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miércoles, 17 de octubre de 2012

¿De qué tamaño es la brecha?


El 8 de octubre muy temprano escribí “Esta historia continuará…”. Fue mi rápida catarsis y asimilación de los resultados del día anterior. Básicamente me enfoque en el importante crecimiento que sostiene la oposición y lo indispensable que le resulta que su ineludible tristeza se transforme en esperanza y que la unidad se dedique a procurar los espacios regionales que le corresponderán y que son indispensables para seguir construyendo la alternativa democrática.

Sabía que este desenlace del 7-O era muy probable porque dos buenas encuestadores, con trayectoria y suficientes aciertos previos, habían logrado anticipar ese resultado con mucha precisión (Hinterlaces y Datanalisis).

Seguidamente y en paralelo a decenas de análisis que fui leyendo, escribí “Los Carentes, los Apretados y los Solventes” en un intento muy personal por ir en contra de quienes desde la oposición tildan de “interesado irresponsable” al chavista pobre que votó de nuevo por el continuismo. Básicamente, intentaba sensibilizar a quienes les está costando mucho ponerse en los zapatos de los 7,5 millones de compatriotas que padecen limitaciones serias en su día a día y que volvieron a dar una oportunidad a Chávez porque han recibido su “ayuda”. Muchos opositores no entienden que mucha gente valora esa ayuda porque la necesita y no puede, no sabe o no quiere arriesgarse a perder una parte de su presupuesto diario de subsistencia.

Ahora bien, pasados estos días desde el 7-O, mantengo mis reflexiones previas pero necesito dejar constancia de que pienso  que la diferencia “real” entre Chávez y Capriles es menor. 

Cuando se tenga acceso al escrutinio completo, porque aun el CNE nos debe razón de 296.345 votantes (los del exterior más los de centros inhóspitos), estimo que la ventaja para Chávez se mantendrá en torno a 1.640.000 votos.

El retiro de 3 tarjetas con cara de Capriles más la tarjeta que se le sumó a Reina Sequera, disminuyeron la votación de Capriles en 100.000 votos (65.000 que se llevó Reina y 35.000 nulos por error). Sin estos 4 raros cambios, la ventaja hubiese bajado a 1.540.000 votos.

La brecha bajaría a 1.528.000 votos de haber un centro en Miami, porque allí Capriles hubiera recibido 12.000 votos más de los que no pudieron o no aceptaron el "castigo" de viajar 14 horas para expresarse.

Por otra parte, es público y notorio que el CNE no ha facilitado suficientemente la inscripción de más venezolanos en el exterior. Si se acepta que hay más de 800.000 paisanos fuera y sólo pueden votar 100 mil, por simplificar y no exagerar, el CNE debería haber inscrito a 300 mil venezolanos adicionales. De estos, habrían votado 240.000 y proyectando el comportamiento típico del 7-O, (90/10), 216.000 lo hubiesen hecho por Capriles y 24.000 por Chávez, lo que  habría podido recortar la brecha en 192.000 votos adicionales. La diferencia ya iría por 1.336.000.

Por último, tenemos el sonado remate rojo de la tarde del 7-O. Todo lo leído y oído hace presumir que la operación 1x10 del  chavismo les llevó a su “perfecta” victoria. Si buena parte de la diferencia total de Chávez se votó entre las 4pm y las 7pm, quiere decir que la maquinaria logró 2 millones de votos rojos en el final de la jornada. Siento que objetivamente el 10% de estas personas votó bajo presión y por miedo, ya que había escogido abstenerse. Sin ellos, la ventaja disminuiría en 200.000 votos y eso reduciría la brecha a 1.136.000 votos.

Ahora bien, sólo la mitad de esta brecha, es decir, 670.000 votos hicieron a Chávez presidente nuevamente o visto de la otra forma, si Capriles convencía a 700.000 venezolanos adicionales, la historia sería otra. Pero aun ajustando la diferencia con estas suposiciones de arriba (que tú decides sin son exageradas o no), Chávez gana igual pero sólo por poco más de 1 millón de votos. Es decir, los resultados “reales” son  más parejos que los oficiales. 

