Mostrando entradas con la etiqueta oposición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oposición. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Guerra o diálogo?

Durante la primera parte de los últimos 18 años, digamos hasta 2001, como hoy podría estar comenzando a suceder en otras latitudes, los venezolanos comenzamos una etapa que nació de una exitosa estrategia electoral y que convirtió en combustible para echar a andar un nuevo modelo de país, los auténticos sentimientos de exclusión de una mayoría (3,67 millones de venezolanos votaron al militar golpista Hugo Chávez).

Sin pausa, el chavismo avanzaba y se blindaba derrumbando todos los obstáculos y referentes previos, malos y buenos, mientras los que siempre nos hemos opuesto seguíamos tolerando ser sometidos y vapuleados como minoría y aunque firmes, andábamos descabezados o cabizbajos y deprimidos en el mejor de los casos. Desde allí el chavismo siguió fortaleciéndose y creciendo aunque casi siempre recibiendo oposición activa. El chavismo se definió girando a la izquierda, mientras la alternativa seguía debatiéndose entre revivir o terminar de morir y pagar sus pecados.

Así llegó el 2006, hace 10 años, y la alternativa se aceptó como minoría y renació gracias a un acuerdo sensato de Teodoro Petckoff, Manuel Rosales y Julio Borges. La oposición se unificó electoralmente, se comprometió para construir una nueva mayoría y aunque el chavismo siguió en el poder, efectivamente, con más poder y con más recursos, también comenzó a cometer errores estratégicos. El cierre de RCTV y la pérdida de un referéndum que intentaba imponer un estado socialista, fueron dos fracasos chavistas en 2007 que, entre otras cosas, despertaron a una generación de estudiantes que hoy en día ya ha ocupado puestos protagónicos de nuestra clase política.

En 2008 nació la MUD mientras que el chavismo ya se intoxicaba con su prepotencia y comenzó a imponer su proyecto socialista en contra de lo que entonces quería el venezolano. Sólo un ingente ingreso extraordinario por los elevados precios del petróleo le permitió seguir avanzando y la mayoría popular se hizo la vista gorda, tolerando excesos oficiales a cambio de negocios, regalos, subsidios y viajes de placer o de “rebusque” con dólares baratos. El venezolano le terminó de ceder todo el poder a Chávez cuando en 2009, una mayoría importante pero más pequeña, aprobó que todos los cargos de elección popular, pudieran presentarse indefinidamente a la reelección.

En 2011 se enfermaron, tanto la economía venezolana como Chávez. De cara a su tercera y última reelección se quemaron todos los cartuchos y se vaciaron las cuentas públicas. El chavismo lo volvía a lograr, sólo que ya cada triunfo era más abusivo, menos democrático y sin la contundencia y frescura de sus primeros días. A pesar de volver a ganar en 2012, Chávez se agrava y desaparece al final de ese año. También la economía se agrava y comienza a caer al vacío en el que sigue sumergiéndose.

En 2013 deben repetirse las elecciones para reemplazar la vacante que dejó el desenlace de la dolencia del caudillo y sólo la inercia y el abuso de los poderes hicieron que Maduro fuese reiterado con una mayoría que apenas superaba a su oponente. Las cuentas públicas siguieron mostrando un deterioro cada vez más pronunciado. El haber atacado y desmontado la producción nacional y la inversión privada aunado a una administración irresponsable y corrupta, nos terminó de sumergir en la crisis gigantesca que cada día nos castiga con más fuerza.

Sin dinero, sin apoyo popular y sin flexibilidad para entender que la terquedad se está convirtiendo en delito, comenzó la represión y las maneras dictatoriales. No ha habido ninguna aceptación de errores y mucho menos correcciones. El chavismo de Maduro seguía perdiendo la precaria mayoría que tuvo hasta 2013 y no ha parado de causarnos graves daños.

A finales de 2015 se hizo evidente que las preferencias del venezolano ya no estaban en venta y, por vez primera en 17 años, justo cumpliendo 17, el chavismo saboreó una dolorosa y contundente derrota. El poder legislativo quedó mayoritariamente en manos de la MUD (votada por 7,73 millones de venezolanos), por lo que el PSUV asumió formas que se pensaban enterradas, rescatando tácticas de manipulación y represión que en su momento usaban Cipriano, Juan Vicente y Marcos.

