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viernes, 15 de abril de 2016

Huevos de gallina. De 320 a 2.200 Bolívares en 10 meses

La economía venezolana desde 2012 viene perdiendo sus precarios equilibrios a toda marcha.

Las políticas implementadas, ratificadas y amplificadas han agredido y, en muchos casos destruido, lo privado, lo individual y lo nacional para hegemonizar lo público e intentar controlarlo todo. Pareciera que los ideólogos económicos de este modelo pensaban que el precio del petróleo seguiría subiendo indefinidamente y que no era necesario preservar la producción y la generación de la riqueza privada ya que el abastecimiento de todo lo que se considerase prioritario para los segmentos más vulnerables, se tranzaría por petróleo con los aliados o se compraría con la renta petrolera donde fuese necesario.

La estratosférica corrupción (que algunos analistas estiman que desaparece más del 30% de todos los ingresos del país), sobretodo asociada con el control de cambio, ha pulverizado los pocos beneficios de corto plazo asociados con este modelo y más aun, cuando desde hace poco más de un año, han caído las exportaciones por debajo de la mitad de lo que antes vendíamos.

Entonces, la insuficiente producción nacional, la corrupción, la desconfianza, los menores ingresos en dólares, los subsidios generales e indiscriminados y el descontrolado gasto público (que sigue inundando el país de más y más Bolívares cada vez más débiles), sólo han disparado la inflación y el desabastecimiento. La desconfianza bien ganada y el poco acceso a las divisas, dispararon el tipo de cambio del mercado negro a niveles inimaginables e insostenibles, agravando aun más el panorama.

Las lamentables consecuencias son muchas y dolorosas pero se podrían resumir en un grave retroceso generalizado y el empobrecimiento del país y su población.

Ahora bien, lo que la gente común que estamos interesados en analizar y comprender nuestra economía nos solemos preguntar es si ¿existe una forma más o menos oportuna (por no decir rápida) para retomar los equilibrios o mejor aun, para superar las calamidades que nos agobian y comenzar unas décadas de crecimiento y desarrollo sostenidos?. La respuesta de todos los economistas modernos suele ser que sí, pero que tal recuperación pasa inexorablemente por des-ideologizar la economía de Venezuela.

A menos que la factura petrolera o cualquier otra nueva renta en manos del estado, por obra de un milagro, llegue de pronto a generar de forma sostenida más de 150 mil millones de dólares de ingreso anual para el país, el modelo económico tiene que abrazar principios y valores que parecen ser diametralmente opuestos a los del “Socialismo del siglo 21”.

Hasta ahora el chavismo está negado de hacer tal viraje y, en consecuencia, lo lógico es pensar que cualquier renacimiento económico del país llegaría de la mano de una administración política diferente. Mientras ese cambio llega, habría al menos un conjunto de políticas ineludibles para cualquier gobierno como lo son: 1) el combate frontal y real a la corrupción, 2) la disminución y el control del gasto público improductivo, 3) el progresivo ajuste de los principales controles y 4) la sustitución de los subsidios indiscriminados (nacionales e internacionales) por ayudas provisionales y dirigidas a la población más vulnerable.


Si no ocurre el replanteamiento económico pero tampoco se adoptan con éxito los cuatro conjuntos de medidas de responsabilidad básica, sólo continuará creciendo con cada vez mayor velocidad la miserable fosa común en la que se ha estado enterrando el futuro y las oportunidades de más de 31 millones de venezolanos. “Delitos de lesa humanidad” o  “Estado fallido”, estarán dejando de ser frases de la diatriba política para convertirse en argumentos de la justicia y la ley que habrán de llegar a un país asentado sobre miles de millones de barriles de petróleo y que no pasa desapercibido para el resto del mundo occidental.

miércoles, 27 de enero de 2016

¿Qué tienen en común los zapatos, los huevos y la leche?

Hoy en Venezuela vivimos casi 31 millones de personas. Sólo nuestro consumo cotidiano alcanza cifras que hablan de un complejo entramado. Veamos algunas cifras aproximadamente reales para intentar imaginar la dimensión del todo.

Si cada persona compra un par de zapatos en 2016, deben estar disponibles 31 millones de pares, es decir, que diariamente se transarán 85 mil pares en promedio. Si cada quien se toma un litro de leche cada mes, habrá que disponer de 372 millones de litros este año por lo que habrá que ordeñarles 20 litros a 51 mil vacas al día. Para que cada persona se pueda comer 15 huevos al mes, que son 5 mil 650 millones en todo el año, se necesitan más de 15 millones de gallinas poniendo más de 7 millones diarios.

Tanto las gallinas como las vacas deben ser alimentadas, vacunadas y reproducidas todos los días. La leche debe ser procesada y envasada así como los huevos recogidos y empacados. Todos los productos deben ser distribuidos a las 1.136 parroquias que ocupan casi un millón de kilómetros cuadrados. Todos estos productos requieren empaques que después se convertirán en basura que habrá de ser recogida y dispuesta.

A medida que se recorren las redes de cada producto, alimento o servicio nos podemos imaginar un sistema que requiere planificación, inversiones, terrenos, construcción, fábricas, transporte, vías, energía, aguas blancas y tratamiento de residuales, servicios financieros, comunicaciones y tecnologías, mantenimiento, mano de obra y profesionales de múltiples carreras y niveles, controles sanitarios y de calidad y un grandísimo etcétera.

Si a los productos mencionados que son de consumo básico y casi ineludible, seguimos sumando productos y servicios menos vitales, el sistema sigue complicándose y generando más y más jugadores e interacciones.

Si la economía cuenta con múltiples oferentes compitiendo por vender, la diversidad y cantidad de la oferta debería empoderar al consumidor y brindar mayor calidad a mejores precios (y millones de empleos, movilidad y oportunidades). Cuando la oferta recae en pocas manos, el poder pasa a los productores que fijarán precios más altos y, eventualmente, descuidando la costosa calidad (y generando empleos menos competitivos).

Como todo este proceso económico ocurre conectado con el resto del mundo, se hacen indispensables, entre otras, adecuadas políticas monetarias, fiscales y arancelarias para propiciar y regular la competencia entre productores nacionales y entre éstos y los foráneos. Por ejemplo, si nuestra moneda está sobrevaluada, se incentiva la importación porque monedas fuertes encarecen lo nacional. Inversamente, las monedas artificialmente desvaloradas, hacen más atractiva la producción autóctona a la vez que encarecen lo que no somos capaces de producir acá.

Los impuestos que genera la economía deberían sobrar para cubrir el costo de la operación del estado y de sus gobiernos (nacionales, estatales y municipales) que se deberían ocupar primordialmente de apoyar el sistema con incentivos a la competencia, regulaciones y controles de calidad. También, hacer inversiones en educación, salud, seguridad y en la construcción y mantenimiento de infraestructuras básicas y, en sociedades desiguales como la nuestra, ofrecer apoyos concretos que garanticen una vida digna a los menos preparados para  aprovechar el sistema (sin anularlos) mientras los compromete y los ayuda a sumarse al desarrollo.

En la Venezuela de las últimas décadas, un estado dueño de la producción petrolera, más que usarla como respaldo provisional, ha invertido mal para tratar injustamente de ser un aventajado empresario. Ese poder económico, más allá de distribuir ayudas, ha sido el combustible de un despreciable y descarado chantaje electorero (la cosificación de la política he oído recientemente).

