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sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Guerra o diálogo?

Durante la primera parte de los últimos 18 años, digamos hasta 2001, como hoy podría estar comenzando a suceder en otras latitudes, los venezolanos comenzamos una etapa que nació de una exitosa estrategia electoral y que convirtió en combustible para echar a andar un nuevo modelo de país, los auténticos sentimientos de exclusión de una mayoría (3,67 millones de venezolanos votaron al militar golpista Hugo Chávez).

Sin pausa, el chavismo avanzaba y se blindaba derrumbando todos los obstáculos y referentes previos, malos y buenos, mientras los que siempre nos hemos opuesto seguíamos tolerando ser sometidos y vapuleados como minoría y aunque firmes, andábamos descabezados o cabizbajos y deprimidos en el mejor de los casos. Desde allí el chavismo siguió fortaleciéndose y creciendo aunque casi siempre recibiendo oposición activa. El chavismo se definió girando a la izquierda, mientras la alternativa seguía debatiéndose entre revivir o terminar de morir y pagar sus pecados.

Así llegó el 2006, hace 10 años, y la alternativa se aceptó como minoría y renació gracias a un acuerdo sensato de Teodoro Petckoff, Manuel Rosales y Julio Borges. La oposición se unificó electoralmente, se comprometió para construir una nueva mayoría y aunque el chavismo siguió en el poder, efectivamente, con más poder y con más recursos, también comenzó a cometer errores estratégicos. El cierre de RCTV y la pérdida de un referéndum que intentaba imponer un estado socialista, fueron dos fracasos chavistas en 2007 que, entre otras cosas, despertaron a una generación de estudiantes que hoy en día ya ha ocupado puestos protagónicos de nuestra clase política.

En 2008 nació la MUD mientras que el chavismo ya se intoxicaba con su prepotencia y comenzó a imponer su proyecto socialista en contra de lo que entonces quería el venezolano. Sólo un ingente ingreso extraordinario por los elevados precios del petróleo le permitió seguir avanzando y la mayoría popular se hizo la vista gorda, tolerando excesos oficiales a cambio de negocios, regalos, subsidios y viajes de placer o de “rebusque” con dólares baratos. El venezolano le terminó de ceder todo el poder a Chávez cuando en 2009, una mayoría importante pero más pequeña, aprobó que todos los cargos de elección popular, pudieran presentarse indefinidamente a la reelección.

En 2011 se enfermaron, tanto la economía venezolana como Chávez. De cara a su tercera y última reelección se quemaron todos los cartuchos y se vaciaron las cuentas públicas. El chavismo lo volvía a lograr, sólo que ya cada triunfo era más abusivo, menos democrático y sin la contundencia y frescura de sus primeros días. A pesar de volver a ganar en 2012, Chávez se agrava y desaparece al final de ese año. También la economía se agrava y comienza a caer al vacío en el que sigue sumergiéndose.

En 2013 deben repetirse las elecciones para reemplazar la vacante que dejó el desenlace de la dolencia del caudillo y sólo la inercia y el abuso de los poderes hicieron que Maduro fuese reiterado con una mayoría que apenas superaba a su oponente. Las cuentas públicas siguieron mostrando un deterioro cada vez más pronunciado. El haber atacado y desmontado la producción nacional y la inversión privada aunado a una administración irresponsable y corrupta, nos terminó de sumergir en la crisis gigantesca que cada día nos castiga con más fuerza.

Sin dinero, sin apoyo popular y sin flexibilidad para entender que la terquedad se está convirtiendo en delito, comenzó la represión y las maneras dictatoriales. No ha habido ninguna aceptación de errores y mucho menos correcciones. El chavismo de Maduro seguía perdiendo la precaria mayoría que tuvo hasta 2013 y no ha parado de causarnos graves daños.

A finales de 2015 se hizo evidente que las preferencias del venezolano ya no estaban en venta y, por vez primera en 17 años, justo cumpliendo 17, el chavismo saboreó una dolorosa y contundente derrota. El poder legislativo quedó mayoritariamente en manos de la MUD (votada por 7,73 millones de venezolanos), por lo que el PSUV asumió formas que se pensaban enterradas, rescatando tácticas de manipulación y represión que en su momento usaban Cipriano, Juan Vicente y Marcos.