El chavismo de Maduro se olvidó de la constitución porque ya sin mayoría y sin convicciones democráticas, sólo le queda amenazar y actuar con una justicia cómplice, con los soldados, con las armas de la “república” y con la fuerza que aun le brinda el dinero público que gasta sin control. Por ello, no duda en “invitar” incesantemente a que la oposición desenvaine y se bata en un duelo cuerpo a cuerpo porque sabe que en ese terreno la dividirá y la vencerá para luego usar el desánimo y la impotencia que genere para seguir más tiempo a cargo de un desastre que se empeñan en seguir llamando revolución.

Toda esta pesadilla que en pocos días está por celebrar la mayoría de edad, ha empujado a entre 5 y 10% de la población a buscarse la vida en otros países. El terrible modelo económico ha empobrecido a la mayor parte de los que acá seguimos. Una pequeña élite, aunque renovada por no pocos piratas profesionales, como es de suponer, mantiene su capacidad y su nivel de vida. Los que le siguen y que alguna vez éramos clase media, ahora nos alimentamos y nos curamos con limitaciones y seguimos perdiendo capacidad e ilusión a pasos agigantados. Por último, la gran mayoría se ha empobrecido al extremo y ha comenzado a dejar de cubrir sus necesidades básicas a pesar de que ha comenzado a ser común que la gente tenga dos empleos para intentar sobrevivir. 

La pobreza extrema, un fenómeno que en Venezuela se limitaba a caseríos del interior del país, según los estudios de Luis Pedro España, ahora abunda en las grandes ciudades, en las que cada día proliferan nuevos mendigos y buscadores de restos de comida en los basureros de todas las calles, a cualquier hora del día y que ya sin ninguna pena comen las pocas sobras de una sociedad que vive con miedo, tristeza y frustraciones pero que sigue aferrada a la esperanza de un cambio.

Hace muy poco que la MUD, a pesar de no hacerlo por unanimidad o por clamor popular, escogió dialogar y negociar con el gobierno, con la intermediación del Vaticano, quien además está acompañado por otros actores de dudosa imparcialidad. Al parecer la MUD decidió que aun en desventaja y con probabilidad de ser engañada, puede haber encontrado un medio menos oneroso y sangriento pero que podría ser más efectivo a mediano plazo que el choque frontal y desigual al que casi llegamos hace 2 semanas.

Hasta hace un mes, los tiempos de la MUD se medían en días y los del chavismo en años. Es muy posible que los tiempos de la negociación tomen varios meses pero es fundamental que cuando el país pase al próximo estado para balancear los poderes públicos, sea mucho más fácil la reconstrucción por haber escogido este tipo de desenlace que habrá de desactivar y apartar a los radicales.

Los tiempos del hambre, el sometimiento y la desesperanza parecen eternos pero por preferir, por ahora, los prefiero a los tiempos de la guerra. Aun sin estar ni un ápice conforme o feliz con la idea de que nos sigamos hundiendo por unos meses más, debo dar mi apoyo irrestricto a la sensatez y a la construcción inteligente y civilizada de una nueva realidad que nos deje retomar la senda de la normalidad y el progreso sin guerrilla, sin terrorismo y sin revoluciones trasnochadas. 

Algunos creen que tal construcción inteligente y civilizada del futuro venezolano es un espejismo, "otro engaño del chavismo", dicen, o incluso que "hay un oscuro arreglo tras bastidores". Nadie duda que el chavismo se quiere aferrar pero por sanidad mental necesito abrazar la imagen de que Venezuela está comenzando a cerrar esta terrible etapa y que así como la caída del muro de Berlín o la Perestroika abrieron nuevas etapas de forma pacífica para Alemania y Rusia, nosotros también habremos de lograrlo y hemos comenzado a hacerlo.



martes, 4 de marzo de 2014

No entiendo como sigues siendo _______________ (chavista, opositor)

En la extrema polarización política de Venezuela, las conversaciones entre ambos bandos son entre sordos. Los unos no se explican como los otros siguen engañados y terminan insultándose cada vez más alto para que el otro abra los ojos. Si la “verdad”, sea cual sea, fuese tan evidente, no estaríamos separados en dos grupos e incluso dispuestos a morir por demostrar quién tiene la razón. 

Según la encuesta Venebarómetro de enero de 2014, el 35% del país sigue siendo chavista, el 30% está abiertamente en oposición, 30% no está alineado y 5% no respondió.