El gobierno de los pasados 17 años, ha abusado de estas circunstancias. Por un lado, ha querido jugar directamente en casi todos los sectores siguiendo principios ideológicos de su anticuado e inefectivo modelo y, por la otra, ha mantenido tipos de cambio artificiales que privilegian sus propias y poco transparentes importaciones. Una nunca fuerte producción nacional no ha parado de recibir amenazas, empujones y grandes golpes y se encuentra arrinconada desde hace más de una década.

Así, se ha estrangulado a la inversión privada (miles y miles de empresas han cerrado), se ha despreciado la competencia al fijar precios que en muchas ocasiones quedan oficialmente por debajo de los costos, se han esfumado millones de empleos y se ha depreciado y despreciado la calidad de lo disponible. El gobierno se ha entrampado, fundiendo sus propios motores, en miles de subsidios indiscriminados, castrando, a final de cuentas, a una economía que sólo produce el 30% de lo que consume y que en tiempo de bajos precios del petróleo, ya no le alcanza para importar el restante e indispensable 70%.

No conforme con esta terca decisión de alejarse de los caminos de éxito probado hacia el desarrollo, algunos comentan que la corrupción en la administración de los presupuestos desvía 30% o más de los ingresos del estado (y que la corrupción actual dobla la de los noventas). No siendo suficientes los impuestos (que ha recaudado con mayor eficacia que sus predecesores), ha quemado la utilidad de sus empresas (PDVSA la más ilustre), ha postergado las inversiones para mantener y aumentar la producción, se ha endeudado como nunca antes y ha emitido más billetes soportados por las mismas reservas desatando el monstruo de la inflación (más billetes en una economía que no crece sólo aumenta el costo de los bienes y servicios).

Toda esta receta del fracaso se ha seguido confiando, con ingenuidad, en que los ingresos petroleros siempre crecerían por encima de las apetencias y necesidades. Así, hace un par de años ya eran rotundos los síntomas de un colapso pero desde hace un año, comenzó una agonía con una velocidad aun mayor que la de la caída del precio de nuestros barriles y reservas.

Si el gobierno no modera el gasto, no cambia su propia naturaleza y sólo intenta seguir pidiendo prestado y metiendo mano en las cuentas de las empresas y los ciudadanos, el panorama empeorará día tras día a menos que ocurra una milagrosa subida del precio del petróleo. Como ya efectivamente sucede, el sistema seguirá colapsando rubro por rubro y transitaremos uno de estos caminos: 

  • aceptar un masivo empobrecimiento y hundirnos conformes con el gobierno y su modelo o
  • comenzar a remontar la fuerte cuesta que nos acerque al sendero de una economía moderna luego de que este gobierno y su modelo hayan pasado a la historia por no garantizar ninguno de nuestros derechos elementales


domingo, 27 de diciembre de 2015

Adiós 2015

Ni los peores pronósticos económicos de finales de 2014 se acercan a lo ocurrido. Se proyectaba, en el peor escenario, que la inflación podría llegar a 80% y el paralelo a Bs. 300 pero se suponía que el gobierno tomaría algunas medidas para evitarlo. El país lleva bastante tiempo esperando algún cambio pero las pocas medidas que toma el gobierno siguen la terca dirección de los controles, el estatismo y el gasto público.

A falta de cifras oficiales que no han sido publicadas en todo el año, los estimados de las consultoras independientes o de bancos internacionales nos cuentan sobre una inflación de 200% y una caída del PIB de 7%. El paralelo, aunque hace algunas semanas pasó de 920 Bs., está cerrando en torno a 840. Los tres tipos de cambio oficiales siguen sin variación en Bs. 6,30, 13,50 y 200. El petróleo venezolano anda por 30 dólares y promediará 45 en el año. Las reservas bajaron 33,5% con respecto al saldo de hace un año. Por decreto, el ingreso básico mensual (salario más bono para alimentación) se duplicó en 2015.

Resumen de las principales cifras e indicadores en los últimos 3 años:










La economía venezolana muestra los peores resultados de las últimas décadas, sin embargo, el gobierno sigue bajando buscando un fondo que se hace más profundo y, con su terquedad, arrastra a la mayoría de la población.

El racionamiento

La ya dura escasez del 2014 dio paso a un racionamiento que ha coartado la libertad para comprar no pocos productos de la canasta básica (que tienen precios controlados y ridículamente bajos). Según el terminal de la cédula de identidad de cada adulto, se ha limitado la compra a un día de la semana y otro del fin de semana) y las cantidades semanales que se pueden comprar están controladas a través de un sistema nacional que registra las huellas dactilares del comprador (Captahuellas).

Por ejemplo, si logra comprar dos litros de leche una semana en un comercio, no podrá volver a comprar leche en ningún otro comercio del país que use Captahuellas hasta la semana siguiente. Sin embargo, la disponibilidad no está asegurada, peor aun, lo más probable es que productos como leche, azúcar, café, arroz, pañales, toallas sanitarias, papel de baño, champú, harinas, desodorante y muchas medicinas, aparezcan solo por uno o dos días cada 2 ó 3 semanas y si la disponibilidad no coincide con su turno, podrá pasar meses sin comprarlos. Con suerte, la solidaridad, el trueque familiar, las redes sociales que promueven intercambios o el comercio informal (con sobreprecio) pueden ser las únicas opciones que le permitan abastecerse parcialmente.

El Captahuellas se ofreció como la solución a la escasez ya que se dijo que ésta era generada por mafias de revendedores (que existen). Hasta ahora los Captahuellas no han solucionado. Cuando se hizo evidente que la escasez continuaba, se culpó al contrabando por la frontera con Colombia que fue cerrada hace meses para corregir. Pues la frontera tampoco era porque la escasez y las colas continúan tres meses después del cierre.

A pesar de la inflación más alta del mundo desde hace tres años, la gasolina, el servicio eléctrico y el servicio telefónico siguen costando más o menos lo mismo desde hace varios años.

Un evento que caricaturiza bien las acciones oficiales en micro-economía es lo acontecido con los huevos de gallina este año. A principios del mes de junio, un empaque con 30 unidades costaba Bs. 320. El precio fue subiendo semanalmente hasta llegar a Bs. 1.100 en noviembre cuando el gobierno decretó que el precio sería de Bs. 420. De inmediato desaparecieron y ahora sólo se pueden adquirir a vendedores informales en aceras y esquinas a Bs. 1.100.

Otros eventos

Afortunadamente, 2015 fue un año de pocas lluvias y sin tragedias que lamentar, pero la sequía impactó la crisis eléctrica que padecemos desde 2009, castigando con un pésimo servicio, principalmente, al interior del país.

Viajar a otros países está, de facto, casi prohibido. La oferta de pasajes está mayoritariamente disponible en dólares por lo que un pasaje al extranjero, en el último año, multiplicó su precio varias veces (los ingresos, en promedio, se duplicaron). Aun así, quien consigue comprar un ticket internacional puede cambiar un cupo de dólares para viajes anuales a una tasa de ganga (Bs. 13,50). El cupo varía por destino y duración del viaje pero varía entre 300 y 2.500 dólares por año. Los dólares adicionales que necesite debe procurarlos al cambio paralelo de Bs. 840.