El chavismo de Maduro se olvidó de la constitución porque ya sin mayoría y sin convicciones democráticas, sólo le queda amenazar y actuar con una justicia cómplice, con los soldados, con las armas de la “república” y con la fuerza que aun le brinda el dinero público que gasta sin control. Por ello, no duda en “invitar” incesantemente a que la oposición desenvaine y se bata en un duelo cuerpo a cuerpo porque sabe que en ese terreno la dividirá y la vencerá para luego usar el desánimo y la impotencia que genere para seguir más tiempo a cargo de un desastre que se empeñan en seguir llamando revolución.

Toda esta pesadilla que en pocos días está por celebrar la mayoría de edad, ha empujado a entre 5 y 10% de la población a buscarse la vida en otros países. El terrible modelo económico ha empobrecido a la mayor parte de los que acá seguimos. Una pequeña élite, aunque renovada por no pocos piratas profesionales, como es de suponer, mantiene su capacidad y su nivel de vida. Los que le siguen y que alguna vez éramos clase media, ahora nos alimentamos y nos curamos con limitaciones y seguimos perdiendo capacidad e ilusión a pasos agigantados. Por último, la gran mayoría se ha empobrecido al extremo y ha comenzado a dejar de cubrir sus necesidades básicas a pesar de que ha comenzado a ser común que la gente tenga dos empleos para intentar sobrevivir. 

La pobreza extrema, un fenómeno que en Venezuela se limitaba a caseríos del interior del país, según los estudios de Luis Pedro España, ahora abunda en las grandes ciudades, en las que cada día proliferan nuevos mendigos y buscadores de restos de comida en los basureros de todas las calles, a cualquier hora del día y que ya sin ninguna pena comen las pocas sobras de una sociedad que vive con miedo, tristeza y frustraciones pero que sigue aferrada a la esperanza de un cambio.

Hace muy poco que la MUD, a pesar de no hacerlo por unanimidad o por clamor popular, escogió dialogar y negociar con el gobierno, con la intermediación del Vaticano, quien además está acompañado por otros actores de dudosa imparcialidad. Al parecer la MUD decidió que aun en desventaja y con probabilidad de ser engañada, puede haber encontrado un medio menos oneroso y sangriento pero que podría ser más efectivo a mediano plazo que el choque frontal y desigual al que casi llegamos hace 2 semanas.

Hasta hace un mes, los tiempos de la MUD se medían en días y los del chavismo en años. Es muy posible que los tiempos de la negociación tomen varios meses pero es fundamental que cuando el país pase al próximo estado para balancear los poderes públicos, sea mucho más fácil la reconstrucción por haber escogido este tipo de desenlace que habrá de desactivar y apartar a los radicales.

Los tiempos del hambre, el sometimiento y la desesperanza parecen eternos pero por preferir, por ahora, los prefiero a los tiempos de la guerra. Aun sin estar ni un ápice conforme o feliz con la idea de que nos sigamos hundiendo por unos meses más, debo dar mi apoyo irrestricto a la sensatez y a la construcción inteligente y civilizada de una nueva realidad que nos deje retomar la senda de la normalidad y el progreso sin guerrilla, sin terrorismo y sin revoluciones trasnochadas. 

Algunos creen que tal construcción inteligente y civilizada del futuro venezolano es un espejismo, "otro engaño del chavismo", dicen, o incluso que "hay un oscuro arreglo tras bastidores". Nadie duda que el chavismo se quiere aferrar pero por sanidad mental necesito abrazar la imagen de que Venezuela está comenzando a cerrar esta terrible etapa y que así como la caída del muro de Berlín o la Perestroika abrieron nuevas etapas de forma pacífica para Alemania y Rusia, nosotros también habremos de lograrlo y hemos comenzado a hacerlo.



domingo, 31 de julio de 2016

¿Revocar o morir en el intento?


De la lectura del artículo de Luis Vicente León del 31 de julio de 2016 se infiere que él piensa que a pesar de que el Referéndum Revocatorio es un derecho constitucional, el gobierno no lo va a permitir y que si la oposición se empeña en conseguirlo (luego de calcular si sus fuerzas pueden resistir e imponerse) tendrá que meterse en una “guerra” con el chavismo aun sabiendo que la mayoría de los recursos van a estar del lado del PSUV. También anticipa que si al final la MUD logra hacerse con el poder, el futuro gobierno sería constantemente atacado por un chavismo rabioso que haría tambalear la gobernabilidad y comenzaría a cultivar su regreso sobre las duras correcciones que el país necesita.

