viernes, 15 de abril de 2016
Huevos de gallina. De 320 a 2.200 Bolívares en 10 meses
miércoles, 27 de enero de 2016
¿Qué tienen en común los zapatos, los huevos y la leche?
Si cada persona compra un par de zapatos en 2016, deben estar disponibles 31 millones de pares, es decir, que diariamente se transarán 85 mil pares en promedio. Si cada quien se toma un litro de leche cada mes, habrá que disponer de 372 millones de litros este año por lo que habrá que ordeñarles 20 litros a 51 mil vacas al día. Para que cada persona se pueda comer 15 huevos al mes, que son 5 mil 650 millones en todo el año, se necesitan más de 15 millones de gallinas poniendo más de 7 millones diarios.
Tanto las gallinas como las vacas deben ser alimentadas, vacunadas y reproducidas todos los días. La leche debe ser procesada y envasada así como los huevos recogidos y empacados. Todos los productos deben ser distribuidos a las 1.136 parroquias que ocupan casi un millón de kilómetros cuadrados. Todos estos productos requieren empaques que después se convertirán en basura que habrá de ser recogida y dispuesta.
A medida que se recorren las redes de cada producto, alimento o servicio nos podemos imaginar un sistema que requiere planificación, inversiones, terrenos, construcción, fábricas, transporte, vías, energía, aguas blancas y tratamiento de residuales, servicios financieros, comunicaciones y tecnologías, mantenimiento, mano de obra y profesionales de múltiples carreras y niveles, controles sanitarios y de calidad y un grandísimo etcétera.
Si a los productos mencionados que son de consumo básico y casi ineludible, seguimos sumando productos y servicios menos vitales, el sistema sigue complicándose y generando más y más jugadores e interacciones.
Si la economía cuenta con múltiples oferentes compitiendo por vender, la diversidad y cantidad de la oferta debería empoderar al consumidor y brindar mayor calidad a mejores precios (y millones de empleos, movilidad y oportunidades). Cuando la oferta recae en pocas manos, el poder pasa a los productores que fijarán precios más altos y, eventualmente, descuidando la costosa calidad (y generando empleos menos competitivos).
Como todo este proceso económico ocurre conectado con el resto del mundo, se hacen indispensables, entre otras, adecuadas políticas monetarias, fiscales y arancelarias para propiciar y regular la competencia entre productores nacionales y entre éstos y los foráneos. Por ejemplo, si nuestra moneda está sobrevaluada, se incentiva la importación porque monedas fuertes encarecen lo nacional. Inversamente, las monedas artificialmente desvaloradas, hacen más atractiva la producción autóctona a la vez que encarecen lo que no somos capaces de producir acá.
Los impuestos que genera la economía deberían sobrar para cubrir el costo de la operación del estado y de sus gobiernos (nacionales, estatales y municipales) que se deberían ocupar primordialmente de apoyar el sistema con incentivos a la competencia, regulaciones y controles de calidad. También, hacer inversiones en educación, salud, seguridad y en la construcción y mantenimiento de infraestructuras básicas y, en sociedades desiguales como la nuestra, ofrecer apoyos concretos que garanticen una vida digna a los menos preparados para aprovechar el sistema (sin anularlos) mientras los compromete y los ayuda a sumarse al desarrollo.
En la Venezuela de las últimas décadas, un estado dueño de la producción petrolera, más que usarla como respaldo provisional, ha invertido mal para tratar injustamente de ser un aventajado empresario. Ese poder económico, más allá de distribuir ayudas, ha sido el combustible de un despreciable y descarado chantaje electorero (la cosificación de la política he oído recientemente).
El gobierno de los pasados 17 años, ha abusado de estas circunstancias. Por un lado, ha querido jugar directamente en casi todos los sectores siguiendo principios ideológicos de su anticuado e inefectivo modelo y, por la otra, ha mantenido tipos de cambio artificiales que privilegian sus propias y poco transparentes importaciones. Una nunca fuerte producción nacional no ha parado de recibir amenazas, empujones y grandes golpes y se encuentra arrinconada desde hace más de una década.