El sentido de indefensión ante el hampa (robos y secuestros) se mantiene y sigue espantando al exilio a más y más venezolanos. La salida de jóvenes y de familias completas continúa. La emigración a Panamá, a Ecuador, a Chile, a Estados Unidos o a Europa sigue golpeando la cantera de nuestro talento local y sigue con el triste impacto social de este lamentable éxodo. 

Política

Todas las encuestas, desde principios del año, decían que la ventaja de la MUD sobre el gobierno era importante y creciente. A medida que se seguía descomponiendo la economía, tanto del país como la de la mayoría de sus más de cinco millones de familias, la diferencia crecía. Las elecciones no eran convocadas y Leopoldo López inició una huelga de hambre exigiendo la convocatoria.

Las elecciones fueron convocadas a finales de junio para el 6 de diciembre.

En septiembre, Leopoldo López fue condenado a casi 14 años de cárcel. ¿El delito? La fuerza de su verbo que de acuerdo con la juez fue el detonante inequívoco en 2014 de la más grave jornada de protestas de los últimos años con un saldo de 49 muertes. Varios gobiernos e instancias internacionales han opinado que el juicio estuvo viciado al punto de que se le considera, hoy por hoy, el preso político más conocido del mundo entero.

En octubre, el fiscal del caso Leopoldo abandonó el país y declaró que el juicio había sido un arreglo político a la medida del gobierno. Al mes siguiente, el secretario de la OEA publicó una carta de 18 páginas pidiendo al CNE y, especialmente a su rectora principal, que evitara que el evidente y tradicional ventajismo a favor del gobierno siguiera inclinando la carrera electoral en desfavor de la oposición. Ese mismo mes, dos sobrinos de la pareja presidencial, portando pasaportes diplomáticos, fueron detenidos en Haití y extraditados a Nueva York para enfrentar una acusación por intentar meter cocaína en territorio norteamericano. Dos semanas antes de las elecciones, la oposición ganó el gobierno en Argentina, poniendo término a 12 años de gobierno kirchnerista, uno de los importantes aliados del chavismo.

El 6D fueron las elecciones legislativas y la MUD logró la misma proporción de apoyo popular que por 17 años había recibido el chavismo. La MUD logró 112 diputados de un total de 167 por lo que se estrenará en 2016 como la nueva mayoría política del país.

Durante las tres semanas post-electorales el gobierno no ha sido capaz de asimilar el mensaje democrático que recibió el 6D. Por el contrario, ha seguido profundizando su actitud arrolladora y prepotente de cuando contaba con el apoyo que ahora detenta la MUD.

jueves, 12 de febrero de 2015

Dólares a 30

Cada vez que una economía impone un control (siempre imperfecto), hay un conjunto de transacciones que ocurren fuera del sistema que forman el llamado mercado negro, paralelo o libre. Si el mercado controlado no funciona adecuadamente o no es coherente con el resto de la economía, el tamaño del mercado paralelo crece. Caso contrario, se hace menos importante. Típicamente es especulativo, más que por la intención de la totalidad de sus participantes, porque suele no ser transparente. De hecho, es típicamente clandestino (en el caso venezolano ha sido considerado ilegal y criminal por ley).

Cuando el control se mantiene y se profundiza por tantos años, el paralelo comienza a convertirse en el mercado real. En el paralelo, el valor diario de cambio queda en manos no autorizadas, estadísticamente hablando, que pueden estar publicando datos parciales o subjetivos, aun sin proponérselo.

No estoy queriendo decir que páginas como DolarToday tengan oscuras intenciones sobre la fijación del cambio sino que como bien ellos recalcan, el tipo de cambio que publican recoge el promedio que usan las casas de cambio de Cúcuta pero, por ejemplo, no considera las transacciones más grandes e importantes que de seguro ocurren entre empresas y particulares en las grandes ciudades del país. En consecuencia, en Venezuela sólo el cambio fronterizo ha estado fijando el valor del creciente paralelo para todos los actores.

Si suponemos que hace 2 años Bs. 6,30 por dólar era una tasa real, al menos hoy por efecto de la inflación, la tasa debería rondar los 15 Bolívares. Seguir manteniéndolo en Bs. 6,30 es una perturbación mayor. Entonces, el valor controlado se ha mantenido artificialmente bajo (inmune a la inflación), los ingresos de divisas han disminuido y los egresos han aumentado. Son tres poderosas razones que parcialmente explican la gigantesca inflación que padecemos.

El paralelo por varios años fluctuó “cerca” del oficial y de pronto, desde julio de 2012, comenzó a brincar con fuerza. En 30 meses, se disparó desde 8 hasta Bs. 190 (algo nunca visto antes). La poca acción que el gobierno tomó al respecto nos está haciendo pagar un altísimo precio, de igual forma que pagaremos un alto costo por la negligencia de gastar sin control cuando están cayendo nuestros ingresos.

Al día de hoy tenemos un cambio real de unos Bs. 180 y un cambio subsidiado de entre 6,30 y 12 Bs.. Si dividimos todos los Bolívares de nuestra economía entre todos los Dólares que hay en reservas, el cambio implícito anda cerca de 100 Bolívares. En mi opinión, un tipo de cambio coherente para nuestra economía debería estar hoy por los 30 Bolívares, sin embargo, las distorsiones creadas en los últimos años van a dificultar por un buen tiempo que nos equilibremos con el mundo externo.

Ahora bien, si el nuevo SIMADI permite realmente la libre fluctuación podría reemplazar a DolarToday y, siendo así, al corto plazo ese cambio real bajaría considerablemente. Mi sueño se completa si en paralelo ajustamos nuestra economía para incentivar la producción nacional, reducir la corrupción desmedida, controlar los gastos, suprimir los exagerados regalos y pactar un acuerdo nacional para diversificar nuestros ingresos y disminuir la dependencia del petróleo. Sólo así, en dos o tres años ya estaremos mucho mejor encaminados de lo que estamos hoy en día.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Del 2014 al 2015


Aunque el ánimo no me acompañe para llover sobre mojado, poder leerme a futuro me obliga a dejar este breve resumen que atestigua mi 2014 vivido en Venezuela y, casi como conclusión obligatoria he añadido algunos pensamientos temerarios sobre el año por venir.

Un año más, todo el 2014 fue desbordado por la inseguridad y el desorden. Hemos estado arropados por la pérdida del control público del bien y del mal. Asesinato, secuestro y asalto son las tres tristes amenazas que nos siguen golpeando pero que ya no nos sorprenden. La anarquía se ha hecho habitual y cotidiana en nuestras ciudades y pueblos. Hace rato que se perdió todo gesto de respeto, orden y convivencia. La calle es un “sálvese quien pueda” y “yo paso primero”. Es muy duro descubrir que para las nuevas generaciones esta pareciera la única forma de convivencia a la que la mayoría se ha adaptado. Todo conspira para que así sea y me indigna ver que mucha gente, en cierta forma, no sólo la tolera sino que la disfruta.

