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jueves, 13 de octubre de 2016

Se está rompiendo la cuerda

Escribo ya metido en el último trimestre de un año terrible para Venezuela: 2016.

Si bien el balance de las sensaciones del año nos invita a olvidarlo pronto, se hace indispensable que aprendamos a reconocer hasta dónde nos pueden llevar cuando le damos todo el poder a una parcialidad capaz de decidir y hacer tantas cosas torcidas a la vez. Pero 2016 no está sólo: 2014 fue malísimo y 2015 fue terrible, sólo que este año hemos corrido el maratón de las catástrofes.

A estas alturas del año, las esperanzas de que 2017 rompa este molde, siguen allí pero aun encerradas y aunque sabemos que podrían liberarse, aun no se pueden oler ni ver. Este año pasará a la historia, sin duda, sólo falta saber si como el año en que la inmensa mayoría del país sentó las bases para ejercer su derecho de cambiar de destino o si como el año en que una dictadura empeñada en que no quedara piedra sobre piedra, hizo sus últimos intentos por someternos.

De acuerdo con la más reciente encuesta pública de Venebarómetro, el gobierno de Maduro se ha convertido en una fábrica de opositores. A finales de 2015, justo antes de que la MUD se hiciera con la mayoría de la Asamblea, menos del 40% se auto-definía como opositor. Al día de hoy, ese porcentaje ha crecido hasta el 54% y eso no quiere decir que el resto del país es chavista porque sólo un 27,5% se define como tal, sino que el restante 19,5% aun se resiste a estar alineado con alguno de los dos polos.

Aun así, el 86,7% de los votantes probables en caso de que se celebre el referendo, revocaría a Maduro y a su gobierno, en contraste, el 12% quiere que siga hasta 2019. Es decir que la decisión de cambiar al gobierno se ha convertido en un anhelo nacional que por primera vez en varias décadas pone de acuerdo en algo trascendental a casi 9 de cada 10 venezolanos.

El líder favorito para un eventual nuevo gobierno que cambie el rumbo del país sigue siendo Leopoldo López. Le acompañan en preferencias, Henrique Capriles y Henry Ramos. Sin cerrar la pregunta, cuando se le pide a la gente que valore los liderazgos políticos más visibles, repiten en las tres primeras posiciones positivas, Capriles, López y Ramos, acompañados por Chávez, Henry Falcón, Aristóbulo, Maduro y Jorge Rodríguez, en orden descendente y con valoraciones negativas. El mayor rechazo lo genera Maduro, reprobado por el 72%.

Tres de cada diez chavistas tampoco quieren a Maduro. De allí que sólo cuente con el apoyo del 20% de la opinión pública (que aun me resulta un porcentaje inmenso para el desastre que ha protagonizado con su gestión). Hace unos días un analista con acceso a fuentes chavistas comentaba que ellos aseguran que dentro de ese 20%, hay un importante porcentaje que está dispuesto a dar la vida para defender a su gobierno y en parte por ello siguen obstaculizando con tanta altivez, cualquier salida que les excluya.

A finales de mes, protagonizaremos el siguiente capítulo del #Referendo2016 y aunque la mayoría de los entendidos piensan que es improbable que tal consulta se realice, su organización y avance continuarán metiendo presión al gobierno y es ésta la única forma de forzar un cambio , que se dará cuando tal presión rompa la unidad chavista (Militares, TSJ y CNE) que hasta ahora sigue sosteniendo al gobierno.

La crisis avanza y se transforma. Se reabrió la frontera con Colombia y momentáneamente, el gobierno se ha olvidado de los "precios justos" para algunos productos básicos importados que están apareciendo en los estantes de los comercios formales (azúcar, granos, pasta, aceite, arroz, etc.), por lo que la escasez le estaría cediendo su puesto a la inflación como principal problema del consumidor. 

El ajuste salarial  decretado en agosto, como siempre inconsulto y desconectado de los involucrados y sus realidades, ha vuelto a disparar una ya agobiante recesión inflacionaria que desde el andén está empujando a cada vez más venezolanos a las vías de una arrolladora e indetenible pobreza. La inseguridad ciudadana, la precariedad de los servicios públicos, la emigración de profesionales y emprendedores y el acoso judicial a la disidencia política terminan de configurar el momento más triste del país en más de medio siglo.

Faltando una fracción de trimestre para que lleguemos al 2017, hay varios contrastes con la fotografía de hace un año. Los gobiernos de Brasil y Argentina, los dos más grandes países de la región, ya no son chavistas y nuestra Asamblea y el 70% del electorado de Venezuela tampoco. Con más frecuencia, el gobierno de Maduro tiene que recurrir a tácticas cada vez menos democráticas para intentar mantener el control por lo que los apoyos internacionales se le están esfumando.

A pesar de que el precio del petróleo no se recupera, Maduro sigue sin ajustar ni un grado el rumbo. Ha estado evadiendo el Referendo y las elecciones regionales de Gobernadores, mientras la economía cae con fuerza por tercer año consecutivo. La inflación no oficial por lo menos duplica a la que se publicó en 2015 por lo que vamos a una híper-inflación “a paso de vencidos” y la escasez de productos básicos de alimentación, salud e higiene ya es un hecho distintivo de esta economía. La pobreza y el descontento crecen cada semana mientras el discurso oficial sigue sin modificar una sola frase.

Más allá del cómo, un repaso de la historia de las últimas décadas nos dice que esta situación ha comenzado a ser insostenible e irreversible y, más temprano que tarde, el cambio ha de llegar impulsado por las diligencias de los venezolanos que tenemos la tarea de reconstruirnos, esperando que sepamos aprovechar las lecciones de otras sociedades que salieron con bien de errores históricos de este misma tonalidad.