Él, entonces, muestra que una posible alternativa para “ganar” ahorrándole la costosa confrontación al país sea una negociación para intercambiar el Revocatorio por un ajuste del status quo aplazando la confrontación electoral para cuando sea menos nociva para el chavismo. Menciona que la oposición podría intentar obtener la pronta liberación de los presos políticos, el recorte del periodo, el balance del resto de los poderes, las elecciones regionales (añado), etc. y, me imagino que, por su parte, el chavismo, a cambio, ganaría tiempo para intentar reducir la pérdida de apoyos y competir cuando no esté amenazada su supervivencia.

Esta negociación podría romper la unidad de la oposición para complicar aun más los escenarios de cambio.

Lo cierto del caso es que analizando el supuesto de la negociación no soy capaz de ver por qué el chavismo entregaría algo, ni ahora ni después, cuando ha mostrado que su proyecto no alterna por temor a morir. Su única opción es aguantar la crisis sin ceder más allá de lo que acostumbra, hasta que se recuperen los precios del petróleo o hasta que el país termine de acostumbrarse a su deprimente actualidad. Suelo imaginar sus debates donde calculan que si los cubanos han aguantado así y hasta en peores condiciones, los venezolanos también lo harán. 

Por 17 años las oposiciones al chavismo han tenido que usar su apoyo promedio de 40% del electorado para conformarse con el 10% del poder político real. Sin embargo, justo cuando comenzaba el año 18 de este período, el tradicional 40% se hizo mayoría aunque el poder real sólo subió al 20%. Es decir, el chavismo sigue detentando el 80% del poder total. Incluso, después de unas próximas Regionales que la MUD ganase 70 a 30 y si además logra balancear el TSJ y el CNE, llegaría al 35%. Sólo haciéndose también del Ejecutivo, podría acumular un 75% que le permitiría, por ejemplo, refundar el país a través de una nueva Constituyente.

La MUD sabe que como nunca en estos 18 años, ha estado tan cerca de tomar los destinos del país porque cuenta con el apoyo mayoritario. Más que apetito político, que sin duda y legítimamente debe tener, el mandato natural e incluso patriótico es el de rescatar a la nación del triste pozo en el que la han querido arrastrar. 

Quiero pensar que tanto la MUD como los venezolanos que hemos visto como nos alejamos del futuro para el que nos hemos estado preparando toda la vida, ahora preferimos apostar por el Revocatorio, por costoso que resulte, a confiar en un mejor posicionamiento futuro que, dicho sea de paso, no luce probable sino que por el contrario, parece enturbiarse cada día. El que no se pueda cambiar al país por las vías democráticas y electorales, dibujaría otro puente por cuyo paso habremos de preocuparnos de ser necesario.

Aun sin contarme entre los de posiciones extremas, creo que no es históricamente coherente esperar que la actual oposición venezolana enfríe sus guáramos y saque a relucir una paciencia tibetana mientras Venezuela se nos sigue confundiendo de época y de continente. No más.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Del 6D al 6D, 17 años después

Quien intente analizar a Venezuela desde lejos y abstrayéndose de sus pintorescas particularidades, podría concluir que el país vive un normal, aunque lento, desgaste de un gobierno en funciones en favor de su oposición. Sin embargo, el PSUV en el gobierno ha abusado de comportarse siempre como retador irreverente en constante campaña, haciendo y deshaciendo con las formas, las prudencias y los riesgos. Hasta hace poco, la revolución de Chávez había gozado de un mayoritario apoyo electoral y emocional por parte de la gran masa esperanzada por la oferta de inclusión incondicional con que era seducida. 

El 6D, una nueva mayoría, harta de pasar diarios esfuerzos innecesarios desde hace demasiado tiempo, podría haber comenzado a caminar hacia el futuro de la mano del retador y por ello le ha estampado una muy precisa bofetada electoral al PSUV, el día en que el único gobierno venezolano de este siglo, cumplía 17 años de poder absoluto.