Es inaudito pensar que la parte del país que sigue siendo chavista, se mantiene leal por una mezcla de resentimiento con ignorancia. Es imposible que estos 7 millones de personas sean enchufadas, brutas o miserables, de la misma manera que es imposible que los 7 millones de opositores sean todos adinerados, apátridas y socialmente insensibles. Mientras el gobierno se empeña en minimizar a la oposición, buena parte de ésta piensa que la masa chavista es sólo una cuenta amañada por las rectoras del CNE.

Debe haber algo más.

Venezuela, desde hace varias décadas se ha hecho adicta a vivir del petróleo y no ha sabido generar otros ingresos. Entre 1983 y 1999, el petróleo se vendió a precios muy bajos cuando ya nos habíamos acostumbrado al tren de vida de los precios altos. En consecuencia, Venezuela se empobreció de manera dramática durante 17 años mientras todos pensábamos que éramos ricos y que los recursos no alcanzaban porque los altos empleados públicos nos estaban robando (que lo hacían y lo siguen haciendo).

Así llega Chávez al poder y los precios del petróleo se disparan y la revolución puede reactivar un nuevo estado repartidor favoreciendo a millones y reforzando, una vez más, que el petróleo da para todos si escogemos un gobierno para pobres. Es cierto, el modelo chavista privilegia al que menos tiene, repotenciando la cultura de que sólo por ser fiel a la revolución recibirás todo lo que el petróleo puede comprar y, en consecuencia, muchos venezolanos comenzaron a disfrutar nuevamente de acceso casi gratuito a productos y servicios básicos, mientras que en ese pasado reciente, la pobreza había empujado a más de la mitad de la población al monte de los gatos flacos.

De esta manera, el chavista empieza a comprobar que es mucho más fácil surgir y prosperar con poco esfuerzo y manteniendo su apoyo a la revolución que cuestionándose las formas o la calidad de la gestión. De paso, en todo ese tiempo, la revolución se dedicó con éxito a hacer trizas cualquier otra opción de gobierno y ha demostrado varias veces que sabe castigar al traidor.

Lo cierto del caso es que durante varios años, aunque artificialmente y gracias al petróleo y el endeudamiento, el gobierno hizo crecer los ingresos de las familias pobres y para ello entregó becas, creó dos enormes redes de distribución de alimentos, mejoró el sistema de pensiones, creó programas de formación rápida para graduar bachilleres y abrió decenas de nuevas universidades "express". Así mismo, adjudicó más de un millón de nuevos empleos públicos, que en general ofrecen mejores remuneraciones y beneficios que antes. También renovó los servicios médicos descentralizados, y finalmente, cuando ya el modelo empezaba a dar síntomas de colapso, remató con un programa acelerado de viviendas equipadas, destinadas en primer término, a los miles de damnificados de las trágicas lluvias del 2010.

Por varias razones que no voy a enumerar ahora, el estado chavista comenzó a fallar, a dejar de repartir con la misma intensidad, en fin, ha comenzado a golpear el bienestar que brindó entre 2003 y 2010 y eso, aunado al padecimiento y la muerte de Chávez, se ha traducido en primer lugar, en la pérdida de apoyo de los que tenían menor compromiso emocional. Lo que fue una indiscutible mayoría ha dado paso a dos trenes enfrentados.

Lo cierto del caso es que no es tan fácil dejar de ser chavista cuando tú y tu familia han comenzado a ver luz y estás seguro de que has progresado gracias al "corazón" de este gobierno. Muchos ya han venido descubriendo que el modelo se está agotando y ya saben que siguiendo este camino cada vez estará más lejos esa Venezuela Dorada que les prometieron para el 2020, sin embargo, los que le siguen apoyando son muchos venezolanos que necesitarán más razones o más tiempo para revisar sus convicciones.

sábado, 21 de enero de 2012

Venezuela: La oposición será gobierno si inspira y motiva a 7,5 millones de votantes


Venezuela en 2012 va a decidir si le da otros 6 años más al modelo actual de país o se inclina por un gobierno que ofrezca un mejor desempeño y una visión de país menos radical.