El tiempo sigue pasando y el que el desespero y la impotencia de la sociedad siga creciendo ante un pésimo gobierno que parece no tener fin, no significa que la cuerda que lo sostiene no esté a punto de romperse. Todo indica que la elasticidad se está acabando y aunque nunca lo van a reconocer, la cuenta regresiva para ellos, parece estar terminando.  

sábado, 16 de julio de 2016

¿Habremos llegado al límite?

Hace días, viendo la emisión del programa Salvados de Antena 3 de España en el que Évole entrevistó al izquierdista expresidente de Uruguay José Mujica, en un intercambio dedicado al liderazgo político mundial, compartió una reflexión contundente: “yo creo que ninguna época tuvo tanta mediocridad” y seguidamente añadió: “los veo administrando la crisis de sus respectivos presupuestos”, refiriéndose a los líderes internacionales. Remató cuestionando: “¿Habremos llegado al límite de lo que podemos dar?... ¿Éstos serán los límites de la especie humana?

A los pocos días, en el artículo de Thays Peñalver, ¿Cuánto falta para salir de esta pesadilla?, leía: “Pues creemos que el derrumbe de los partidos políticos era algo propio de nosotros (los venezolanos), sin tomar en cuenta que se trataba  de un fenómeno global y masivo, a tal nivel que hay más afiliados a la Sociedad de Conservación de pájaros del Reino Unido, que la suma de afiliados a todos los partidos políticos.”

Así, en menos de una semana, opiniones que venían de distintos ángulos de la paleta ideológica, coincidían sobre una importante crisis del liderazgo político mundial.

En una de estas noches, dos profesoras de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, en un programa de televisión de Román Lozinski, compartían los resultados de una encuesta realizada a jóvenes venezolanos, concluyendo entre otros hallazgos, que muchos jóvenes confirman una disposición optimista por participar activamente y protagonizar el presente y escribir el futuro de Venezuela pero la mayoría no encuentran en los partidos políticos el medio para hacerlo.

Todo este flujo de mensajes que parece que llegan sin buscarlos y por esas casualidades que no son tales, se une a una reflexión que recientemente compartía con algunos amigos sobre la carencia de un mensaje inspirador entre los líderes más visibles de la política venezolana. Hemos sentido, ya por demasiado tiempo, que el mensaje alternativo es fundamentalmente en contra del status quo y nos seguimos quedando con las ganas de emocionarnos y echando de menos esas frases e imágenes que activen nuestros instintos para soñar con una nueva y mejor sociedad.

Comparo mi reflexión con lo que leo en la prensa de otros países y lo que mis amigos opinan sobre los liderazgos políticos de sus entornos, en España, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Estos Unidos, México o Perú, y la conclusión sigue siendo la misma. Parece que los liderazgos no están alcanzando las alturas (o profundidades) del momento.

¿Será que el mundo y la política han hecho tan compleja, anquilosada pero algorítmica la llegada al poder que ya no hay chance para innovar e ilusionar? ¿Habremos llegado al límite de lo que podemos dar? Por el bien de las generaciones actuales y futuras, por el bien de la humanidad, esperemos que desde los nuevos centros del pensamiento político, estén donde estén, seamos capaces de rediseñar los medios y maneras para seguir haciendo del mundo el mejor lugar que se corrija y se mejore constantemente.

Siendo osado me inclinaría a pronosticar que estamos cerrando una era pero aun no somos capaces de percibir como luce la siguiente. Mientras Justin Bieber es seguido por casi 85 millones de personas, a Hillary Clinton sólo le siguen 7,5 millones, 6 millones a Henrique Capriles, a Mariano Rajoy 1,2 millones y Angela Merkel parece que no usa Twitter pero tiene una página en Facebook seguida por 2,1 millones de personas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

#Termina2013



Tengo la fortuna de despedir un año más a través de este blog y es ya la sexta ocasión en que me permito hacer un balance personal del año que termina para Venezuela. Para Desde Caracas, el 2013 ha sido un año flojo, con sólo 10 entradas hasta ésta. Mi reto es publicar al menos cada semana para completar 48 artículos por año (en el 2014 será).


Paso a resumir algunos eventos e indicadores de Venezuela al cierre de 2013:


  1. El 5 de marzo falleció Hugo Chávez y luego de 3 meses de incertidumbre y polémicas sobre la gobernabilidad del país, se convocaron elecciones presidenciales para el 14 de abril, ganadas oficialmente por Nicolás Maduro por estrecho margen y aunque fueron objetadas por Capriles y sus seguidores, no hubo consecuencias
  2. La inflación se disparó. Aunque aun el BCV no publica el % de noviembre (que se estima en 3,5%), los precios han crecido más de 50%, bien distante del 19% del año previo. El habitual reporte de El Universal sobre el costo de la cena de navidad informa un salto de más de 70% en el costo de los ingredientes para preparar nuestro típico plato navideño
  3. El sueldo mínimo, luego de 3 ajustes: en mayo, septiembre y noviembre, pasó de Bs. 2.050 (Bs. 2.047,52) hasta casi Bs. 3.000 (Bs. 2.973) lo que representa un ajuste de 45,2%, por lo que es éste el primer año de muchos en que el ajuste del mínimo está por debajo de la inflación
  4. El precio del petróleo promedió casi USD 100 que es algo menos de los USD 103,50 del 2012. El precio del petróleo retrocedió entonces 3,4%
  5. EL PIB habrá crecido entre 1 y 2%, lejos de la meta presupuestada de 6% y también lejos de la expansión del 2012 de 5,5%
  6. Las reservas de la república habrán retrocedido 28% en el año, al pasar de los USD 29.753 millones del 2 de enero a los USD 21.395 millones de hoy
  7. El tipo de cambio oficial pasó de Bs. 4,30 a Bs. 6,30 por USD, sin embargo, la cotización de la lechuga creció desde 18 hasta 64. El SICAD anda por 11,30 
  8. El 9 de noviembre, un mes antes de las elecciones regionales, el gobierno desató una estrategia "Robin Hood" a través de la cual intervino grandes tiendas de electrodomésticos a las que obligó a bajar precios entre 25 y 70%. En el operativo sancionó y encarceló a propietarios y gerentes generando una ola de pavor entre comerciantes que generó un repentina reducción de precios del orden de 30% en muchos ramos y desató una fiebre por las compras que mantuvo al país semi-paralizado por un mes y haciendo filas inimaginables para comprar y comprar. Estos eventos dejan flacos inventarios, la mayoría de los mayoristas e importadores disfrutan unas largas vacaciones y en este momento resulta complejo entender como funcionará el mercado en el 2014
  9. El pasado 8 de diciembre se organizaron y efectuaron las elecciones regionales de Alcaldes y Concejales , que significaron un avance para la oposición y un retroceso para el gobierno con respecto a las regionales de 2008. Aun así, el voto nacional siguió mostrando una superioridad del partido de gobierno de 10% con respecto a la MUD
  10. La inseguridad sigue su curso desbocado y de casi 20 mil asesinatos por año en 2011 y 2012, se habla en estos días de un terrorífico brinco a 24 mil
Así concluye el resumen de un convulsionado e histórico 2013. Desde hace varios meses se habla de devaluación, de un nuevo modelo de cambio de moneda, de nuevos procesos para importar y de cambios a las principales reglas del juego económico en Venezuela, sin embargo, sólo hemos leído y analizado especulaciones. Veremos.

2014 comienza en menos de 4 días. Seguimos...

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿De qué tamaño es la brecha?


El 8 de octubre muy temprano escribí “Esta historia continuará…”. Fue mi rápida catarsis y asimilación de los resultados del día anterior. Básicamente me enfoque en el importante crecimiento que sostiene la oposición y lo indispensable que le resulta que su ineludible tristeza se transforme en esperanza y que la unidad se dedique a procurar los espacios regionales que le corresponderán y que son indispensables para seguir construyendo la alternativa democrática.

Sabía que este desenlace del 7-O era muy probable porque dos buenas encuestadores, con trayectoria y suficientes aciertos previos, habían logrado anticipar ese resultado con mucha precisión (Hinterlaces y Datanalisis).

Seguidamente y en paralelo a decenas de análisis que fui leyendo, escribí “Los Carentes, los Apretados y los Solventes” en un intento muy personal por ir en contra de quienes desde la oposición tildan de “interesado irresponsable” al chavista pobre que votó de nuevo por el continuismo. Básicamente, intentaba sensibilizar a quienes les está costando mucho ponerse en los zapatos de los 7,5 millones de compatriotas que padecen limitaciones serias en su día a día y que volvieron a dar una oportunidad a Chávez porque han recibido su “ayuda”. Muchos opositores no entienden que mucha gente valora esa ayuda porque la necesita y no puede, no sabe o no quiere arriesgarse a perder una parte de su presupuesto diario de subsistencia.

Ahora bien, pasados estos días desde el 7-O, mantengo mis reflexiones previas pero necesito dejar constancia de que pienso  que la diferencia “real” entre Chávez y Capriles es menor. 

Cuando se tenga acceso al escrutinio completo, porque aun el CNE nos debe razón de 296.345 votantes (los del exterior más los de centros inhóspitos), estimo que la ventaja para Chávez se mantendrá en torno a 1.640.000 votos.

El retiro de 3 tarjetas con cara de Capriles más la tarjeta que se le sumó a Reina Sequera, disminuyeron la votación de Capriles en 100.000 votos (65.000 que se llevó Reina y 35.000 nulos por error). Sin estos 4 raros cambios, la ventaja hubiese bajado a 1.540.000 votos.

La brecha bajaría a 1.528.000 votos de haber un centro en Miami, porque allí Capriles hubiera recibido 12.000 votos más de los que no pudieron o no aceptaron el "castigo" de viajar 14 horas para expresarse.

Por otra parte, es público y notorio que el CNE no ha facilitado suficientemente la inscripción de más venezolanos en el exterior. Si se acepta que hay más de 800.000 paisanos fuera y sólo pueden votar 100 mil, por simplificar y no exagerar, el CNE debería haber inscrito a 300 mil venezolanos adicionales. De estos, habrían votado 240.000 y proyectando el comportamiento típico del 7-O, (90/10), 216.000 lo hubiesen hecho por Capriles y 24.000 por Chávez, lo que  habría podido recortar la brecha en 192.000 votos adicionales. La diferencia ya iría por 1.336.000.

Por último, tenemos el sonado remate rojo de la tarde del 7-O. Todo lo leído y oído hace presumir que la operación 1x10 del  chavismo les llevó a su “perfecta” victoria. Si buena parte de la diferencia total de Chávez se votó entre las 4pm y las 7pm, quiere decir que la maquinaria logró 2 millones de votos rojos en el final de la jornada. Siento que objetivamente el 10% de estas personas votó bajo presión y por miedo, ya que había escogido abstenerse. Sin ellos, la ventaja disminuiría en 200.000 votos y eso reduciría la brecha a 1.136.000 votos.