Mis conclusiones:

  • El ventajismo es real, injusto y ayudó a ganar 
  • Sólo un porcentaje pequeño de gente fue forzada a votar (y se hubiese abstenido)
  • Hay un porcentaje de venezolanos que vota por Chávez porque lo ama pero la mayoría real lo escoge porque su manera de distribuir la riqueza petrolera es tangible
  • La gente común y corriente no quiere arriesgar lo que recibe y/o lo que va a recibir de este gobierno y eso no es criticable para quienes padecen tantas carencias vitales
  • La minoría opositora ha venido creciendo en los últimos años porque o el reparto no alcanza igual y/o cada vez más gente comprende que si el país se sigue deteriorando, lo que pueden recibir de este modelo no compensará los males que padeceremos


En muy pocas palabras, el chavismo hace rato que sabe cómo gobernar para ganar elecciones y aunque la oposición sigue convenciendo de que hay otro camino, aun queda un trecho que falta por recorrer. Nunca será demasiado tarde seguir intentándolo por la Venezuela que merecemos.


jueves, 27 de septiembre de 2012

7-O: tres estrategias de Capriles


Ha habido tres estrategias centrales y de fina inteligencia en esta campaña de Capriles, que se decidieron y se comenzaron a trabajar bien temprano y que en mi opinión, son tres de las principales causas del éxito de Capriles, sea cual sea el resultado del 7-O.

En primer lugar, haber cultivado y cosechado el apoyo de Avanzada Progresista, en realidad de Henri Falcón en octubre de 2011. Esa jugada comenzó a alejar a Capriles de ser percibido como la opción de la Derecha. Mientras algunos afirmaban que en las primarias se enfrentaría un bloque de centro-izquierda encabezado por Pablo Pérez contra otro de centro-derecha, a cargo de Capriles, Henrique concilió este significativo apoyo de Falcón que descuadró los escenarios convencionales.

La segunda estrategia ha sido presentarse como opción nacional y no como el líder de 20 partidos políticos. En mi opinión, el primer evento que más claramente dibujó esta visión fue el discurso de Leopoldo López, en enero de este año, cuando declinó su precandidatura a favor de Capriles. Dos ideas centrales se hicieron palabra ese día: la unidad que se está construyendo trasciende a los partidos, a lo electoral, es la unidad del país y tiene metas claras para lo que vendrá después del 7-O. Adicionalmente, también ese día se habló de una nueva forma de hacer política, desmarcando el “Hay un Camino” de las viejas prácticas políticas, tanto de la era Chávez como de los 40 años previos.

Por último, aunque no menos importante, resalta la decisión de no confrontar con Chávez en el terreno en el que él había sido exitoso tantas veces: izquierda contra derecha, pueblo contra burgueses, nacionalismo contra imperialismo, 4ta. contra 5ta., etc. Capriles ha sabido evadir esas trampas y ha logrado descuadrar a su contendor, llevándolo al terreno de las necesidades locales y cotidianas, a las extravagancias de la revolución, a la mala gestión de gobierno y, sobretodo, hacia su idea del Progreso, de un mejor futuro para el país, posible y casi inmediato. Capriles tomó la delantera en el debate desde el principio y, a diferencia del pasado, ha marcado primero muchas veces. Como respuesta, la campaña de Chávez se ha tenido que concentrar en la descalificación y las ofensas, que han sido ignoradas, toreadas con maestría y han permitido dejar al contrincante colgado de la brocha en más de una ocasión.

Han sido tres estrategias de inteligencia, que se han ejecutado con paciencia y perseverancia y, seguramente, con no poco oposición interna (recordemos las posiciones de otros pre-candidatos). Saber escurrir el enganche emocional con alguien que verdaderamente sabe golpear arriba y abajo, ha puesto de manifiesto la calidad política de Henrique Capriles y su equipo de campaña. Hace 9 meses, muy pocos analistas políticos daban crédito a la efectividad de estas estrategias y a falta de 10 días para las elecciones, propios y extraños estamos sorprendidos por la calidad y, sobretodo, por la  efectividad de esta campaña (efectividad aun presunta).

Sólo 9 días nos separan de saber si las tres estrategias construyeron a un Presidente o al nuevo líder de la oposición venezolana.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Quién gana el 7-O?


Quedan 11 días antes de las próximas elecciones. Llevó días, como varios de mis amigos y creo que buena parte de los venezolanos, en modo “montaña rusa”. Anoche bajando, esta mañana subiendo y cerca del mediodía, rodando en plano. 

Siendo adicto a las estadísticas y las encuestas, presento una reflexión sobre lo último publicado hoy para dejarlo como constancia histórica y descargar mi incertidumbre y ansiedad.

El sábado conseguí una reportaje/infografía de El Universal que está muy interesante y, que en mi opinión es muy valioso. En el estudio compararon las distintas encuestadoras contra los resultados reales de los últimas 4 elecciones y con ello armaron un ranking para ordenarlas de acuerdo a cuánto se acercaron. Las 2 empresas más acertadas, alejadas menos de 3% de los resultados, han sido Varianzas y Datanalisis.