Otro fenómeno social que ha sido cotidiano todo el año es la emigración. Entre los que se fueron, los que se van y los que lo están pensando, cualquiera contará un alto porcentaje de su entorno. Cada día más, cualquier destino externo es bueno. La emigración no es nueva. Empezó tímidamente hace 15 años pero ha venido creciendo con mucha fuerza desde 2012. En 2014, fue contundente. Hace 10 años se iban familias enteras, principalmente asustadas por temas de seguridad. En esa primera oleada fuerte, los que se marchaban a los Estados Unidos o a España recibían buenos deseos y críticas por igual. En los años recientes y en éste, se marchan a borbotones los jóvenes recién graduados y parejas de recién casados. Ya no reciben críticas, todo aviso de alguien que se marchó, es celebrado con una alegre tristeza. Los nuevos destinos incluyen a Colombia, Panamá, Ecuador y Chile.

Este año también volvimos a reprobar tres materias fundamentales: escasez, inflación y devaluación.

Creo que como en Venezuela llevamos tantos años con inflaciones de 25% (en los años buenos) y ajustes salariales que intentan compensarlo, lo más desagradable a estar alturas es no conseguir hacer la compra de lo que necesitas (no de lo que quieres) de manera normal. Escasean demasiados productos. El concepto de marca se perdió en muchos rubros. Cambiamos nuestra compra semanal o quincenal de nuestros productos favoritos por visitas diarias a cualquier comercio a hacer una cola por lo que haya, sea cual sea la marca y la presentación.

Por ejemplo, durante un mes hay una escasez aguda de leche pasteurizada y de pronto, durante una o dos semanas, los supermercados son bombardeados por presentaciones desconocidas de leches de Perú, Ecuador o Nicaragua. Todo el mundo, cuando puede, compra todo lo que puede de los bienes escasos, en consecuencia, es difícil sufrir escasez absoluta pero lo cierto del caso es que abastecerse de comida y productos básicos se ha vuelto un sinvivir. Como sólo exportamos petróleo e importamos todo lo demás y desde hace 2 años, los dólares que entran dejaron de alcanzar, hay carencia de todo: comida, productos de higiene, repuestos, electrodomésticos, electrónica, línea blanca, pasajes internacionales, medicinas, ropa y calzado y casi todos los productos.

El valor del dólar subió oficialmente al legalizar dos nuevos tipos de cambio: desde Bs. 6,30 a Bs. 10 para unas necesidades y a Bs. 50, para otras. El cambio extraoficial explotó, pasando de Bs. 70 a Bs. 170 durante el 2014. Estos 4 tipos de cambio: 6,30, 10, 50 y 170 generan un remolino que ha generado incoherencias y desequilibrios difíciles de explicar y mucho más difíciles de asimilar. Los activos más importantes de una familia: vivienda y vehículo, se transan a tasa libre (170). Medicinas, los rubros alimenticios más básicos y varios servicios públicos a la menor tasa (6,30). Muchos de los otros bienes a cualquier valor en medio de los dos extremos. La gasolina sigue tirada, sin embargo, la inflación anual parece estar montada en 75% (si algún día vuelven a publicarla, ya que ha estado escondida casi todo el año). 

El pulso político fue variable a lo largo del año. En los primeros meses, una ola de protestas recorrió el país y movilizó a la sociedad opositora bajo el mando de organizaciones estudiantiles de las principales universidades. La frustración e indignación ante un gobierno terco y sordo se transformó en protestas que recibieron una respuesta brutalmente represiva que transformó la rabia en violencia y que se saldó con 50 muertos y centenares de presos, algunos de los cuales aun no recuperan su libertad. Las menciones especiales de los caídos políticos son por ahora, para Leopoldo López, el líder nacional, dos Alcaldes y la exdiputado María Corina Machado (destituida y apartada de la Asamblea por la mayoría oficial). El 2014 cierra con un aparente “control total” del gobierno. Acaban de llenar las vacantes del poder ciudadano, moral y electoral de acuerdo con sus planes y desconociendo una vez más la constitución y el balance democrático. La imagen internacional del gobierno comenzó a mostrar sus contradicciones y la revolución ha perdido brillo y fuerza, sin embargo, internamente, la falta de estatura política y cohesión de la oposición y la confiscación de medios y recursos públicos por parte del gobierno han dificultado consolidar una opción que le dé cuerpo al descontento y la esperanza.

Justo en el último trimestre, los precios del petróleo se desplomaron. Eso hará que los ingresos en divisas, en principio, se reduzcan a la mitad porque venimos de varios años a 100 dólares el barril y justo ahora lo vendemos o lo transamos a 50.

Luego de este repaso de las terribles cotidianidades que nos castigaron este año, llega el turno de imaginar el 2015 que comienza en menos de 1 semana. Predecirlo a partir del 2014 y el 2013, nos encuentra con 4 variables diferentes:

2015 es un año electoral y 2014 no lo fue (uno de esos pocos y extraños años)
2013 cerró con un barril promedio de casi 100 dólares y se proyectaba un 2014 igual pero está cerrando con un promedio de 90 dólares y se ha proyectado un 2015 a 60 dólares (un 40% menos de ingresos externos)
2013 cerró con un dólar extraoficial de Bs. 40 y en 2014 promedió 120 Bs. por dólar (el Bolívar perdió dos tercios de su valor en 2014)
2013 cerró con crecimiento cercano a 1,5% y, aparentemente, en 2014 estamos en recesión

Ahora bien, ante las elecciones, un gobierno chavista seguirá intentando vender ilusiones a sus seguidores, mientras que hacia los adversarios promoverá la abstención con todas sus fuerzas y estrategias, buscando que los resultados los definan los circuitos a la medida y el clientelismo. 

Entonces, ¿cómo luce el 2015?

Para ser muy breve, la inseguridad, la anarquía y la emigración continuarán igual o crecerán en este año nuevo.

En el terreno económico, es fácil predecir un año con peores indicadores: la inflación, la escasez, la devaluación y la recesión continuarán complicando la vida de los venezolanos. Si no se toman medidas, el año será el doble de malo que 2014. Sin devaluar oficialmente y sin subir el precio de la gasolina, no sólo habrá menos dólares, sino menos bolívares. Eso puede ayudar a contener la inflación, sin embargo, una mayor escasez será una oportunidad aun más apetitosa para el contrabando (que ya es la forma de vida para miles de venezolanos) y por allí se alimentará la devaluación y la inflación. En consecuencia, se puede pensar en una inflación de 80% pero no teniendo fondos para ajustar así el salario mínimo, es más o menos predecible que aumente el precio de la gasolina a 5 Bs. el litro y, seguramente, el cambio de 6,30 se unificará con el dólar de 10 bolívares y se irá deslizando en la medida que lo necesiten. Los rubros no prioritarios pasarán al dólar de 50 (que se podrá deslizar a 80) y el extraoficial seguirá creciendo al ritmo desenfrenado que lleva, pudiendo terminar 2015 por encima de los 300 bolívares. 

En fin, dos años muy malos en los que podría estar gestándose un nuevo cambio del control del estado y para quienes conocen y repasan la historia de Venezuela no sería descabellado intuir que el cambio podría ser color verde oliva.

domingo, 28 de septiembre de 2014

De 4,30 a cien mil

Ser optimista en Venezuela ha sido una tarea difícil en los últimos años pero desde 2011, más que difícil, para muchos, es una terca estupidez.