Ahora bien, sólo la mitad de esta brecha, es decir, 670.000 votos hicieron a Chávez presidente nuevamente o visto de la otra forma, si Capriles convencía a 700.000 venezolanos adicionales, la historia sería otra. Pero aun ajustando la diferencia con estas suposiciones de arriba (que tú decides sin son exageradas o no), Chávez gana igual pero sólo por poco más de 1 millón de votos. Es decir, los resultados “reales” son  más parejos que los oficiales. 

Mis conclusiones:

  • El ventajismo es real, injusto y ayudó a ganar 
  • Sólo un porcentaje pequeño de gente fue forzada a votar (y se hubiese abstenido)
  • Hay un porcentaje de venezolanos que vota por Chávez porque lo ama pero la mayoría real lo escoge porque su manera de distribuir la riqueza petrolera es tangible
  • La gente común y corriente no quiere arriesgar lo que recibe y/o lo que va a recibir de este gobierno y eso no es criticable para quienes padecen tantas carencias vitales
  • La minoría opositora ha venido creciendo en los últimos años porque o el reparto no alcanza igual y/o cada vez más gente comprende que si el país se sigue deteriorando, lo que pueden recibir de este modelo no compensará los males que padeceremos


En muy pocas palabras, el chavismo hace rato que sabe cómo gobernar para ganar elecciones y aunque la oposición sigue convenciendo de que hay otro camino, aun queda un trecho que falta por recorrer. Nunca será demasiado tarde seguir intentándolo por la Venezuela que merecemos.


jueves, 27 de septiembre de 2012

7-O: tres estrategias de Capriles


Ha habido tres estrategias centrales y de fina inteligencia en esta campaña de Capriles, que se decidieron y se comenzaron a trabajar bien temprano y que en mi opinión, son tres de las principales causas del éxito de Capriles, sea cual sea el resultado del 7-O.

En primer lugar, haber cultivado y cosechado el apoyo de Avanzada Progresista, en realidad de Henri Falcón en octubre de 2011. Esa jugada comenzó a alejar a Capriles de ser percibido como la opción de la Derecha. Mientras algunos afirmaban que en las primarias se enfrentaría un bloque de centro-izquierda encabezado por Pablo Pérez contra otro de centro-derecha, a cargo de Capriles, Henrique concilió este significativo apoyo de Falcón que descuadró los escenarios convencionales.

La segunda estrategia ha sido presentarse como opción nacional y no como el líder de 20 partidos políticos. En mi opinión, el primer evento que más claramente dibujó esta visión fue el discurso de Leopoldo López, en enero de este año, cuando declinó su precandidatura a favor de Capriles. Dos ideas centrales se hicieron palabra ese día: la unidad que se está construyendo trasciende a los partidos, a lo electoral, es la unidad del país y tiene metas claras para lo que vendrá después del 7-O. Adicionalmente, también ese día se habló de una nueva forma de hacer política, desmarcando el “Hay un Camino” de las viejas prácticas políticas, tanto de la era Chávez como de los 40 años previos.

Por último, aunque no menos importante, resalta la decisión de no confrontar con Chávez en el terreno en el que él había sido exitoso tantas veces: izquierda contra derecha, pueblo contra burgueses, nacionalismo contra imperialismo, 4ta. contra 5ta., etc. Capriles ha sabido evadir esas trampas y ha logrado descuadrar a su contendor, llevándolo al terreno de las necesidades locales y cotidianas, a las extravagancias de la revolución, a la mala gestión de gobierno y, sobretodo, hacia su idea del Progreso, de un mejor futuro para el país, posible y casi inmediato. Capriles tomó la delantera en el debate desde el principio y, a diferencia del pasado, ha marcado primero muchas veces. Como respuesta, la campaña de Chávez se ha tenido que concentrar en la descalificación y las ofensas, que han sido ignoradas, toreadas con maestría y han permitido dejar al contrincante colgado de la brocha en más de una ocasión.

Han sido tres estrategias de inteligencia, que se han ejecutado con paciencia y perseverancia y, seguramente, con no poco oposición interna (recordemos las posiciones de otros pre-candidatos). Saber escurrir el enganche emocional con alguien que verdaderamente sabe golpear arriba y abajo, ha puesto de manifiesto la calidad política de Henrique Capriles y su equipo de campaña. Hace 9 meses, muy pocos analistas políticos daban crédito a la efectividad de estas estrategias y a falta de 10 días para las elecciones, propios y extraños estamos sorprendidos por la calidad y, sobretodo, por la  efectividad de esta campaña (efectividad aun presunta).

Sólo 9 días nos separan de saber si las tres estrategias construyeron a un Presidente o al nuevo líder de la oposición venezolana.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Si Chávez gana el 7 de octubre


De acuerdo con todas las encuestas que se han publicado entre Julio y esta fecha, existe una posibilidad real de que Chávez gane este 7 de octubre. Hay un grupo de encuestas que lo gritan como verdad inobjetable y, el resto, indica que aunque podría ganar Capriles, Chávez estaría muy cerca. En conclusión, la victoria de Chávez no sería un batacazo, ni el resultado de una conspiración tramposa sino la confirmación de uno de los 2 escenarios más probables para esta elección.

Reflexiono en esta ocasión sobre una nueva victoria de Chávez.