Ahora un breve resumen de lo que ha mostrado cada una entre junio y septiembre de 2012:

Varianzas

  • Muy pocos los indecisos o los que no dicen por quien votarán: 4% hace 3 meses y 2,6% al día de hoy
  • Una competencia muy reñida desde junio, con una ventaja muy ligera para Chávez
  • Chávez perdiendo apoyos (1,2%) y los indecisos inclinandose por Capriles, que creció (3,7%)
Si se proyectan estos hallazgos, la predicción consecuente dice que Capriles gana con 51% y Chávez queda con 49%.

Datanálisis

  • Muchos los indecisos y los que no dicen por quien votarán: 23,2% hace 3 meses y 11% al día de hoy
  • Entre los que han estado decididos y lo dicen, una importante ventaja para Chávez pero que ha venido disminuyendo
  • Chávez ha convencido al 36% de los indecisos y Capriles al 64% restante
Al proyectar Datanalisis, Chávez gana con 53% y Capriles llega al 47%.

Algunos comentarios adicionales

Los estudios de ambas encuestadoras dicen estar expuestos a errores de alrededor de 2,5%, lo que podría modificar las 2 proyecciones en cualquier sentido.

Mucho se habla de que en países y situaciones como la nuestra hay un porcentaje de personas que no revelan su verdadera posición política a una encuestadora o que de hacerlo, mienten. En general, se considera que la motivación de estas personas es el miedo, por empleados públicos o por ser beneficiarios y, en consecuencia, un porcentaje de los que dicen que van con Chávez o irá con Capriles o no votará.

Algunos analistas allegados me dicen que sienten que este fenómeno es real y que habrá una movimiento final hacia Capriles que generaría una diferencia de hasta 10% a su favor, para ganar con 55% de los votos. Personalmente debo decir que este argumento lo oí hace 6 años en la elección Chávez-Rosales y pareciera no haberse cristalizado, sin embargo, ni Capriles es Rosales, Chávez2012 no es Chávez2006 y la oposición ha ganado el voto popular en 2 de las últimas 4 elecciones.

Supe la semana pasada que un importante personaje internacional que está de visita en Venezuela, muy ligado a la observación de elecciones, comentó que ante una re-elección, las encuestas suelen registrar un 10% de falsos apoyos al Presidente en ejercicio. Dicho de otra manera, el Presidente que no tiene más de 10% de ventaja en la proyección de resultados de las encuestas, no logra su reelección.

Falta saber si esto será un real comportamiento del electorado venezolano o se trata de una leyenda electoral.

Conclusiones

Vista las proyecciones de las 2 encuestadoras más confiables, tenemos a Capriles creciendo a buen ritmo y captando más indecisos que Chávez, quien aun muestra apoyo fuerte aunque con poco crecimiento en la campaña.

La opinión generalizada es que la campaña de Capriles es mucho más dinámica e intensa que la de Chávez y que ha estado generando una emoción como la que despertaron CAP y Chávez en el pasado. 

Cada vez más gente de la oposición quiere votar POR Capriles y no EN CONTRA de Chávez.

Chávez lleva más de 40 horas de cadena desde que inició la campaña y las propagandas del gobierno superan sobradamente la exposición pagada de 3 minutos diarios que le ha sido permitida a los candidatos.

Como al cierre de este reporte me encuentro en un subidón de la montaña rusa, con base en toda esta información y lo que está en la mesa a 11 días de las elecciones, me atrevo a predecir que Capriles ganará con 53% ó cerca de 8 millones de votos. Aun así, hoy no apostaría. Quizá a finales de la próxima semana hablamos al respecto. Hasta entonces...

domingo, 23 de septiembre de 2012

Si Chávez gana el 7 de octubre


De acuerdo con todas las encuestas que se han publicado entre Julio y esta fecha, existe una posibilidad real de que Chávez gane este 7 de octubre. Hay un grupo de encuestas que lo gritan como verdad inobjetable y, el resto, indica que aunque podría ganar Capriles, Chávez estaría muy cerca. En conclusión, la victoria de Chávez no sería un batacazo, ni el resultado de una conspiración tramposa sino la confirmación de uno de los 2 escenarios más probables para esta elección.

Reflexiono en esta ocasión sobre una nueva victoria de Chávez.

De concretarse este escenario, en mi opinión, se habrá comprobado que la forma de gobernar de Chávez, sin animarme a calificarla o de atacar la relección indefinida esta vez, tiene el respaldo de la mayoría o, en el peor de los casos, tiene un respaldo casi mayoritario. Hago esta última aclaratoria porque suponiendo que las consecuencias del abuso de poder que acompañan a cualquier Presidente-candidato añaden un porcentaje automático de votos, la reelección aun requiere un altísimo porcentaje de convencidos.