A finales del siglo pasado, Venezuela había perdido el rumbo estratégico como país y había acumulado unos alarmantes porcentajes de pobreza y exclusión. A principios de los Noventas, el segundo gobierno de CAP intentó hacer un viraje a la modernidad, sin embargo, eso fue rechazado y atacado desde sus apoyos y, sin contemplación, por sus adversarios. Así nos llegó un gobierno de transición, el chiripero de Rafael Caldera, que intentó navegar entre dos aguas y que al final desembocó en el triunfo indiscutible de una esperanza novedosa, revanchista y fuera del sistema entonces.

Chávez cosechó sobre la desesperanza de millones de excluidos e indignados que encontraron un líder antisistema pero que poco a poco ha ido virando a una visión que aunque incluye aspectos que la gente anheló y sigue anhelando, cada día incorpora matices radicales que se cree que no gusta a la mayoría de los venezolanos.

El chavismo ha pretendido desmontar (y lo ha logrado con bastante éxito) la Venezuela de finales del siglo pasado. Al menos, el poder real de las instituciones y grandes empresas públicas está casi totalmente en sus manos. El venezolano común que apoya a Chávez, creo que lo hace principalmente por 3 razones: porque aun siente que es la opción reinvindicadora más disponible, porque tiene un compromiso emocional y orgulloso (religioso) con la energía de su líder o porque ya tiene más felicidad que la que tenía en el viejo modelo (o cree que la tiene, lo que es lo mismo).

El discurso y las acciones chavistas por un lado y una altísima renta petrolera por la otra, han permitido construir y mantener una mayoría electoral suficiente para tener el poder. Con diferencias a lo largo de estos últimos años, aproximadamente el 45% del electorado ha bastado para mantenerse y seguir avanzando.

En los últimos eventos electorales, esa mayoría ha disminuido pero aun en los años recientes, que han sido de menor crecimiento económico y de menor bienestar general, las encuestas indican que el chavismo sigue encontrado formas de mantener una importante sintonía.

La oposición por su parte ha hecho esfuerzos por construir sobre aprendizajes y logros y ahora se encuentra en su mejor momento de los últimos años. Más allá de que el chavismo se esmera por descalificarla, la experiencia acumulada, en errores, en caídas y en años, está haciendo lo suyo. Los logros unitarios son innegables.

Revisando los apoyos que las encuestas indican para el gobierno en este momento parece claro que aun Venezuela no está decidida o emocionada para hacer un fuerte viraje como lo acaba de hacer, por ejemplo, la sociedad española o como hace poco más de 1 año lo hizo Chile. En este sentido, las opciones más alejadas del centro, las que se confrontan más con la revolución, pareciera que aun no darán paso a un cambio de gobierno.

En este sentido, los pre-candidatos con más chance para octubre son precisamente los que evitan confrontar abiertamente el corazón revolucionario sino los que están demostrando que están tan o más cerca de la gente y que, además, han demostrado que son más capaces de tener una mejor gestión pública. Precisamente, Capriles en primer lugar y con algo menos de apoyo, Pablo Pérez y Leopoldo, son los 3 favoritos para el 12F.

A estas alturas parece improbable aunque no imposible una alianza de Leopoldo con Capriles o con Pérez pero a falta de 3 semanas completas para las Primarias, si la campaña de Leopoldo diera ese paso, el candidato opositor estaría definido por él. Sin embargo, como las Primarias no son de matar o morir, seguramente los 3 llegarán al 12 de febrero, uno resultará candidato y los otros 2 habrán hecho inventario (suma y sigue) para continuar hacia octubre en torno al "Único" pero con peso específico que aportar y "recordar".

Ahora bien, en las elecciones presidenciales de 2006, los resultados fueron los siguientes:

Chavismo – 46,5% (7,2 millones de votos)
Oposición – 27,3% (4,2 millones de votos)
Abstención – 26,2% (3,9 millones de personas)

En la última convocatoria electoral, en 2010, la masa de electores creció 10% con respecto a 2006 (hasta 17 millones) y la oposición tuvo 5,9 millones de votos y el chavismo 5,5 millones. Es decir, que votamos 11,4 millones de electores, casi la misma cantidad del 2006 (porque la abstención fue mayor) y los resultados totales fueron:

Oposición – 34,0% (5,9 millones de votos)
Abstención – 33,6% (5,7 millones de votos)
Chavismo – 32,3% (5,5 millones de personas)

Un análisis muy simple indica que en 4 años la oposición creció 6,7% (y el electorado creció 9,7%). El análisis sobre el chavismo es más complejo porque ha podido decrecer o abstenerse o una combinación de ambos.