De concretarse este escenario, en mi opinión, se habrá comprobado que la forma de gobernar de Chávez, sin animarme a calificarla o de atacar la relección indefinida esta vez, tiene el respaldo de la mayoría o, en el peor de los casos, tiene un respaldo casi mayoritario. Hago esta última aclaratoria porque suponiendo que las consecuencias del abuso de poder que acompañan a cualquier Presidente-candidato añaden un porcentaje automático de votos, la reelección aun requiere un altísimo porcentaje de convencidos.

Pero entrando en materia, luego de una victoria de Chávez tomará una significación muy importante su estado de salud. Si Chávez está en una proceso de recuperación total pasamos a analizar la ruta A, un nuevo gobierno completo de Chávez y si, por el contrario, su enfermedad tiene graves consecuencias que le impidan completar su mandato, pasamos a analizar la ruta B, que incluye nuevas elecciones presidenciales en 2013.

Ruta A

Luego de un triunfo de Chávez el 7-O, casi de inmediato el país entrará en una nueva campaña electoral, entonces, para renovar los poderes regionales, elegir a los nuevos gobernadores. En consecuencia, Chávez tendrá las 2 siguientes semanas de octubre para “regocijarse” por la madurez de su revolución y confirmar sus planes para la nueva etapa del socialismo venezolano del 2013 al 2019. Por su parte, inmediatamente, la oposición tendrá que armarse de fuerza, exigir a Chávez que reconozca que un importante porcentaje del país no está de acuerdo con él y embarcarse en una lucha por al menos mantener el poder regional en Zulia, Miranda, Carabobo, Lara, Táchira, Nueva Esparta, Amazonas y hasta Monagas. Seguramente, el resultado seguirá favoreciendo más a Chávez, aunque para predecir los resultados de las Regionales va a resultar indispensable conocer los resultados por estado de las Presidenciales.

Ganando el 7-O, el respaldo y la aprobación de Chávez aumentará automáticamente y el porcentaje de votantes que más tardíamente haya apoyado a Capriles, saltará la talanquera para mostrarse complacido con un nuevo período rojo.

Con otros 6 años de socialismo por delante, a partir de enero de 2013, esperaríamos que el gobierno tome acciones contundentes para reducir y eventualmente controlar el problema de inseguridad porque las dimensiones que está alcanzado, amenazan la viabilidad de cualquier modelo de país.

Un nuevo gobierno de Chávez profundizará las formas mostradas hasta ahora y todo el tinglado de poder popular continuará desarrollándose con no pocas consecuencias para la organización del estado que hoy conocemos. Venezuela seguiría avanzando en un trasvase de los poderes de gobernadores y alcaldes hacia nuevas instancias como los consejos comunales y otras formas de organización socialista.

En mi opinión, en caso de que Venezuela decida continuar su tránsito al socialismo el próximo 7-O,  lo que viene es más o menos fácil de predecir en la medida en que se mantengan o crezcan los ingresos petroleros del país. Contando con la renta petrolera, sólo habrá que leer el programa de Chávez para darnos una idea de cómo seguirá cambiando el país. Si en alguno de los años próximos años se ponen flacas las vacas, no tengo mucha idea del tipo de gobierno que tendríamos.

Ruta B

Resulta más o menos evidente que aunque Chávez ha padecido una enfermedad grave, al menos al muy corto plazo, no pareciera que le incapacitará inmediatamente al punto de impedirle seguir gobernando en el 2012. En este sentido, la primera parte de la ruta A, lo concerniente a los primeros 2 meses hasta las elecciones regionales, aplicaría igualmente para la ruta B. Sin embargo, si las consecuencias de una eventual gravedad de su padecimiento se hace presente a principios de 2013 y esta gravedad no le permitiese gobernar más, entraríamos en una nueva campaña electoral a mediano plazo sin la participación de Chávez.

De acontecer el futuro de Chávez de esta manera, resultaría fundamental la manera en que Capriles y la MUD hayan administrado su eventual derrota el 7-O (según el escenario que estoy analizando acá). Si la oposición hace un manejo moralizante de su derrota y mantiene cohesionado el mayor número posible de apoyos después del 7-O,  aumentaría su chance de llegar al poder en unas eventuales nuevas elecciones presidenciales a mediados de 2013.

Ahora bien, hay quienes piensan que si ésta es la real salud de Chávez, él renunciará a la candidatura el 6-O, un día antes de las elecciones y cuando ya no haya propaganda, colocando a Nicolás Maduro en su lugar, de manera que habrá hecho toda la campaña a favor de la revolución, porque esta jugada evitaría repetir elecciones y garantiza los 6 años completos en caso de ganar las elecciones.


Si Capriles gana el 7 de octubre


Revisando los dos escenarios posibles para el 7-O, es momento para analizar una victoria de Capriles.

Por una parte, el esfuerzo unitario, las Primarias ganadas contundentemente, una buena obra de gobierno regional, una recorrido pueblo a pueblo con más de 300 paradas, un mensaje de unión y esperanza, y, por la otra, el desgaste natural de una administración que ya suma 14 años, una lista de problemas básicos no resueltos como la inseguridad, la crisis eléctrica, la falta de buen empleo, la inflación, la corrupción y la crispación generalizada, podrán desembocar, sin ser una sorpresa mayor, en una victoria de Capriles el 7-O.

Chávez ha tenido tanto tiempo y ha puesto tanto empeño en dejar su marca personal en el estado venezolano que, sinceramente, resulta difícil imaginar algo que es normal en democracia, un cambio de mando para dar la bienvenida a un nuevo Presidente. Más aun cuando este gobierno da continuas muestras de que no está preparado, desde ningún punto de vista, para concluir en enero de 2013.