Pero entrando en materia, luego de una victoria de Chávez tomará una significación muy importante su estado de salud. Si Chávez está en una proceso de recuperación total pasamos a analizar la ruta A, un nuevo gobierno completo de Chávez y si, por el contrario, su enfermedad tiene graves consecuencias que le impidan completar su mandato, pasamos a analizar la ruta B, que incluye nuevas elecciones presidenciales en 2013.

Ruta A

Luego de un triunfo de Chávez el 7-O, casi de inmediato el país entrará en una nueva campaña electoral, entonces, para renovar los poderes regionales, elegir a los nuevos gobernadores. En consecuencia, Chávez tendrá las 2 siguientes semanas de octubre para “regocijarse” por la madurez de su revolución y confirmar sus planes para la nueva etapa del socialismo venezolano del 2013 al 2019. Por su parte, inmediatamente, la oposición tendrá que armarse de fuerza, exigir a Chávez que reconozca que un importante porcentaje del país no está de acuerdo con él y embarcarse en una lucha por al menos mantener el poder regional en Zulia, Miranda, Carabobo, Lara, Táchira, Nueva Esparta, Amazonas y hasta Monagas. Seguramente, el resultado seguirá favoreciendo más a Chávez, aunque para predecir los resultados de las Regionales va a resultar indispensable conocer los resultados por estado de las Presidenciales.

Ganando el 7-O, el respaldo y la aprobación de Chávez aumentará automáticamente y el porcentaje de votantes que más tardíamente haya apoyado a Capriles, saltará la talanquera para mostrarse complacido con un nuevo período rojo.

Con otros 6 años de socialismo por delante, a partir de enero de 2013, esperaríamos que el gobierno tome acciones contundentes para reducir y eventualmente controlar el problema de inseguridad porque las dimensiones que está alcanzado, amenazan la viabilidad de cualquier modelo de país.

Un nuevo gobierno de Chávez profundizará las formas mostradas hasta ahora y todo el tinglado de poder popular continuará desarrollándose con no pocas consecuencias para la organización del estado que hoy conocemos. Venezuela seguiría avanzando en un trasvase de los poderes de gobernadores y alcaldes hacia nuevas instancias como los consejos comunales y otras formas de organización socialista.

En mi opinión, en caso de que Venezuela decida continuar su tránsito al socialismo el próximo 7-O,  lo que viene es más o menos fácil de predecir en la medida en que se mantengan o crezcan los ingresos petroleros del país. Contando con la renta petrolera, sólo habrá que leer el programa de Chávez para darnos una idea de cómo seguirá cambiando el país. Si en alguno de los años próximos años se ponen flacas las vacas, no tengo mucha idea del tipo de gobierno que tendríamos.

Ruta B

Resulta más o menos evidente que aunque Chávez ha padecido una enfermedad grave, al menos al muy corto plazo, no pareciera que le incapacitará inmediatamente al punto de impedirle seguir gobernando en el 2012. En este sentido, la primera parte de la ruta A, lo concerniente a los primeros 2 meses hasta las elecciones regionales, aplicaría igualmente para la ruta B. Sin embargo, si las consecuencias de una eventual gravedad de su padecimiento se hace presente a principios de 2013 y esta gravedad no le permitiese gobernar más, entraríamos en una nueva campaña electoral a mediano plazo sin la participación de Chávez.

De acontecer el futuro de Chávez de esta manera, resultaría fundamental la manera en que Capriles y la MUD hayan administrado su eventual derrota el 7-O (según el escenario que estoy analizando acá). Si la oposición hace un manejo moralizante de su derrota y mantiene cohesionado el mayor número posible de apoyos después del 7-O,  aumentaría su chance de llegar al poder en unas eventuales nuevas elecciones presidenciales a mediados de 2013.

Ahora bien, hay quienes piensan que si ésta es la real salud de Chávez, él renunciará a la candidatura el 6-O, un día antes de las elecciones y cuando ya no haya propaganda, colocando a Nicolás Maduro en su lugar, de manera que habrá hecho toda la campaña a favor de la revolución, porque esta jugada evitaría repetir elecciones y garantiza los 6 años completos en caso de ganar las elecciones.


Si Capriles gana el 7 de octubre


Revisando los dos escenarios posibles para el 7-O, es momento para analizar una victoria de Capriles.