En las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, la MUD obtuvo el 56,2% de los votos válidos, lo que supone un crecimiento de 12% sobre su propio promedio de las tres elecciones previas y, por su parte, al PSUV lo votaron el 40,8% de los votantes, un retroceso de 11. La MUD logra dos tercios de los diputados y el tercio restante coloca al PSUV en una minoría parlamentaria que le podría relegar al mismo rol de espectador con el que sometió a la MUD en la legislatura 2011-2015.

De esas diez últimas elecciones, Chávez lideraba el PSUV en las siete primeras y la diferencia sobre la MUD promedió 9,6%. En las últimas tres, la era Maduro, el promedio de los resultados de la MUD supera en 1,5% al PSUV. La balanza comienza a inclinarse hacia el otro lado.

Estas cifras parecen mostrar dos fuerzas muy similares aunque la realidad ha sido muy diferente porque el voto popular no ha marcado la distribución del poder con esa misma proporción ya que hasta ahora el PSUV había encontrado siempre la manera de prevalecer y dominar.

Revisando cada tipo de elección se hace notorio un desgaste del chavismo y el crecimiento de la oposición:
  • En las tres últimas Presidenciales, la MUD pasó de 37% en el 2006, a 44% en el 2012 y a 49% en el 2013. Crece 12%. Por su parte, el PSUV pasó de 63% en el 2006, a 55% en el 2012 y a 50% en el 2013. Cae 13%.
  • En las dos últimas legislativas, la MUD crece 9%, desde 47 a 56% y el PSUV decrece 8% desde 48 al 40% del último 6D.  
El 6D del 2015 podría ser el comienzo del fin de una tradición de 17 años. Al menos habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos en el 2016.

Preparando esta analítica de datos, intenté recordar lo sub-periodos que componen esta era de 17 años del chavismo e investigando y recordando las noticias y eventos principales que influyeron en cada elección, terminé haciendo mi propio resumen de los principales acontecimientos entre estos dos 6D. Si gustas, a continuación podrás leer mi viaje en la historia reciente de Venezuela, entre el 6D de 1999 y el 6D de 2015. ¡Vamos! 


La transición de 1999 a 2001

Después de basar su campaña en gobernar para los pobres como principal prioridad, en darle al país una nueva constitución y en iniciar un combate sin tregua a la corrupción (usaron en sus propagandas la cruda metáfora de freír en aceite caliente las cabezas de los corruptos), el 6 de diciembre de 1998 Chávez ganaba por elecciones la presidencia de Venezuela para dar por concluido un periodo de 40 años marcado por la alternancia entre la centro-izquierda y la centro-derecha cristina más un último gobierno de la unión de las izquierdas (El chiripero). 


Chávez inició su primer mandato el 2 de febrero de 1999 y aquellos dos primeros años le permitieron hacer una transición entre la cuarta y la quinta república, convocando una asamblea constituyente primero y aprobando una nueva constitución a finales de 1999 (El día del terrible deslave de Vargas). Luego, el 30 de julio de 2000, se celebraron las mega-elecciones (Presidenciales, Parlamentarias y Regionales) que le pusieron nombre a los primeros protagonistas de los nuevos poderes públicos con Hugo Chávez a la cabeza.

El segundo gobierno de 2001 a 2007 


El 10 de enero de 2001, se inicia en Venezuela el primer gobierno de izquierda radical con no poca oposición. Se cambia el nombre al país (se agrega Bolivariana) y se modifican sus símbolos (un caballo en el escudo deja de correr a la derecha para virar a la izquierda). Chávez comienza a tratar de imponer un paquete de más de cuarenta leyes revolucionarias inconsultas que entre otras áreas, afectaría a la educación básica y a la propiedad privada. Casi de inmediato, una procesión de protestas golpean la popularidad del nuevo gobierno. Luego de enormes protestas, Chávez supera un golpe en 2002 y se impone a los restos del bipartidismo y a las nuevas formaciones políticas que acababan de nacer. 