Aun así, en 2009, precisamente Capriles fue protagonista de una transición de poder en el estado más importante del país, cuando le tocó reemplazar a Diosdado Cabello y gobernar en un territorio que incluye la mitad de Caracas. Lo hizo, nada más y nada menos que con la oposición del gobierno central y con 15 de las 21 alcaldías del estado en su contra.

Casi inmediatamente después de las Presidenciales, el país se meterá en otra campaña electoral hacia las Regionales del 16 de diciembre y, en consecuencia, el gobierno saliente además de superar el gigantesco trauma por la derrota de su propuesta de país, tendrá que aclararse y llenarse de nuevos ánimos para intentar defender sus regiones más importantes: Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Barinas, Mérida, Guárico y Apure, y, a la vez tendrá que preparar todas sus cuentas para entregar legalmente la administración.

Más allá de lo electoral, pensando en el primer año del nuevo gobierno de Capriles, veremos un constante ejercicio de equilibrio y moderación ya que buena parte del estado venezolano continuará bajo el poder chavista: Asamblea, Tribunales, Defensoría, Fiscalía, Contraloría, varias gobernaciones y 200 alcaldías.

En consecuencia, el gobierno de Capriles estará obligado, en muy corto tiempo, a mantener el funcionamiento del estado y demostrar que  es capaz de comenzar a atender las expectativas generadas y de desmontar las estructuras extra-constitucionales de Chávez. Ante esta necesidad será inmensamente importante la calidad del equipo de trabajo del nuevo gobierno, una mezcla de capacidad política con talento y competencias para mejorar la gestión en todos los ámbitos.

Los beneficios de la inversión privada nacional y extranjera comenzarán a sentirse muy pronto, toda vez que tendrán en Venezuela un destino sediento de dinero para invertir y plagado de oportunidades que no abundan en el resto del mundo.

No menos importante será mantener la unidad hacia adentro, porque Capriles habrá llegado con el apoyo de al menos 8 organizaciones políticas con peso específico: Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Avanzada Progresista, Proyecto Venezuela, Voluntad Popular, COPEI y La Causa R, que estarán ansiosas por participar y ser tomadas en cuenta.

De ninguna manera el chavismo desaparecerá de la arena política, sin embargo, mucho tendrá que ver su desempeño como oposición con el estado de salud de Chávez a partir de 2013. En cualquier caso, es muy probable que mantenga la mayoría parlamentaria durante los 3 primeros años que, casualmente, representan la primera mitad del gobierno de Capriles y una oportunidad para que el chavismo intente convocar un referéndum revocatorio contra él. Por su parte, arrancando el 2014, imagino que el gobierno de Capriles también evaluaría convocar un referéndum revocatorio contra diputados chavistas de los estados que entonces serían más opositores, si esta mayoría en contra se convierte en un obstáculo insalvable para gobernar el país en paz.

Lo cierto del caso es que viendo un poco más lejos, un cambio de gobierno pondrá a prueba la constitución de 1999. La victoria de Capriles relegaría la revolución a una opción política adicional que podrá ser escogida en el futuro para periodos finitos y no será más un proceso que intente trascender los plazos constitucionales. Si el chavismo es capaz de entender que la revolución no fue posible y que ahora será un partido de izquierda que juega a la democracia, seguirá siendo un referente importante. En caso contrario, no intentaré pronosticar en qué se convertiría toda esa energía roja.

Justo en 2 semanas continuaremos escribiendo la futura historia de Venezuela, no dejes de sintonizar y si eres venezolano, ¡Vota!

jueves, 20 de septiembre de 2012

Datanalisis me tiene loco


Como escribí unos meses atrás, los números que supuestamente presenta Datanalisis sobre como se desenvuelve la preferencia electoral entre Capriles y Chávez, no cuadran con las percepciones y el análisis de decenas de reconocidos opinadores profesionales y con mis propias cuentas. Sin embargo, estoy seguro que puedo ser profundamente subjetivo con este tema.

Nuevamente, según lo que publican del supuesto último estudio semanal de Datanalisis, se puede concluir que el apoyo a Capriles proyectado al 7-O, estaría algo por debajo de 40%. Eso se traduciría en 5.600.000 de votos para él y 8.400.000 para Chávez (60%). Es decir, según esta foto, la MUD y Capriles habrían perdido el principal objetivo del esfuerzo unitario y todos los recursos invertidos en esta campaña porque apenas estarían igualando el número de votos opositores de las pasadas elecciones legislativas y apenas estarían superando el porcentaje de Rosales del 2006 (37%). Por su parte, a pesar de los abusos tantas veces mencionados, Chávez estaría confirmando que Venezuela es mayoritariamente roja y que quiere más revolución, venga como venga (incluso sin él).

Si las próximas elecciones terminan pareciéndose a las fotografías de Datanalisis y gana Chávez por 15% o más, habremos confirmado la calidad de sus estudios y recibirá  el reconocimiento y la admiración del país político, además de por su trabajo técnico, por la valentía de mostrarlo y defenderlo a pesar de la polarización.

Si por el contrario, los resultados terminan pareciéndose al otro grupo de fotografías, como la de Consultores 21 y Capriles gana con más del 50%, tendríamos que decir que Datanalisis es inmensamente irresponsable y perderían toda credibilidad futura porque aunque podrán alegar que se equivocaron, lo que históricamente está en juego el 7-O no debería permitirnos que se tome tal error a la ligera.

Estoy seguro de que Luis Vicente y Gil Yépez están al tanto de la evaluación que estarán enfrentando en poco más de 2 semanas, así como igualmente de preocupada debe estar la gente de Consultores 21, por sólo mencionar dos de las más grandes y prestigiosas encuestadoras venezolanas.