Por una parte, el esfuerzo unitario, las Primarias ganadas contundentemente, una buena obra de gobierno regional, una recorrido pueblo a pueblo con más de 300 paradas, un mensaje de unión y esperanza, y, por la otra, el desgaste natural de una administración que ya suma 14 años, una lista de problemas básicos no resueltos como la inseguridad, la crisis eléctrica, la falta de buen empleo, la inflación, la corrupción y la crispación generalizada, podrán desembocar, sin ser una sorpresa mayor, en una victoria de Capriles el 7-O.

Chávez ha tenido tanto tiempo y ha puesto tanto empeño en dejar su marca personal en el estado venezolano que, sinceramente, resulta difícil imaginar algo que es normal en democracia, un cambio de mando para dar la bienvenida a un nuevo Presidente. Más aun cuando este gobierno da continuas muestras de que no está preparado, desde ningún punto de vista, para concluir en enero de 2013.

Aun así, en 2009, precisamente Capriles fue protagonista de una transición de poder en el estado más importante del país, cuando le tocó reemplazar a Diosdado Cabello y gobernar en un territorio que incluye la mitad de Caracas. Lo hizo, nada más y nada menos que con la oposición del gobierno central y con 15 de las 21 alcaldías del estado en su contra.

Casi inmediatamente después de las Presidenciales, el país se meterá en otra campaña electoral hacia las Regionales del 16 de diciembre y, en consecuencia, el gobierno saliente además de superar el gigantesco trauma por la derrota de su propuesta de país, tendrá que aclararse y llenarse de nuevos ánimos para intentar defender sus regiones más importantes: Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Barinas, Mérida, Guárico y Apure, y, a la vez tendrá que preparar todas sus cuentas para entregar legalmente la administración.

Más allá de lo electoral, pensando en el primer año del nuevo gobierno de Capriles, veremos un constante ejercicio de equilibrio y moderación ya que buena parte del estado venezolano continuará bajo el poder chavista: Asamblea, Tribunales, Defensoría, Fiscalía, Contraloría, varias gobernaciones y 200 alcaldías.

En consecuencia, el gobierno de Capriles estará obligado, en muy corto tiempo, a mantener el funcionamiento del estado y demostrar que  es capaz de comenzar a atender las expectativas generadas y de desmontar las estructuras extra-constitucionales de Chávez. Ante esta necesidad será inmensamente importante la calidad del equipo de trabajo del nuevo gobierno, una mezcla de capacidad política con talento y competencias para mejorar la gestión en todos los ámbitos.

Los beneficios de la inversión privada nacional y extranjera comenzarán a sentirse muy pronto, toda vez que tendrán en Venezuela un destino sediento de dinero para invertir y plagado de oportunidades que no abundan en el resto del mundo.

No menos importante será mantener la unidad hacia adentro, porque Capriles habrá llegado con el apoyo de al menos 8 organizaciones políticas con peso específico: Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Avanzada Progresista, Proyecto Venezuela, Voluntad Popular, COPEI y La Causa R, que estarán ansiosas por participar y ser tomadas en cuenta.

De ninguna manera el chavismo desaparecerá de la arena política, sin embargo, mucho tendrá que ver su desempeño como oposición con el estado de salud de Chávez a partir de 2013. En cualquier caso, es muy probable que mantenga la mayoría parlamentaria durante los 3 primeros años que, casualmente, representan la primera mitad del gobierno de Capriles y una oportunidad para que el chavismo intente convocar un referéndum revocatorio contra él. Por su parte, arrancando el 2014, imagino que el gobierno de Capriles también evaluaría convocar un referéndum revocatorio contra diputados chavistas de los estados que entonces serían más opositores, si esta mayoría en contra se convierte en un obstáculo insalvable para gobernar el país en paz.

Lo cierto del caso es que viendo un poco más lejos, un cambio de gobierno pondrá a prueba la constitución de 1999. La victoria de Capriles relegaría la revolución a una opción política adicional que podrá ser escogida en el futuro para periodos finitos y no será más un proceso que intente trascender los plazos constitucionales. Si el chavismo es capaz de entender que la revolución no fue posible y que ahora será un partido de izquierda que juega a la democracia, seguirá siendo un referente importante. En caso contrario, no intentaré pronosticar en qué se convertiría toda esa energía roja.

Justo en 2 semanas continuaremos escribiendo la futura historia de Venezuela, no dejes de sintonizar y si eres venezolano, ¡Vota!

jueves, 20 de septiembre de 2012

Datanalisis me tiene loco


Como escribí unos meses atrás, los números que supuestamente presenta Datanalisis sobre como se desenvuelve la preferencia electoral entre Capriles y Chávez, no cuadran con las percepciones y el análisis de decenas de reconocidos opinadores profesionales y con mis propias cuentas. Sin embargo, estoy seguro que puedo ser profundamente subjetivo con este tema.