Seguidamente, enfrenta y derrota un paro nacional de dos meses, liderado fundamentalmente por las tradicionales organizaciones obrera y empresarial, junto a la desfigurada e inmadura oposición política. A partir de 2003, establece un control de cambio que aun perdura, toma el control absoluto de PDVSA, depura las Fuerzas Armadas, domina el poder electoral, recompone el Tribunal Supremo de Justicia y neutraliza a toda oposición política. Bajo la tutoría de Fidel Castro, crea las primeras misiones populares (red de expendio de alimentos, de atención médica popular, de operaciones en Cuba de problemas de la vista, de alfabetización y de reinserción escolar para adultos) que le permiten recuperar popularidad y ganar un referéndum revocatorio convocado por la oposición en 2003 pero celebrado al año siguiente. 

En 2004, acabó con la independencia del Banco Central con la simbólica solicitud de aquel "millardito" de las reservas justo el mismo año en que era asesinado el famoso Fiscal Danilo Anderson (crimen que tantas conjeturas generó y que aun algunos consideran una conspiración secreta). Entre 2004 y 2005 el barril de petróleo sube desde 30 hasta casi 60 dólares mientras que la oposición, víctima de sus propias contradicciones y torpezas, decide no presentarse a las segundas elecciones parlamentarias de 2005, dejando vía libre a un gobierno que se hace de un poder político absoluto. 

Chávez concluye triunfante su segundo mandato, aunque las leyes revolucionarias que detonaron tan grave crisis, no llegaron a ser sancionadas. Desde este periodo y hasta el presente, se inició una agresiva política de expropiación de tierras y empresas para ponerlas al servicio del "pueblo" (en forma de cooperativas primero y, después, de comunas o de empresas socialistas), sin que se haya logrado aumentar la producción o la productividad desde entonces. 

En 2006 la oposición logra re-unificarse en torno a la MUD y coloca a Manuel Rosales al frente (ha sido apresado en 2015 después de regresar de su exilio en Perú). Aunque pierde las Presidenciales de ese año, establece la base de los acuerdos unitarios que siguen vigentes en 2015.

El tercer gobierno, de 2007 a 2013


Con su popularidad al máximo, Chávez avanza su radicalización a la misma velocidad que el precio del petróleo (que llegaba a 80 dólares en 2007). Precisamente, al comienzo de este periodo se revirtió definitivamente la apertura petrolera y las asociaciones estratégicas pasaron al control de la nueva PDVSA. Comienza el acercamiento a China, convirtiéndola en un cliente estratégico del petróleo venezolano y también en nuestro casi único proveedor de recursos financieros.

En general, este periodo arranca con un mayor control sobre los medios de comunicación para lograr la hegemonía comunicacional, más expropiaciones y más intervención del estado en todos los sectores. 

Creyendo que es el momento de modificar la constitución para decretar al socialismo del siglo 21 como principio de estado, Chávez y su asamblea convocan un referéndum en 2007 que pierden por 2%, justo seis meses después de haber cerrado RCTV, la más popular señal abierta de la televisión privada del país y justo cuatro meses después del sonado caso del maletín con 800 mil dolares decomisado en Argentina y que se presume era un aporte ilegal a la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. 

El cierre de RCTV despierta a los estudiantes, generando una nueva generación de políticos jóvenes que casi inmediatamente se unirán a los principales partidos de la MUD. 

En 2008, se funda el PSUV, que sigue siendo el más grande partido político de Venezuela. El gobierno comienza a legislar los temas que le habían sido desaprobados en 2007. En 2009, sin cuidar la legalidad de la convocatoria, se impone en un nuevo referéndum que derribó los límites a la re-elección indefinida de los cargos de elección popular, incluida la presidencia. Se despeja el camino para la tercera presidencia de Chávez.

En ese mismo año, 2009, se nacionaliza uno de los mayores bancos del país, el Banco de Venezuela (hasta entonces en manos del Santander de España), marcando el inicio de una fuerte incursión del estado venezolano en el negocio bancario que creció aun más luego de la crisis de varios bancos medianos que ese año se fusionaron, luego de saneados, para formar el Banco Bicentenario.

También en 2009 comienza la crisis eléctrica que aun perdura.

El petróleo sigue subiendo y luego de un fuerte repliegue en 2008 por la crisis mundial, marcará varios años de 100 dólares. A comienzos de 2010, Chávez se asume marxista y, al poco tiempo, se da a conocer el caso PUDREVAL (toneladas de alimentos importados por el gobierno y que fueron encontrados mal almacenados en el puerto de Puerto Cabello y mayormente caducados). 