La polarización venezolana ha arrasado con todo. Cada polo descalifica inmediatamente cualquier expresión que no le ayuda de antemano. Personalmente, prefiero la prudencia y el respeto hasta que la realidad del 8-O me permita expresarme desde la certeza, aunque piense que Datanalisis no anda en lo cierto esta vez.

Antes de 7-O intentaré volver a escribir para imaginar y reflexionar sobre la posibilidad real de ambos escenarios como un ejercicio de preparación a la Venezuela del 8 de octubre.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Y ahora, ¿qué escogerá Venezuela?


Creo que en 1998 hubo 3 razones principales que hicieron a Chávez Presidente: 
  1. El descalabro de la economía y el crecimiento de la pobreza entre 1983 y 1998
  2. La percepción de una corrupción pública descarada entre 1975 y 1998 y
  3. El cortocircuito entre los gobiernos previos y las mayorías empobrecidas

Antes de 1998, luego de probar varios gobiernos: Lusinchi, el segundo de Pérez y el segundo de Caldera, la situación empeoraba y los partidos tradicionales ya no sabían leer ni hablarle al país. Chávez sí.

Ahora bien, luego de casi 14 años y de darle 3 oportunidades a Chávez, los principales resultados negativos que yo percibo son los siguientes:

  1. Una país más centralizado con una economía más dependiente del estado, importadora y recostada fundamentalmente en la renta petrolera
  2. Alta inflación muy superior a la de nuestros vecinos
  3. Una generalizada mala gestión de los proyectos y obras públicas con cientos de ejemplos que se convierten en burdas mentiras o en inauguraciones aplazadas varias veces
  4. Un 10% de desempleo y un 45% de trabajos informales
  5. Altísima inseguridad que ha instalado el miedo general ante los gestos más sencillos de la vida
  6. Niveles de corrupción extrema
  7. Fuertes y hasta ridículos límites al acceso a las divisas extranjeras
  8. Polarización exacerbada ante todos los temas
  9. Un presidente que piensa mantenerse en el poder, al menos, de manera vitalicia
  10. Un alto costo real para la libertad de pensamiento
  11. Un convivir anárquico, desordenado y egoísta
Sin embargo, por su parte hay aspectos positivos en estos últimos años:
  1. El PIB ha crecido en 9 de los últimos 14 años a un ritmo promedio de casi  3% anual
  2. Notable reducción de la pobreza extrema
  3. Varios servicios (salud, alimentación, educación, etc.) han aumentado su cobertura hacia los más pobres
  4. Los precios de muchos productos básicos son bajos y se mantienen controlados, aunque en balance, la vida es más costosa que la de los vecinos
  5. Las tasas de interés de préstamos de interés social (viviendas, turismo o emprendimientos populares) están controladas y por debajo de la mitad de la inflación
  6. Tenemos mayor sensibilidad y conciencia política hacia la pobreza y la inclusión
  7. Se ha logrado una mayor recaudación de impuestos
  8. Tenemos una lista de socios comerciales adicionales (China, Brasil, Argentina, El Caribe, Rusia, etc.)
Siendo justos, el precio anual promedio del petróleo venezolano entre 1998 y 2012 ha sido significativamente superior al promedio entre 1984 y 1998, en consecuencia, en los últimos 14 años el estado venezolano ha tenido más capacidad de gastar e invertir que entre 1984 y 1998.

Ahora bien, si analizamos el fondo de la conducta del estado venezolano, al menos, en los últimos 30 años, la realidad sorprende por cuanto Venezuela sigue siendo más o menos la misma:

  • No hemos podido cortar la dependencia de la renta petrolera y no hemos sabido diversificar nuestra economía
  • En los momentos de mayores ingresos hemos aumentado la deuda de la República en vez de pagarla
  • No hemos cultivado la honestidad como valor fundamental y por el contrario la viveza, el descaro y el egoísmo están cada vez más presentes en nuestra personalidad
  • Nos hemos hecho adictos a repartir (y a pedir) a cambio de apoyo político (Clientelismo), sin pensar en el futuro
Lo cierto del caso es que a estas alturas está claro, al menos para mi, que este gobierno se parece demasiado a los previos con la diferencia, a su favor, que ha tenido la suerte de contar con más fondos para repartir.

¿Qué ofrece Capriles?
  1. Seguir repartiendo, de mejor manera y sin mirar a  quien (sin Clientelismo)
  2. Diversificar y aumentar nuestra producción para reducir las importaciones y generar más empleo formal en el país
  3. Combatir la pobreza con educación
  4. Mejorar la gestión de proyectos y obras públicas
  5. Levantar el veto a la iniciativa privada 
  6. Combatir la delincuencia y la inseguridad
  7. Gobernar sólo 6 años
Si el venezolano común tiene la capacidad de analizar, entender y confiar en alguien nuevo, pareciera claro que Capriles puede ser la opción de la mayoría toda vez que ofrece mantener y aumentar el apoyo y generar más oportunidades para todos. Si por el contrario, la mayoría de la gente piensa que más vale conocido que bueno por conocer, Chávez tendrá hasta 20 años de gobierno para seguir administrando el país.

En 3 semanas estaremos haciendo esta elección.

sábado, 21 de enero de 2012

Venezuela: La oposición será gobierno si inspira y motiva a 7,5 millones de votantes


Venezuela en 2012 va a decidir si le da otros 6 años más al modelo actual de país o se inclina por un gobierno que ofrezca un mejor desempeño y una visión de país menos radical.