Nuevamente, según lo que publican del supuesto último estudio semanal de Datanalisis, se puede concluir que el apoyo a Capriles proyectado al 7-O, estaría algo por debajo de 40%. Eso se traduciría en 5.600.000 de votos para él y 8.400.000 para Chávez (60%). Es decir, según esta foto, la MUD y Capriles habrían perdido el principal objetivo del esfuerzo unitario y todos los recursos invertidos en esta campaña porque apenas estarían igualando el número de votos opositores de las pasadas elecciones legislativas y apenas estarían superando el porcentaje de Rosales del 2006 (37%). Por su parte, a pesar de los abusos tantas veces mencionados, Chávez estaría confirmando que Venezuela es mayoritariamente roja y que quiere más revolución, venga como venga (incluso sin él).

Si las próximas elecciones terminan pareciéndose a las fotografías de Datanalisis y gana Chávez por 15% o más, habremos confirmado la calidad de sus estudios y recibirá  el reconocimiento y la admiración del país político, además de por su trabajo técnico, por la valentía de mostrarlo y defenderlo a pesar de la polarización.

Si por el contrario, los resultados terminan pareciéndose al otro grupo de fotografías, como la de Consultores 21 y Capriles gana con más del 50%, tendríamos que decir que Datanalisis es inmensamente irresponsable y perderían toda credibilidad futura porque aunque podrán alegar que se equivocaron, lo que históricamente está en juego el 7-O no debería permitirnos que se tome tal error a la ligera.

Estoy seguro de que Luis Vicente y Gil Yépez están al tanto de la evaluación que estarán enfrentando en poco más de 2 semanas, así como igualmente de preocupada debe estar la gente de Consultores 21, por sólo mencionar dos de las más grandes y prestigiosas encuestadoras venezolanas.

La polarización venezolana ha arrasado con todo. Cada polo descalifica inmediatamente cualquier expresión que no le ayuda de antemano. Personalmente, prefiero la prudencia y el respeto hasta que la realidad del 8-O me permita expresarme desde la certeza, aunque piense que Datanalisis no anda en lo cierto esta vez.

Antes de 7-O intentaré volver a escribir para imaginar y reflexionar sobre la posibilidad real de ambos escenarios como un ejercicio de preparación a la Venezuela del 8 de octubre.

miércoles, 20 de junio de 2012

Algo no me cuadra



Siendo un apasionado de los procesos electorales, a menos de 4 meses para el 7OCT, te comparto una revisión muy personal de pronósticos y proyecciones para las próximas elecciones.

  • Estimo que el 7OCT votaremos 14 millones de venezolanos y 5 millones se abstendrán (el 26%)
  • En el 2006, chávez ganó con 63% de los votos, la oposición recibió 37% y la abstención fue de 26%
  • Si en las últimas elecciones del 2010, las Legislativas, suponemos que el crecimiento de la abstención con respecto al 2006 fue 100% responsabilidad de los chavistas (que no votaron porque el poder del Presidente no estaba en juego), de haber sido chávez candidato, él chavismo hubiese captado esa abstención para lograr 53% de los apoyos y la oposición el 47% restante
  • Esta suposición indica que entre 2006 y 2010, el gobierno perdió 10% de votos y la oposición ganó ese 10%, en el peor de los casos para la oposición porque en la realidad la oposición subió hasta el 52% y el chavismo bajó al 48% (aunque con más abstención que en 2006)


Ahora bien, en los 6 años pasados, han ocurrido entre otros, los siguientes eventos:

  • La oposición se unió e hizo primarias con una sorpresiva participación de más de 3 millones de personas y escogió un candidato unitario con mayoría absoluta. También cuenta con candidatos unitarios a todas las gobernaciones y alcaldías del país que están trabajando en la campaña de Capriles y tiene un programa de gobierno en el que han trabajado más 400 especialistas por más de 6 meses
  • El Presidente lleva un año combatiendo un cáncer y aunque se ha especulado mucho sobre su salud, la mayoría de los electores piensan que se está recuperando y él, una vez más, ha sido muy hábil manejando su situación
  • El chavismo perdió el apoyo de 3 gobiernos regionales: Lara, Amazonas y Monagas y los gobernadores de Lara y de Amazonas se incorporaron activamente a la MUD
  • El gobierno ha impulsado una nueva misión para construir viviendas con mucha publicidad, visibilidad real y con mucho impacto popular
  • El precio del petróleo ha promediado más de 100 dólares por barril en el último año y medio
  • El gobierno está repartiendo nuevas ayudas entre miles de venezolanos pobres a través de nuevas misiones para adultos mayores y para madres solteras
  • La inflación no ha disminuido, la inseguridad ha empeorado, el desempleo está estable en el 8%, el desabastecimiento de varios productos básicos es importante y sostenido
  • El aumento del sueldo mínimo ha sido anual y mayor o igual a la inflación
  • La crisis eléctrica ya cumple 3 años afectando a la mayoría de los estados con varios apagones por semana de varias horas
  • No se han estrenado grandes obras públicas, aunque se han regulado más precios de productos básicos y se promulgó una nueva Ley del Trabajo

Suponiendo que ninguno de estos eventos haya afectado positiva o negativamente a ninguno de los dos bandos o que los efectos sobre la popularidad de cada bando se hayan balanceado, insisto en que el punto de partida para el 7OCT, es de algo parecido a un empate entre el gobierno y la oposición.

Ahora bien, la más reciente encuesta que de acuerdo con Reuters realizó Datanálisis, entre las personas que votarían al día de hoy, 45% lo harían por el Presidente, 30% por Capriles y 25% no se han decidido. Llevado a votos, eso proyecta que el Presidente ya cuenta con 6,3 millones de votos, Capriles con 4,2 millones y 3,5 millones siguen pensando a quien votar el 7OCT. 

Visto esto, es comúnmente aceptado que los indecisos se reparten en la misma proporción que los decididos. En consecuencia, esta última encuesta de Datanálisis se podría usar para proyectar que el 7OCT los resultados serían que el Presidente repite con 60% de los votos (8,4 millones) y Capriles obtendría el otro 40% (5,6 millones).

Si esta encuesta está reflejando la realidad:

  • el chavismo ha revertido la pérdida de apoyos de los últimos años y está creciendo de nuevo,
  • todos los esfuerzos recientes que ha realizado la oposición “sólo” le habrían hecho “perder” 300 mil votos con respecto a las legislativas del 2010
  • ninguno de los 2 millones de nuevos inscritos votaría por Capriles y
  • Los cambios que dieron Liborio Guarulla (Amazonas), Henry Falcón (Lara) y el Gato Briceño (Monagas) “sólo” le habrían restado 3 votos al chavismo.


Así las cosas, algo no me cuadra y tiendo a pensar que en el peor de los casos para la oposición, Capriles cuenta con un apoyo que está ligeramente por encima del de chávez, que sigue con el importantísimo apoyo de poco menos de la mitad de los venezolanos y la campaña está por comenzar.

No olvidemos que el voto es mayoritariamente una emoción que puede ser muy difícil de estudiar y predecir y Chávez es un fenómeno y lo ha demostrado por más de 15 años. Ya va faltando menos para el 7OCT y para que comience formalmente la campaña. Seguiremos acercándonos a la fecha y seguiremos leyendo encuestas e intentando escudriñar las emociones colectivas de Venezuela.

Saludos,
@CurrasJC

sábado, 21 de enero de 2012

Venezuela: La oposición será gobierno si inspira y motiva a 7,5 millones de votantes


Venezuela en 2012 va a decidir si le da otros 6 años más al modelo actual de país o se inclina por un gobierno que ofrezca un mejor desempeño y una visión de país menos radical.

A finales del siglo pasado, Venezuela había perdido el rumbo estratégico como país y había acumulado unos alarmantes porcentajes de pobreza y exclusión. A principios de los Noventas, el segundo gobierno de CAP intentó hacer un viraje a la modernidad, sin embargo, eso fue rechazado y atacado desde sus apoyos y, sin contemplación, por sus adversarios. Así nos llegó un gobierno de transición, el chiripero de Rafael Caldera, que intentó navegar entre dos aguas y que al final desembocó en el triunfo indiscutible de una esperanza novedosa, revanchista y fuera del sistema entonces.

Chávez cosechó sobre la desesperanza de millones de excluidos e indignados que encontraron un líder antisistema pero que poco a poco ha ido virando a una visión que aunque incluye aspectos que la gente anheló y sigue anhelando, cada día incorpora matices radicales que se cree que no gusta a la mayoría de los venezolanos.