El exceso de confianza del gobierno, la opacidad de su gestión y un desenfreno radical por una parte y, por la otra, la paciencia y el enfoque de la MUD, hacen que en las elecciones parlamentarias de 2010, la diferencia entre ambos bloques se reduzca a menos de 1%. Sin embargo, la re-configuración de los circuitos electorales a favor del PSUV, genera una asamblea en la que éste logra 66% de los diputados y la MUD se queda con el 34% restante. Otro desmoralizante golpe para la oposición y sus seguidores que comienzan a emigrar por decenas de miles.

Desde este momento ya la escasez y la inseguridad son graves problemas que no reciben adecuada atención ni solución. El gobierno interviene y desmembra grandes cadenas privadas de radiodifusión y sigue consolidando un inmenso sistema público de medios que sólo emitirán mensajes oficiales (o propaganda del PSUV).

En 2011, Chávez lanza una nueva misión para construir viviendas populares (un tema olvidado por el gobierno hasta entonces), que le permite recuperar parte de la popularidad perdida y opacar los otros graves problemas del país. Al mismo tiempo, dedica tiempo y cuantiosos recursos a blindarse internacionalmente y consolidar lealtades de buena parte de la región (en 2011 nace UNASUR y en 2012, se estrena en Mercosur).

A mediados de 2011, Chávez informa que padece un cáncer y comienza a tratarse (al año siguiente habrá elecciones presidenciales). A principios de 2012, la MUD va a unas primarias y escoge a Henrique Capriles como su candidato. En mayo, se sancionó la nueva Ley del Trabajo, que agregó beneficios, regresó la retroactividad a la liquidación de la antigüedad e impidió el despido.

Comienza una campaña electoral marcada por rumores sobre la salud de un Chávez que vuelve a ganar las elecciones en octubre. A principios de diciembre, un mes antes de tomar posesión por cuarta vez, anuncia que su cáncer ha regresado y que volverá a operarse en Cuba. Será su última aparición pública, anticipando que en caso de muerte, sus partidarios deben hacer presidente a Nicolás Maduro. A los pocos días se celebra la elección de gobernadores que es ganada mayoritariamente por el PSUV, tanto por extensión de la victoria de octubre como por la empatía que generó el duro padecimiento del sacrificado e incansable presidente re-electo por cuarta vez. 

El cuarto gobierno que comenzó en enero de 2013

Sin salud, Chávez no pudo investirse el 10 de enero de 2013 y Nicolás Maduro, su Vicepresidente, se encarga del gobierno hasta que en marzo, con no pocos cuestionamientos legales y luego de la muerte del presidente, se convocan nuevas elecciones presidenciales para escoger a quien deba concluir al frente del gobierno hasta 2019. La MUD inscribe nuevamente a Capriles que pierde por 1,5% y no acepta los resultados. El gobierno de Maduro, con los apoyos internacionales construidos por Chávez, logra evadir las auditorías que de acuerdo con la MUD permitirían descubrir el fraude (la de los cuadernos de votación). 

La siguiente contienda electoral será en siete meses para escoger a los nuevos alcaldes y concejales. La economía del país comienza a colapsar y se desata una inflación que en 2013 duplicará la de los años previos y el tipo de cambio del mercado negro se dispara a niveles nunca vistos (de 8 a 65 bolívares por dólar). El gobierno de Maduro centra su defensa en que los desajustes son producto de una guerra económica de los empresarios, el capitalismo y los adversarios ideológicos internacionales y profundiza los controles y sigue embistiendo a la iniciativa privada. A un mes de las elecciones, en noviembre de 2013, arremete contra el comercio e impone precios basados en el tipo de cambio controlado sin importar que las importaciones privadas hayan sido realizadas al cambio libre (10 veces por encima del control). Esta ofensiva mejora su popularidad y amplifica la desmoralización de la oposición y termina por darle una nueva victoria al PSUV y reafirmar la legitimidad de Maduro.

Tres importantes medios de comunicación (dos periódicos y un canal de televisión) son vendidos a desconocidos y cambian dramáticamente sus líneas editoriales dejando invisibilizada a la oposición. Ésta queda relegada a las redes sociales y al contacto persona a persona en la calle (quizá una de las armas secretas para el 6D).

