasiones, a esconderla en otras y, en general, a sobrevivir en una mitad de país enfrentado con la otra que, formalmente, lo controla todo o que por lo menos lo intenta.

De un lado, un movimiento que mezcla estatismo y centralismo, combate todo lo que como herencia y ejemplo había sido buscado por buena parte de la población: el estilo de vida occidental y capitalista. Eso de construir oportunidades para progresar y poder alcanzar un sueño individual de realización e independencia es un pecado, mal visto y perseguido por el gobierno, ya que es la única causa de nuestra gran pobreza. En revolución, las prioridades son para los excluidos, los que menos tienen y para construir la futura sociedad de iguales, sin ningún tipo de desbalances, hay que destruir todo lo previo y distribuir lo de los que más tienen entre los que menos. Quien piense distinto, es un enemigo a doblegar (o a comprar), un traidor y un obstáculo para avanzar.

El populismo ha sido el arma para mantener un apoyo mayoritario durante estos años y lo justifican mientras la mayoría de excluidos se educa, se forma en nuevos valores y, finalmente, seguirá siendo útil mientras se pueda y hasta que nazca el nuevo venezolano: el bueno. En esta etapa de transición, el fin justifica los medios y eso ha hecho que elementos indispensables en la administración de lo público como el orden, la limpieza, la seguridad, la diversión y el crecimiento queden reducidos a aspectos accesorios y sin importancia.

Las visiones de sociedad que han estado enfrentadas son excluyentes por naturaleza, en consecuencia, no existe una sola coincidencia entre ambos bandos y no es posible alcanzar un solo acuerdo para algo, por valioso que sea. La corrupción, una conducta que nos viene de atrás y de adentro, ha seguido creciendo y como lo público recupera terreno a diario, el campo para jugar al ladrón es cada vez mayor.

Los enfrentamientos no han sido simpáticos. Tampoco inofensivos. El enfrentamiento si bien no ha recurrido a los machetes de cruentas historias africanas, si ha dejado vidas en el camino, muchas propiedades cambiadas de manos, cientos de presos, miedo, rabia, fracaso, cansancio y desánimo. Un numeroso grupo de familias y personas que apoyan la revolución y que están ahora en posiciones de administración y control de lo público, han mejorado su estilo de vida, han crecido, están realizando algunos sueños y progresan pero deben estar muy confundidos y atrapados porque mientras intentan emular el estilo de vida de los enemigos, se les recuerda que no pueden aspirar a eso. En la transición, muchos han venido de menos a más, muchas fortunas se han amasado y muchos, aunque con dificultad y miedo, hemos podido seguir construyendo nuestros sueños de siempre.


En fin, como todo se ha ideologizado, ser venezolano se ha vuelto tremendamente aburrido. Para fijar posición hay que arriesgar demasiado, hay que subir la voz más que el otro, desconfiar de todo, reaccionar contra todo y hasta tratar de pegar primero. Si no fijas posición eres un tonto y si lo haces, eres bueno y malo. En fin, un entorno primitivo en el que transcurren los mejores años de la vida de muchos, los mejores años de mi vida. Lamentablemente, el país sigue más o menos igual de pobre, más anárquico, más inseguro y tan divertido, que se ha vuelto tremendamente aburrido.