Esta semana, la devaluación del Bolívar ha marcado un pico histórico. En estos 31 años ha pasado de Bs. 4,30 por cada dólar a más de 100.000 bolívares de los viejos. Pero acortando el periodo, que es lo peor, desde agosto de 2012 al día de hoy, en sólo 25 meses, el valor de cambio ha pasado de Bs. 8.000 por dólar a los temibles 100.000 de este viernes pasado. Es una devaluación de once y medio veces, algo así como 1.200% (y ese porcentaje es muy difícil de comprender).

Este indicador habla de un descalabro mayor, quizá la devaluación más brutal de la que tenga conocimiento (al menos en el momento histórico actual). La repercusión es brutal porque los efectos se han estado sintiendo con mucha fuerza en el último par de años: escasez, inflación y emigración.

Más allá de los graves problemas cotidianos, esta devaluación impide a los jóvenes que intentan establecer su independencia, adquirir un vehículo y mucho menos una vivienda, dos hitos básicos.

También esta semana oía del presidente de la cámara de industriales de productos para el hogar que el gobierno ha hecho un gran esfuerzo por cambiarle los dólares requeridos y aligerar los trámites, las plantas están produciendo casi a máxima capacidad pero el desabastecimiento continúa. El gobierno trata de aguantar y entregar dólares baratos sin embargo, el desequilibrio es tan brutal que las importaciones y la poca producción se diluyen hacia el contrabando de extracción como es lógico y predecible. Nuestros detergentes, jabones y pastas de diente terminan en Colombia o Brasil donde se venden a 10 veces el valor venezolano.

Pero por ahora la estrategia del gobierno se sigue pareciendo a la de la entonces decadente corona española en el siglo 18 cuando le entregó el país a la compañía guipuzcoana para acabar con el contrabando y garantizar el control del precio del cacao. Ni funcionó entonces, ni funcionará ahora.

Esto aguantará hasta el momento en que la gente común diga ya basta o cuando los acreedores internacionales, al no cobrar sus cuotas, armen el gran zaperoco. ¿Cuánto falta? ¿Un año, dos? No más.

Lo que viene es más o menos predecible. Una nueva moneda para un nuevo sistema de control (pero en este caso para el gobierno). Dolarización, caja de cambio o algo por el estilo. Un país disciplinado que gaste sólo lo que es capaz de producir. Quizá parte de los cambios económicos que necesita este país desde hace muchos años. Endeudar el petróleo a futuro con China y otros clientes ha sido un delito pero quizá un delito que nos obligará a repensar nuestro futuro y nos anime, de una vez por todas, a dar un vuelco, esta vez, en el sentido correcto.

sábado, 19 de julio de 2014

Los meses que vienen en Venezuela

Al tratar de ponerme en los zapatos del gobierno y pensar en cómo mejorar la situación actual pero sin cambiar el rumbo de su socialismo del siglo 21 (como lo pide y augura a gritos media Venezuela), veo muy probable que se intenten las siguientes medidas:

Buscar fondos en dólares de manera inmediata. Es indudable que hay compromisos y presiones que no los deben dejar ni pensar. Aunque lo de los dólares para las líneas aéreas es muy mediático, probablemente no está en el tope de las prioridades de este gobierno. Seguramente los sectores alimentos, salud y economía productiva van primero. En este sentido, nuestras reservas petroleras siguen siendo un excelente aval y el destino de los fondos que se puedan obtener por créditos rápidos irían en primer lugar a estos sectores. Ya hemos visto algo de movimiento desde CITGO y, hace unas semanas con Rusia y China. Es muy probable que los prestamistas estén exigiendo que se controle la corrupción con el control de cambio y de allí los anuncios de reingeniería del gobierno, auditoría y unificación cambiaria.
Entorpecer la corrupción en la asignación de dólares. Lamentablemente, la corrupción es un anti-valor de mucho arraigo en nuestra cultura-país y bajo este modelo político y económico en el que el fin justifica los medios, la corrupción ha sido considerada un mal necesario y hasta aconsejable para mantener lealtades. Sin embargo, el festín está resultando tan bochornoso y público y la crisis tan aguda que aunque resulte imposible parar en seco esta sangría, un profundo cambio de actores y procesos se debe estar pensando como una manera de bajar durante los próximos meses el tráfico de asignaciones de dólares que terminan alimentando el mercado negro. Hasta me atrevería a pensar que le den mayor protagonismo en el proceso de subasta a la banca privada a la que podrían mantener amenazada y sería más susceptible de hacer las cosas más transparentes en comparación con funcionarios de confianza pero con muy malas mañas.
Reingeniería del gobierno. Seguramente, por primera vez en 15 años veremos una gran movida de mata. No tan profunda como se podría imaginar un opositor pero sin duda alguna, los preavisos que ya se han dado a esta revisión, buscarán romper algunas de las mafias, reorganizar áreas totalmente inoperantes, re-balancear los nuevos poderes dentro del PSUV y permitir que algunas caras nuevas puedan echar por la borda algunas políticas y algunas viejas medidas. Todo esto se traduciría en confianza para nuestros prestamistas rusos y chinos.
Aumentar algunos gastos sociales. Para mantener sintonía con la percepción que se tiene de la gestión Chávez y seguir cosechando esos apoyos clientelares y populistas que tantos réditos han rendido en todos estos años, seguramente se relanzarán misiones y se les harán asignaciones para reflotarlas y seguir usándolas como bandera social.
Recortar gastos no sociales. Aunque el SICAD II debe estar permitiendo ingresar entre 5 y 9 veces más bolívares que el SICAD I y CENCOEX, no controlar este aumento de liquidez se traduce de inmediato en más inflación y esa barajita ya la tenemos suficientemente repetida. De allí que seguramente se impongan algunos recortes en áreas de gasto e inversión en bolívares que no tengan impacto inmediato en la popularidad del ya golpeado gobierno de Maduro.
Sustituir algunas importaciones. Veo muy probable que un porcentaje de los créditos que se están pidiendo terminen convirtiéndose en empresas mixtas que se creen en Venezuela y tengan como objetivo la sustitución de algunas importaciones. No me extrañaría que abran estas empresas a la participación privada de las más emblemáticas y capaces empresas venezolanas. Sería algo así como copiar parte del modelo chino en lo económico cuyo primer objetivo sea la cobertura del consumo interno. 

¿Son estas las medidas necesarias para enderezar el destino del país? Aunque algunas ayudarán, lo más seguro es que no lo logren porque el cambio debe ser profundo, de raíz y eso sería echar por tierra 10 años de hartos controles. Sin embargo, creo que estas medidas si se toman oportunamente y de manera conexa le dan al gobierno la mejoría de algunos indicadores y más de tiempo mientras (pensarán ellos) PDVSA logra producir y vender más petróleo para volver al estado de 2006-2009. Por otra parte, algunas de estas medidas podrían ayudar a que la unificación cambiaria tenga algún sentido y permita un tipo de cambio en torno a 18 y, seguramente, un dólar paralelo en torno a 40. Esto último va a requerir algunas medidas fiscales que desinflen la liquidez: encaje legal, impuestos a algunas transacciones y ajustes a tarifas de los servicios básicos y de la gasolina.

martes, 4 de marzo de 2014

Sólo para chavistas


Que existan corrientes políticas y gobiernos que orquestan su accionar centrándose en los pobres, no sólo es una alternativa sino una necesidad evidente en sociedades como la nuestra,  en la que la mayoría sigue siéndolo. No hacerlo es condenar a todo el país al fracaso y la inviabilidad. Y hago esta aclaratoria inicial porque pienso que lo que mejor define la orientación política del chavismo es precisamente cuidar más y primero al que menos tiene.