El chavismo ha pretendido desmontar (y lo ha logrado con bastante éxito) la Venezuela de finales del siglo pasado. Al menos, el poder real de las instituciones y grandes empresas públicas está casi totalmente en sus manos. El venezolano común que apoya a Chávez, creo que lo hace principalmente por 3 razones: porque aun siente que es la opción reinvindicadora más disponible, porque tiene un compromiso emocional y orgulloso (religioso) con la energía de su líder o porque ya tiene más felicidad que la que tenía en el viejo modelo (o cree que la tiene, lo que es lo mismo).

El discurso y las acciones chavistas por un lado y una altísima renta petrolera por la otra, han permitido construir y mantener una mayoría electoral suficiente para tener el poder. Con diferencias a lo largo de estos últimos años, aproximadamente el 45% del electorado ha bastado para mantenerse y seguir avanzando.

En los últimos eventos electorales, esa mayoría ha disminuido pero aun en los años recientes, que han sido de menor crecimiento económico y de menor bienestar general, las encuestas indican que el chavismo sigue encontrado formas de mantener una importante sintonía.

La oposición por su parte ha hecho esfuerzos por construir sobre aprendizajes y logros y ahora se encuentra en su mejor momento de los últimos años. Más allá de que el chavismo se esmera por descalificarla, la experiencia acumulada, en errores, en caídas y en años, está haciendo lo suyo. Los logros unitarios son innegables.

Revisando los apoyos que las encuestas indican para el gobierno en este momento parece claro que aun Venezuela no está decidida o emocionada para hacer un fuerte viraje como lo acaba de hacer, por ejemplo, la sociedad española o como hace poco más de 1 año lo hizo Chile. En este sentido, las opciones más alejadas del centro, las que se confrontan más con la revolución, pareciera que aun no darán paso a un cambio de gobierno.

En este sentido, los pre-candidatos con más chance para octubre son precisamente los que evitan confrontar abiertamente el corazón revolucionario sino los que están demostrando que están tan o más cerca de la gente y que, además, han demostrado que son más capaces de tener una mejor gestión pública. Precisamente, Capriles en primer lugar y con algo menos de apoyo, Pablo Pérez y Leopoldo, son los 3 favoritos para el 12F.

A estas alturas parece improbable aunque no imposible una alianza de Leopoldo con Capriles o con Pérez pero a falta de 3 semanas completas para las Primarias, si la campaña de Leopoldo diera ese paso, el candidato opositor estaría definido por él. Sin embargo, como las Primarias no son de matar o morir, seguramente los 3 llegarán al 12 de febrero, uno resultará candidato y los otros 2 habrán hecho inventario (suma y sigue) para continuar hacia octubre en torno al "Único" pero con peso específico que aportar y "recordar".

Ahora bien, en las elecciones presidenciales de 2006, los resultados fueron los siguientes:

Chavismo – 46,5% (7,2 millones de votos)
Oposición – 27,3% (4,2 millones de votos)
Abstención – 26,2% (3,9 millones de personas)

En la última convocatoria electoral, en 2010, la masa de electores creció 10% con respecto a 2006 (hasta 17 millones) y la oposición tuvo 5,9 millones de votos y el chavismo 5,5 millones. Es decir, que votamos 11,4 millones de electores, casi la misma cantidad del 2006 (porque la abstención fue mayor) y los resultados totales fueron:

Oposición – 34,0% (5,9 millones de votos)
Abstención – 33,6% (5,7 millones de votos)
Chavismo – 32,3% (5,5 millones de personas)

Un análisis muy simple indica que en 4 años la oposición creció 6,7% (y el electorado creció 9,7%). El análisis sobre el chavismo es más complejo porque ha podido decrecer o abstenerse o una combinación de ambos.

En 6 años, el universo electoral venezolano se estima que habrá pasado de 15,4 millones de electores a 19 millones (3,6 millones nuevos votantes desde 2006). De cara a octubre de 2012 si la abstención es de 26% (5 millones de personas), votarían 14 millones de personas. 

Las matemáticas de la oposición deben apuntar a conseguir 7,5 millones de apoyos para ganar con más del 50% de los votos, quedando el Chavismo con los otros 6,5 millones (que aun sería un % muy importante).

La oposición lograría estas cuentas si:

.- Sigue creciendo al ritmo de sus últimos años y
.- El chavismo decrece con respecto al 2006 a pesar de crecer con respecto al 2010

En conclusión, la oposición debe mantener su base y crecer entre los nuevos votantes y robar una parte de los viejos apoyos al chavismo y eso parece que sólo se logra atrayendo sin excluir o sin confrontar demasiado con el fondo, sino confrontando con la forma. ¿Luce fácil? No lo sé, pero no olvide que el chavismo también están sacando cuentas y ha demostrado varias veces que también sabe sumar.