A finales del siglo pasado, Venezuela había perdido el rumbo estratégico como país y había acumulado unos alarmantes porcentajes de pobreza y exclusión. A principios de los Noventas, el segundo gobierno de CAP intentó hacer un viraje a la modernidad, sin embargo, eso fue rechazado y atacado desde sus apoyos y, sin contemplación, por sus adversarios. Así nos llegó un gobierno de transición, el chiripero de Rafael Caldera, que intentó navegar entre dos aguas y que al final desembocó en el triunfo indiscutible de una esperanza novedosa, revanchista y fuera del sistema entonces.

Chávez cosechó sobre la desesperanza de millones de excluidos e indignados que encontraron un líder antisistema pero que poco a poco ha ido virando a una visión que aunque incluye aspectos que la gente anheló y sigue anhelando, cada día incorpora matices radicales que se cree que no gusta a la mayoría de los venezolanos.

El chavismo ha pretendido desmontar (y lo ha logrado con bastante éxito) la Venezuela de finales del siglo pasado. Al menos, el poder real de las instituciones y grandes empresas públicas está casi totalmente en sus manos. El venezolano común que apoya a Chávez, creo que lo hace principalmente por 3 razones: porque aun siente que es la opción reinvindicadora más disponible, porque tiene un compromiso emocional y orgulloso (religioso) con la energía de su líder o porque ya tiene más felicidad que la que tenía en el viejo modelo (o cree que la tiene, lo que es lo mismo).

El discurso y las acciones chavistas por un lado y una altísima renta petrolera por la otra, han permitido construir y mantener una mayoría electoral suficiente para tener el poder. Con diferencias a lo largo de estos últimos años, aproximadamente el 45% del electorado ha bastado para mantenerse y seguir avanzando.

En los últimos eventos electorales, esa mayoría ha disminuido pero aun en los años recientes, que han sido de menor crecimiento económico y de menor bienestar general, las encuestas indican que el chavismo sigue encontrado formas de mantener una importante sintonía.

La oposición por su parte ha hecho esfuerzos por construir sobre aprendizajes y logros y ahora se encuentra en su mejor momento de los últimos años. Más allá de que el chavismo se esmera por descalificarla, la experiencia acumulada, en errores, en caídas y en años, está haciendo lo suyo. Los logros unitarios son innegables.

Revisando los apoyos que las encuestas indican para el gobierno en este momento parece claro que aun Venezuela no está decidida o emocionada para hacer un fuerte viraje como lo acaba de hacer, por ejemplo, la sociedad española o como hace poco más de 1 año lo hizo Chile. En este sentido, las opciones más alejadas del centro, las que se confrontan más con la revolución, pareciera que aun no darán paso a un cambio de gobierno.

En este sentido, los pre-candidatos con más chance para octubre son precisamente los que evitan confrontar abiertamente el corazón revolucionario sino los que están demostrando que están tan o más cerca de la gente y que, además, han demostrado que son más capaces de tener una mejor gestión pública. Precisamente, Capriles en primer lugar y con algo menos de apoyo, Pablo Pérez y Leopoldo, son los 3 favoritos para el 12F.

A estas alturas parece improbable aunque no imposible una alianza de Leopoldo con Capriles o con Pérez pero a falta de 3 semanas completas para las Primarias, si la campaña de Leopoldo diera ese paso, el candidato opositor estaría definido por él. Sin embargo, como las Primarias no son de matar o morir, seguramente los 3 llegarán al 12 de febrero, uno resultará candidato y los otros 2 habrán hecho inventario (suma y sigue) para continuar hacia octubre en torno al "Único" pero con peso específico que aportar y "recordar".

Ahora bien, en las elecciones presidenciales de 2006, los resultados fueron los siguientes:

Chavismo – 46,5% (7,2 millones de votos)
Oposición – 27,3% (4,2 millones de votos)
Abstención – 26,2% (3,9 millones de personas)

En la última convocatoria electoral, en 2010, la masa de electores creció 10% con respecto a 2006 (hasta 17 millones) y la oposición tuvo 5,9 millones de votos y el chavismo 5,5 millones. Es decir, que votamos 11,4 millones de electores, casi la misma cantidad del 2006 (porque la abstención fue mayor) y los resultados totales fueron:

Oposición – 34,0% (5,9 millones de votos)
Abstención – 33,6% (5,7 millones de votos)
Chavismo – 32,3% (5,5 millones de personas)

Un análisis muy simple indica que en 4 años la oposición creció 6,7% (y el electorado creció 9,7%). El análisis sobre el chavismo es más complejo porque ha podido decrecer o abstenerse o una combinación de ambos.

En 6 años, el universo electoral venezolano se estima que habrá pasado de 15,4 millones de electores a 19 millones (3,6 millones nuevos votantes desde 2006). De cara a octubre de 2012 si la abstención es de 26% (5 millones de personas), votarían 14 millones de personas. 

Las matemáticas de la oposición deben apuntar a conseguir 7,5 millones de apoyos para ganar con más del 50% de los votos, quedando el Chavismo con los otros 6,5 millones (que aun sería un % muy importante).

La oposición lograría estas cuentas si:

.- Sigue creciendo al ritmo de sus últimos años y
.- El chavismo decrece con respecto al 2006 a pesar de crecer con respecto al 2010

En conclusión, la oposición debe mantener su base y crecer entre los nuevos votantes y robar una parte de los viejos apoyos al chavismo y eso parece que sólo se logra atrayendo sin excluir o sin confrontar demasiado con el fondo, sino confrontando con la forma. ¿Luce fácil? No lo sé, pero no olvide que el chavismo también están sacando cuentas y ha demostrado varias veces que también sabe sumar.