2014 comienza con la conmoción que causó el asesinato de Mónica Spears (actriz de telenovelas y ex Miss Venezuela), un mes antes de que estallaran intensas protestas estudiantiles que recibieron, sin mediación, una brutal represión causando la muerte de dos estudiantes el día en que se iniciaban. Esta crisis degenera en una parálisis económica de 5 meses, se salda con 49 muertos y miles de presos (incluyendo a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, dos de los líderes de la MUD).

Los graves problemas no paran de empeorar: servicio eléctrico, inflación, devaluación, inseguridad y emigración profesional. El dólar pasa de 65 a 175 y la inflación llega a 70%. El gobierno intensifica el intervencionismo, los controles y mantiene subsidios imposibles (la gasolina tiene el mismo precio desde los noventas).

Comenzando el último trimestre de 2014, el diputado del PSUV Robert Serra y su asistente son brutalmente asesinados y aunque el gobierno sostiene que ha sido un complot de paramilitares colombianos, los causales han contado con no pocas hipótesis que una vez más hacen muy opaca la verdad en este tipo de casos dado la poca confianza que genera la justicia en Venezuela.

Comienza 2015, el peor año para la economía de Venezuela en su historia. La escasez da paso a estrictos controles de compra, como máximo dos veces por semana y colocando huellas dactilares. Aun así, no se corrije el problema y las colas para saber si se podrá comprar, siguen creciendo y desesperando a la gente. Se reproduce por todo el país un ejercito de revendedores informales ("Los bachaqueros") y se cierra la frontera con Colombia con la excusa de parar el contrabando. No se toma una sola medida de equilibrio o apertura. Ningún nuevo control  funciona y la escasez empeora a medida que cae el precio del petróleo (que ha llegado hasta 31 dólares). A pesar de que el Banco Central no ha publicado un solo indicador en todo el año, la inflación anual pasa de 240% (la más alta del mundo), el dólar libre pasa de Bs. 900 y la escasez alcanza un terrible 70%.

Leopoldo López es condenado a 14 años de cárcel sin pruebas y sin que sus abogados hayan podido ejercer una aceptable defensa. 

A lo largo del año, se ha leído en la prensa internacional sobre varios supuestos escándalos de corrupción y narcotráfico que salpican al estado. El Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, demanda a los medios que lo publican o lo re-editan. En noviembre, dos sobrinos de la esposa de Maduro son extraditados de Haití a Nueva York y aun esperan la primera audiencia de un eventual juicio por tráfico de cocaína. Los principales problemas del venezolano siguen creciendo mientras el gobierno sigue culpando a la supuesta guerra económica. Sin apartarse de su ya terco y sordo proceder, el 6D el gobierne pierde estrepitosamente las elecciones parlamentarias en las que la MUD logró la mayor mayoría posible: dos tercios de los diputados. 

Conclusiones

Por muchos años, el PSUV logró un control hegemónico de Venezuela (e incluso llegó hasta más allá de nuestras fronteras), neutralizó a la prensa independiente y ha arrinconado a la iniciativa privada. Combate a sus disidentes y a sus adversarios políticos como a delincuentes comunes (los que por el contrario, gozan de impunidad - sólo 5% de los delitos reciben pena en Venezuela). 

En los muchos años de bonanza, aun sin haber diversificado la economía y haciéndonos más dependientes del petróleo, el chavismo había logrado mejorar la distribución de la renta aunque sin generar riqueza sostenible. Esa mejoría comenzó a retroceder aceleradamente desde 2012.

Luego de 17 años, en el país no hay distinción entre el estado, el gobierno y el PSUV, por lo que la oposición y sus aliados internacionales le califican de dictadura. El fin ha justificado cualquier medio para consolidar este modelo. Gracias a ello un grupo de privilegiados presume de su obscena y oscura riqueza en forma de cuentas millonarias, mansiones, carros, aviones y yates acá y en varios paraísos del planeta (Capriles los bautizó “Los Enchufados”). 