Toda vez que el chavismo lleva década y media dirigiendo al país y administrando el gobierno central, es imperativo que evalúe qué está funcionando mal o muy mal (Evaluar significa observar, escuchar, pensar, analizar y actuar en consecuencia).

He seleccionado tres áreas que considero fundamentales para la vida civilizada de todos los venezolanos y principalmente de los que están más débiles. Aspiraría a que el gobierno las atienda con un nuevo enfoque y cuanto antes. Veamos:

  • La inseguridad. Las cifras oficiales nos dicen que el asesinato, el secuestro, el robo y, en general los delitos que amenazan la vida y la tranquilidad de todos, se han disparado en los últimos años. El enfoque chavista ha sido que los delincuentes son producto del injusto proceso de distribución de ingresos que hubo antes de 1999 y que aumentando el gasto social, el fenómeno se revertirá. Seguramente hay mucho de cierto en ese enfoque pero vistos los resultados después de más de 10 años de intensa inversión social, algo no está funcionando bien o mejor dicho, está funcionando muy mal. En 15 años, se ha implementado más de 1 plan de seguridad por año y los resultados medibles y objetivos, han empeorado cada año. Pareciera relativamente fácil concluir que no han sido los planes ni los ministros asignados los que no han sabido hacerlo sino que los supuestos del plan no son suficientes para entender, enfrentar y corregir el problema. El gobierno no lo está resolviendo y en vez de cuestionar y replantearse el tema, insiste con terquedad y eso nos ha costado miles de vidas y ha espantado al extranjero a cientos de miles de venezolanos. Es imperativo que para poner en control la seguridad de todos, el gobierno repiense sus supuestos y sus medidas.
  • La economía. Venezuela sigue siendo un país que sólo genera ingresos por petróleo y no ha logrado aumentar su producción. El gobierno ha usado los ingresos generados por el aumento de los precios de la última década y nos ha endeudado de manera brutal para mantener el gasto pero mientras tanto, la economía ha venido deteriorándose y en este momento, los síntomas concretos que incluso son oficialmente aceptados son: la inflación más alta del mundo, una devaluación descontrolada y una terrible escasez de más del 25%. La soberanía alimentaria, que con fuerza se estableció en 2003, está cada día más lejos. Las reservas han retrocedido y el tipo de cambio que se mantiene artificialmente hace que sea mucho más barato importar cualquier cosa que producirla en Venezuela. Cuando nos comparamos con nuestros vecinos de Suramérica, quizá con excepción de Argentina, todos presumen de economías con muchos mejores resultados que la nuestra. El gobierno sólo consigue culpables entre los empresarios y fuerzas externas que han entablado una guerra económica contra nosotros. La respuesta ha sido más controles y más intervención y, mes a mes, año a año, los resultados empeoran. Ahora bien, si estamos rodeados de ejemplos de gobiernos socialistas que cuidan a sus empresarios porque los saben socios indiscutibles para construir bienestar, ¿por qué seguir enfrascados en un modelo de economía planificada y controlada desde el gobierno que siempre ha fracasado en todos los países que la han intentado? ¿No es tiempo de aceptar los malos resultados y aplicar cambios sin renunciar a la política social como lo hacen Brasil o Ecuador? ¿No será que la pobreza se cura con riqueza y debemos pensar en generarla más allá del petróleo?
  • La disidencia. El chavismo tiene serios problemas para aceptar la crítica y el pensamiento opuesto. Tan graves son sus problemas que luego de casi 20 días de protestas, más de 15 muertos, cientos de heridos y más de 700 detenciones que mantienen al país conmocionado, nadie del gobierno ha sido capaz de acercarse a la dirigencia estudiantil para escucharla. Nadie del gobierno ha tenido un gesto de humanidad con las familias de los muertos. No ha habido una mueca que permita hacer ver a los que protestan que es posible que alguien del gobierno esté escuchando lo que se grita en la calle. Por el contrario, la protesta recibe un rosario de descalificaciones y burlas todos los días. Cualquier representante de las policías de inteligencia con dos dedos de frente habría sabido reconocer entre los 700 detenidos a muchachos estudiantes que están desesperados por hacerse escuchar y no a criminales o paramilitares extranjeros. Mientras tanto, el gobierno sigue sosteniendo que es un golpe, que son fascistas, que hay una confabulación internacional y continúa ignorando los reclamos que se hacen todos los días. Aunque la inteligencia hubiese detectado un plan de golpe de estado, ¿no es posible que incluso, por propia conveniencia, se escuchen algunos de los planteamientos que se hacen en las calles para iniciar un proceso sincero de negociación?. Una oposición que obtuvo más de 7 millones de apoyos en las últimas presidenciales, que no es gobierno por menos de 2% de los votantes, no puede ser ignorada con la prepotencia con que el gobierno lo hace. El respeto, como valor, recibe contraejemplos del gobierno todos los días y quizá eso tiene mucho que ver con la inseguridad, porque el respeto es uno de los valores que no se tiene cuando se decide delinquir. En una sociedad, el primero que tiene que dar el ejemplo es el liderazgo nacional que debe actuar siempre como buen padre de familia y hoy estamos lejos de verlo en ese rol.


En este momento, es indispensable el diálogo entre los principales bandos políticos del país por lo que me permito pedirte que reflexiones sobre lo antes expuesto. Si siendo chavista no eres capaz de dudar con los tres planteamientos de más arriba y seguirás plegado a la justificación oficial, no he logrado nada (por ahora) pero si eres capaz de reconocer que hay algo de razón, si crees que algunas cosas no están funcionando por razones que aun el gobierno no reconoce, habremos conseguido un tema sobre el cual discutir constructivamente.

Todo gobierno y sus seguidores, además de actuar con fidelidad a sus principios, también deben respetar los principios democráticos y la constitución. No hacerlo, también es condenar a todo el país al fracaso y la inviabilidad.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Venezuela 2012 - 2013

Concluyendo el 2012, como en otros años, destaco indicadores y eventos nacionales de trascendencia y me atrevo a proyectar algunas perspectivas para el futuro inmediato.

De acuerdo con una investigación anual de El Universal, este año el costo de la cena navideña para 6 personas fue de Bs. 1.237, que es 19% más alto que los Bs. 1.038 de la misma investigación en 2011.

Cuando faltan unos días para cerrar el año, se estima que la inflación se acerque a 19%, lo que significa una importante desaceleración interanual. Por su parte, el salario mínimo creció hasta Bs. 2.050 desde Bs. 1.550, es decir, 32%.

El petróleo venezolano se cotiza en estos días a 98 dólares el barril y promedia 103,50 dólares en 2012. Hace 1 año, el barril se vendía a 104 dólares y el promedió 101 dólares. Es decir, que el precio creció 2,5% (en 2011 creció 38%).