En 6 años, el universo electoral venezolano se estima que habrá pasado de 15,4 millones de electores a 19 millones (3,6 millones nuevos votantes desde 2006). De cara a octubre de 2012 si la abstención es de 26% (5 millones de personas), votarían 14 millones de personas. 

Las matemáticas de la oposición deben apuntar a conseguir 7,5 millones de apoyos para ganar con más del 50% de los votos, quedando el Chavismo con los otros 6,5 millones (que aun sería un % muy importante).

La oposición lograría estas cuentas si:

.- Sigue creciendo al ritmo de sus últimos años y
.- El chavismo decrece con respecto al 2006 a pesar de crecer con respecto al 2010

En conclusión, la oposición debe mantener su base y crecer entre los nuevos votantes y robar una parte de los viejos apoyos al chavismo y eso parece que sólo se logra atrayendo sin excluir o sin confrontar demasiado con el fondo, sino confrontando con la forma. ¿Luce fácil? No lo sé, pero no olvide que el chavismo también están sacando cuentas y ha demostrado varias veces que también sabe sumar.

sábado, 7 de mayo de 2011

¿Con quién estás tú camarada?

Como lo ha dicho Teodoro Petkoff*, Venezuela está viviendo un año que tiene más de 12 meses, porque arrancó en enero de 2011 y durará hasta las próximas elecciones presidenciales, en algún momento del próximo año.

Como ha sido costumbre desde hace varias décadas, vivimos una gran polarización política y, en consecuencia, es fácil anticipar que seguirán confrontándose “los revolucionarios” y “la oposición”. Los primeros defenderán su visión anti-capitalista y harán su máximo esfuerzo por etiquetar toda oposición como capitalismo podrido, salvaje y al servicio de los ricos y de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo cierto del caso es que la aspiración básica de la inmensa mayoría de venezolanos es mejorar decididamente el desempeño que ha tenido el país durante los últimos 30 años, porque lo que hemos logrado desde 1980, en realidad, apesta.

No somos el último país de la fila pero eso no nos puede consolar. Venezuela tiene que apuntar a estar entre los 3 ó 4 primeros países del continente americano dentro de 30 años y no sólo en mediciones abstractas como PIB.

Aunque no todo lo que ha pasado en el país en los últimos 30 años debe botarse a la basura, estamos reprobados en áreas tan vitales como:

.- salud, vivienda, educación y servicios públicos,
.- estabilidad y poder de la moneda,
.- empleo formal, ahorro, seguridad social, personal y jurídica,  
.- diversificación de la producción nacional y auto-suficiencia,
.- diversificación de las exportaciones,
.- innovación, tecnología e industrias,
.- transparencia, probidad, orden, limpieza y civismo,

Sin ánimos de alimentar la polarización electoral, sino todo lo contrario, pienso que es indispensable observar y reconocer que tanto con el actual modelo (que ya acumula más de 12 años de práctica) como con la gestión de los 5 gobiernos previos, no se ha logrado que al menos un 80% de los venezolanos estén habilitados para crecer y progresar con prosperidad y autosuficiencia.

Se impone entonces un relanzamiento de la visión y misión de la sociedad venezolana y una revisión de nuestros valores, porque todos los responsables de lo mal que nos ha ido somos venezolanos antes que ser de izquierda, de centro o de derecha y, en consecuencia, el diagnóstico de los problemas, mil veces escrito, nos permite afirmar que más allá de la orientación ideológica del gobierno de turno, lo que sucede es que nuestro planteamiento estratégico como país está haciendo aguas.

La corrupción, la poca planificación, la falta de continuidad, el afán por una recompensa inmediata, el egoísmo y la falta de sentido de pertenencia, son algunos de los malos principios que nos han acompañado desde hace décadas.


Venezuela necesita volver a soñar con urgencia, a ponerse metas importantes y, sin perder su idiosincrasia, a hacer los máximos esfuerzos por sembrar y reafirmar los valores básicos que están presentes en otras sociedades que ya están en el camino correcto de libertad y de solvencia para que la mayoría de sus ciudadanos alcancen la mayor suma de felicidad posible.

* Teodoro Petkoff, analista político y editor del periódico Tal Cual