Por su parte, de los cuatro principales partidos que conforman la MUD, sólo uno, Acción Democrática, fue fundado en 1941. Primero Justicia en 2000, Un Nuevo Tiempo en 2006 y Voluntad Popular en 2009. Muestran mayoritariamente caras jóvenes que a lo sumo (y en el mejor de los casos) han sido dirigentes estudiantiles, concejales, diputados, alcaldes o gobernadores en los últimos 15 años por lo que, hoy por hoy, no deberían ser automáticamente catalogados como representantes de la era pre-chavista. Adicionalmente, los cuatro  se enmarcan en la Centro-Izquierda, sin embargo, para el PSUV son "la extrema derecha" que sólo defiende los intereses de los grandes imperios capitalistas.

Fin de la historia... por ahora.










lunes, 31 de diciembre de 2012

Pensando el 2013


Otro año llega a su fin y en Venezuela, un grupo de gente espera ver que Hugo Chávez se mejore y anuncie su regreso a Caracas, otro grupo cree que está a punto de atestiguar su histórico retiro y otro que no tiene al Presidente entre sus primeros pensamientos en este momento.

Lo cierto del caso, es que sin importar en cual de estos tres grupos te encuentras tú, la delicada salud de Chávez tendrá hartas repercusiones para el año que arranca mañana. Al día de hoy pareciera más o menos acertado pensar que Chávez no podrá ser más el Presidente de Venezuela y eso va a generar una serie de eventos aun difíciles de predecir.

Sin Chávez al frente en el 2013, ¿Cómo funcionará el país?

La intuición me hace pensar que al menos al corto plazo el gobierno seguiría en las mismas manos, porque aun después de unas eventuales nuevas elecciones presidenciales en 2013, veo que la mayoría de las causas que les mantienen en el poder seguirán estando presentes (Con excepción del protagonismo activo del Caudillo).

Ahora bien, Chavismo sin Chávez es difícil de imaginar. ¿Chávez se nutría de las ideas de sus seguidores cercanos o los seguidores vienen siguiendo un guion escrito exclusivamente por él? ¿Qué bando tiene más fuerza dentro del Chavismo: el ala socialista-comunista-civil o el ala socialista-nacionalista-militar? ¿Existen tales alas con fuerza y presencia real?

Creo que en los últimos años, Chávez logró mantener un equilibrio interno entre comunistas y socialistas y entre civiles y militares que le ha permitido encabezar una mayoría que ejerce un populismo arrollador con el que ha controlado el país.  No entiendo como se mantendrá ahora tal balance y pareciera relativamente fácil de predecir una división dentro del Chavismo. Sólo repasando los resultados del 7-O, nos encontramos con que el 55% de Chávez se compone de un 43% del PSUV y un 12% de otros 11 partidos (encabezados por el Partido Comunista con 3,3%).

¿Qué ha apoyado ese 55% del país cuando vota por Chávez?

  • ·         Una visión socialista muy cercana a Cuba
  • ·         Una visión socialista pero que acepta la iniciativa privada y se distancia de Cuba


Definitivamente, debe ser una mezcla en la que los extremos no agrupan a la mayoría y por consiguiente no serían favorecidos al no tener Chávez el rol protagónico. Es nada fácil conseguir a un único personaje que garantice la convivencia ordenada de tales tendencias que se confrontan de manera natural.

Sólo el avance inexorable del tiempo y los propios acontecimientos irán desvelando lo que nos espera en los próximos doce meses. Las personalidades de los seguidores directos de Chávez se mostrarán con más claridad cuando Chávez ya no sea líder activo. Por ejemplo, Juan Manuel Santos no ha sido el mismo, cuando Uribe y ahora; siempre es así. En consecuencia, Maduro, Cabello y Adán Chávez no serán los mismos sin Chávez como Presidente.

Quedan pocas horas del 2012. Me disculpo. No quisiera seguir escribiendo de política pero ahora no puedo escribir sobre las uvas, sobre dejar el cigarrillo o cómo hacerle para perder esos kilos de más. El momento es crucial aunque tampoco es el fin del país. Sólo aprovecho de pedir iluminación para todos nosotros y que el pragmatismo criollo guie nuestros pasos en el futuro inmediato porque sigo convencido que los que disfrutamos de vivir en esta tierra, no somos ni extremistas ni radicales a muerte. ¡Bienvenido 2013!