La economía del país, medida por el PIB, habrá crecido por encima de 5%, que era la meta del gobierno. Es decir, el desempeño del gobierno mejoró sus propios estimados, tanto en crecimiento como en inflación (estimó 5 y 21% respectivamente), mantuvo el tipo de cambio estimado y vendió el petróleo al doble de los 50 dólares que presupuestó por barril para 2012.

En mayo entró en vigencia la Ley del Trabajo y, aunque se había ofrecido hace varios años, finalmente, su promulgación fue sorpresiva.

Como estaba previsto, 3 eventos electorales: Primarias en la Oposición, Presidenciales y de Gobernadores, dibujaron un año hiper-político. Sin embargo, el ingrediente imprevisto que capturó la máxima atención de todas las tribunas fue el seguimiento a la salud del Presidente. En cualquier caso, concluye el 2012 con un gobierno nacional reelecto con 55% de apoyo contra un respaldo de 45% para la Oposición. Aun así, el mapa político muestra alta concentración de poder en manos del gobierno central, controlando 20 gobernaciones y casi dos terceras partes de la asamblea.

Lamentablemente, otro año más, el número de asesinatos se mantiene en la terrible cifra de 19 mil personas.

2013

Concluyendo el 2012, una serie de factores económicos amenazan el nuevo año:

1.- La oferta de dólares a través del SITME ha bajado, los retrasos de CADIVI se mantienen y la ausencia de nuevas subastas en dólares han hecho que los productos y servicios importados no cubiertos por el sistema, casi hayan duplicado su precio recientemente.

2.- Se escucha que el déficit fiscal estará entre 13 y 20% del PIB y la incertidumbre por la enfermedad de Presidente generan un entorno complejo para buscar y obtener financiamiento internacional.

3.- Los pagos a la deuda pública para el 2013, crecerán casi 50% con respecto a los del 2012.

En este sentido, para el gobierno podría ser necesario modificar el sistema cambiario de alguna manera y eso impactaría la inflación. En consecuencia, parece poco probable que el objetivo de 15% se cumpla. Me inclino por una inflación encima de 20%

El gobierno aspira a que la economía crezca 6%, sin embargo, el precio del petróleo tiene mucho impacto como siempre. Las estimaciones internacionales van de 80 a 125 dólares, pero promedian 95 dólares. El crecimiento mundial no está  claro por lo que pienso que Venezuela podría hacerlo entre 3 y 4%.

El sueldo mínimo llegará a Bs. 2.500 mensuales.

Cuánto avanzará la organización comunal del país y cuánto impactará la economía, son interrogantes sobre las que puedo presumir mucha ignorancia en este momento.

En política, aunque para mayo ya está prevista una elección de autoridades locales (Alcaldes y Concejales), la salud del Presidente y su eventual incapacidad para ejercer la Presidencia del 2013 al 2019, abren una ventana a escenarios imprecisos pero complejos con mucha seguridad.

Con respecto a la inseguridad, que se mantiene en los mismos niveles absolutos en los últimos 3 años.  Si las variables de crecimiento económico fuesen su única explicación, debería estar cediendo, sin embargo, no soy muy entusiasta sobre el control de este terrible mal social a menos que veamos cambios de rumbo drásticos  en varios temas conexos.

2013... allá vamos, con algo más de incertidumbre... pero vamos.


domingo, 22 de noviembre de 2009

Varios: economía, cine y comercio

Transcurre otra semana y hay una serie de eventos de ésta que me llevan a escribir:

Cae la economía

Esta semana el Banco Central de Venezuela presentó los resultados del PIB del tercer trimestre de este año que terminó el 30 de Septiembre, confirmando que vivimos una caída de la economía, que con respecto al mismo trimestre del año pasado, fue de 4,5% en el trimestre y de 2,2% en lo que va de año. Si evaluamos el tercer trimestre de este año con respecto al segundo de este año, se observa una muy ligera recuperación de 0,2% y se podría inferir que el retroceso ha tocado piso y en ello mucho tiene que ver la recuperación del precio del barril de petróleo (cerró esta semana en US$ 72,75 y promedia en el 2009 US$ 55,34). El consumo privado ha caído en 4,8%.

Cine

He tenido la oportunidad de disfrutar 2 historias esta última semana. Un venezolana: “Un lugar lejano” de José R. Novoa. Una historia diferente como la que tantas veces hemos conversado que se pueden producir en Venezuela. Una muy buena propuesta del cine nacional que celebro, recomiendo y que espero sirva de ejemplo y motivación para que otros realizadores locales encuentren temas interesantes y creativos que convertir en excelentes películas. La otra película es “Julie&Julia” de Nora Ephron, cruzando dos historias reales, nos cuenta una entrelazada que tiene a la cocina como centro, al estilo de “Como agua para chocolate” o “El festín de Babeth”. “Julie&Julia” junta dos momentos: Francia de los 40´s y New York de principios de esta década. La actuación de Meryl Streep me hizo reír con gusto y la de Amy Adams me emocionó. Una historia que los bloggeros sin duda disfrutamos.

La Gala de las Franquicias

Por trabajo tuve la oportunidad de asistir a una noche en la que una vez al año Profranquicias hace un reconocimiento a sus afiliados. Entre lo más interesante de la noche fue oír de Francisco Riera, actual Presidente de esta cámara, que en Venezuela operan 410 franquicias (tercer mercado latinoamericano después de Brasil y México), a través de 8.000 comercios en todo el territorio y que emplean a 90.000 personas de manera directa. El 65% de las franquicias que existen en Venezuela son venezolanas, es decir, en Venezuela operan más de 260 franquicias autóctonas y muchas de ellas son ya empresas transnacionales, con presencia en otros países de Latinoamérica, en Estados Unidos y en Europa.

domingo, 11 de octubre de 2009

Rebota la inflación en Venezuela


En julio, agosto y septiembre de 2009, el indice mensual de precios ha sido mayor al que se midió en los mismos meses del año pasado y, en consecuencia, la inflación anualizada ha venido subiendo.


Al cierre de septiembre, la economía refleja una inflación anualizada de 27,4%, aunque hace 1 año, en septiembre de 2008, la anualizada era de 34,4%, el punto más alto de los 2 años anteriores. Si se observa la tendencia de la gráfica, lamentablemene, la inflación está creciendo en Venezuela.


La inflación anualizada estuvo bajando entre noviembre del 2008 y junio de este año, sin embargo, en este último trimestre, se ha acelerado.


En el último mes, la cotización del dólar permuta ha caído un poco más de 20% y aunque aún mantiene un diferencial muy importante con respecto al cambio oficial, si esta caída se sostiene, será muy probable que algunos precios se estabilicen y que incluso comiencen a bajar, ya que muchas proyecciones de precios de productos y servicios importados, habían sido fijados con base en la tendencia alcista del resto del año.


Aplicando la inflación acumulada de enero de 1999 a la fecha, al tipo de cambio que teníamos hace más de 10 años, el cambio en estos momentos debería ser de Bs. 4,43 por dólar.


viernes, 4 de septiembre de 2009

Economía venezolana


Hace 2 años, la inflación anualizada de Venezuela estaba en torno al 15% pero entre Agosto del 2007 y principios de este 2009, la proyección anualizada superó el 30%. En los últimos 6 meses, la inflación anualizada se ha estado estabilizando en torno al 26%.

Esto quiere decir que es muy probable que el 2009 cierre con una inflación entre 26 y 30%. Este indicador frío quizá se entiende mejor al decir que lo que se compraba en enero de este año por Bs. 800 costará, más o menos, Bs. 1.025 en Diciembre. Ahora bien, a principio del 2009, el salario mínimo fue de Bs. 800 y a final de año será de Bs. 960 y, en consecuencia, el poder de compra, matemáticamente habrá retrocedido entre 6 y 7%. Desde hace 6 años el venezolano común no cerraba un año de tan mala manera. Este año algo crecerá: la pobreza.

Ahora bien, el impacto de la inflación en el grupo más pobre (que es mayoria), es mucho mayor por 2 razones: porque la inflación de los alimentos y productos básicos es mayor al índice global y porque en los últimos meses se han comenzado a destruir empleos como consecuencia del desempeño de la economía.

Si la inflación afectara al tipo de cambio, un dólar debería estar cambiándose por Bs. 4,40. Sin embargo, se cambia oficialmente por 2,15. Aunque Usted no lo crea.

Por otra parte, parece que la economía venezolana no crecerá en el 2009. Es decir, que habiendo más venezolanos en el 2009 que pueden trabajar, producir y comprar más cosas que los que lo hicieron en el 2008, el desempeño de la economía sólo será igual al del año pasado.

Acá hay una contradicción destructiva: la economía empeora y por eso la gente va a comprar menos de lo que compró el año pasado. Eso debería hacer que las cosas bajen de precio y se encuentren buenas ofertas. Sin embargo, los precios siguen subiendo y lo único que queda es comprar menos comida, menos ropa y menos de todo. En consecuencia, estamos perdiendo calidad de vida.

Hay muchas cosas que no funcionan en Venezuela y la economía es una de ellas.

viernes, 6 de marzo de 2009

Inflación venezolana: alta pero bajando


Desde el pasado mes de octubre de 2008, la inflación anualizada (la que se acumula en un periodo flotante de 12 meses) ha venido disminuyendo a ritmo de 1% mensual.

En los meses de septiembre y octubre del año pasado, la inflación anualizada estaba en el orden de 34,4% y en febrero de 2009, esta medida ha bajado hasta 28,8%.

Si bien una inflación de 28,8% es un número desastroso que dificulta el normal desenvolvimiento de cualquier economía, el hecho de que haya perdido cerca de 6% en 5 meses es una muy buena noticia para todos.

Lo que está sucediendo es que la inflación mensual de los últimos 4 meses, ha sido significativamente menor que la de los mismos 4 meses de un año antes.

Si esto fuese una tendencia que se puede sostener en los próximos 6 meses, la inflación del 2009 cerraría más cercana a 20% (como la del 2007) que es lo que predice el gobierno, que en torno a 30-35%, como han estimado muchos analistas y economistas.

El próximo mes de mayo y, especificamente, el decreto de ajuste del sueldo mínimo, por una parte, lo que suceda con el tipo de cambio Bs. por Dólar, por la otra, y la posible activación de impuestos como el débito bancario, serán tres variables que determinarán el ritmo de la inflación para Venezuela en el 2009.

Finalmente, mientras la inflación acumula 576% entre enero de 1999 y febrero de 2009, el cambio entre dólares y bolívares sólo se ha ajustado 275%. Si aplicamos la inflación de 576% al tipo de cambio de Bs. 573 por dólar de enero de 1999, el tipo de cambio debería ser de Bs. 3,87 en este momento, lejano al vigente Bs. 2,15.

sábado, 2 de agosto de 2008

¿A qué jugamos?


Mientras el precio promedio del barril de petróleo venezolano ha crecido significativamente en los últimos años: de 40 y poco, a más de 60 y por encima de 100 US$ en este momento:

  • la inflación anualizada está por encima de 30%,
  • la inversión privada nacional e internacional desapareciendo,
  • el empleo formal estancado,
  • la deuda pública inexplicablemente alta
  • la inseguridad desbordada haciendo de nuestro país la locación perfecta para las más sangrientas películas de horror (asesinatos múltiples, secuestros expresos o prolongados, robos de vehículos, atracos, cadáveres abandonados en los montes y ya paro de nombrar barbaridades),
  • la construcción de vivienda sin siquiera medio acercarse al ritmo necesario para garantizar este derecho básico,
  • la disponibilidad de alimentos comprometida (una semana hay carne pero no hay café, luego hay café pero falta la leche, luego no hay azúcar, etc.)
  • la suciedad de todas nuestras ciudades es la norma
  • el deterioro de la vías ya hace pensar que no hay autopistas y carreteras sino caminos

En fin, un terrible panorama que atenta cada minuto contra la calidad y esperanza de vida del venezolano común y corriente.

Mientras todo esto es lo que vivimos todos los venezolanos, la estrategia política y económica de nuestro gobierno es utilizar los recursos públicos (de todos los venezolanos) para jugar Monopolio. Estamos jugando con todo y sembrando las bases de un desastre económico como ya lo han mostrado parecidos errores del pasado acá y en muchos otros países.

El gobierno lanza los dados y avanza:

  • haciendas, "las compro",
  • petroleras transnacionales, "las compro",
  • un canal de TV, "lo compro" (y cierro otro)
  • la compañía de telecomunicaciones más grande, "la compro",
  • la de electricidad de la capital, "la compro",
  • varios frigoríficos, "los compro",
  • varias cementeras, "las compro",
  • la acerera más grande, "la compro",
  • el tercer banco que funciona muy bien, "lo compro"

Son miles de millones de dólares invertidos en empresas que en general funcionaban bien y estaban pagando impuestos y que luego de compradas por el estado no necesariamente están impactando el bienestar del ciudadano. Después de todas estas compras, como ya reseñé, seguimos sobreviviendo una altísima inflación, inseguridad, espacios públicos muy sucios, falta de viviendas, astronómicos alquileres, malas vías, insuficiente transporte público, baja oferta de productos básicos y pocas opciones de empleos interesantes.

Mientras todo esto sucede, no estamos haciendo las inversiones necesarias para aumentar nuestra producción de petróleo mientras el consumo interno de energía sigue creciendo y por ello nos lo veremos más negro el día en que el precio del barril baje de las nubes y sólo podamos seguir vendiendo la misma cantidad de barriles al día.
Es casi seguro que todas estas nuevas empresas compradas ya comenzaron a perder productividad y capacidad de autosostenerse, haciendo que nuestro estado sea cada vez más una "empresa" inviable que sacará el ya poco dinero de los bolsillos de todos, para balancearlas.

El gobierno de Venezuela juega Monopolio. Cuando la oposición se pone de acuerdo para lanzar los dados y juega, casi siempre cae en Casualidad y la tarjeta que siempre voltea la manda para la carcel sin pasar por "Go" y siquiera poder competir con equidad en las próximas elecciones regionales.

Será que ésta es la Venezuela que nos merecemos por la pobreza de nuestros valores y nuestra gris ciudadanía. Lamentable pero cierto.