Así, se ha estrangulado a la inversión privada (miles y miles de empresas han cerrado), se ha despreciado la competencia al fijar precios que en muchas ocasiones quedan oficialmente por debajo de los costos, se han esfumado millones de empleos y se ha depreciado y despreciado la calidad de lo disponible. El gobierno se ha entrampado, fundiendo sus propios motores, en miles de subsidios indiscriminados, castrando, a final de cuentas, a una economía que sólo produce el 30% de lo que consume y que en tiempo de bajos precios del petróleo, ya no le alcanza para importar el restante e indispensable 70%.
No conforme con esta terca decisión de alejarse de los caminos de éxito probado hacia el desarrollo, algunos comentan que la corrupción en la administración de los presupuestos desvía 30% o más de los ingresos del estado (y que la corrupción actual dobla la de los noventas). No siendo suficientes los impuestos (que ha recaudado con mayor eficacia que sus predecesores), ha quemado la utilidad de sus empresas (PDVSA la más ilustre), ha postergado las inversiones para mantener y aumentar la producción, se ha endeudado como nunca antes y ha emitido más billetes soportados por las mismas reservas desatando el monstruo de la inflación (más billetes en una economía que no crece sólo aumenta el costo de los bienes y servicios).
Toda esta receta del fracaso se ha seguido confiando, con ingenuidad, en que los ingresos petroleros siempre crecerían por encima de las apetencias y necesidades. Así, hace un par de años ya eran rotundos los síntomas de un colapso pero desde hace un año, comenzó una agonía con una velocidad aun mayor que la de la caída del precio de nuestros barriles y reservas.
Si el gobierno no modera el gasto, no cambia su propia naturaleza y sólo intenta seguir pidiendo prestado y metiendo mano en las cuentas de las empresas y los ciudadanos, el panorama empeorará día tras día a menos que ocurra una milagrosa subida del precio del petróleo. Como ya efectivamente sucede, el sistema seguirá colapsando rubro por rubro y transitaremos uno de estos caminos:
- aceptar un masivo empobrecimiento y hundirnos conformes con el gobierno y su modelo o
- comenzar a remontar la fuerte cuesta que nos acerque al sendero de una economía moderna luego de que este gobierno y su modelo hayan pasado a la historia por no garantizar ninguno de nuestros derechos elementales
domingo, 27 de diciembre de 2015
Adiós 2015
A falta de cifras oficiales que no han sido publicadas en todo el año, los estimados de las consultoras independientes o de bancos internacionales nos cuentan sobre una inflación de 200% y una caída del PIB de 7%. El paralelo, aunque hace algunas semanas pasó de 920 Bs., está cerrando en torno a 840. Los tres tipos de cambio oficiales siguen sin variación en Bs. 6,30, 13,50 y 200. El petróleo venezolano anda por 30 dólares y promediará 45 en el año. Las reservas bajaron 33,5% con respecto al saldo de hace un año. Por decreto, el ingreso básico mensual (salario más bono para alimentación) se duplicó en 2015.
Resumen de las principales cifras e indicadores en los últimos 3 años:
La economía venezolana muestra los peores resultados de las últimas décadas, sin embargo, el gobierno sigue bajando buscando un fondo que se hace más profundo y, con su terquedad, arrastra a la mayoría de la población.
jueves, 12 de febrero de 2015
Dólares a 30
sábado, 27 de diciembre de 2014
Del 2014 al 2015
Un año más, todo el 2014 fue desbordado por la inseguridad y el desorden. Hemos estado arropados por la pérdida del control público del bien y del mal. Asesinato, secuestro y asalto son las tres tristes amenazas que nos siguen golpeando pero que ya no nos sorprenden. La anarquía se ha hecho habitual y cotidiana en nuestras ciudades y pueblos. Hace rato que se perdió todo gesto de respeto, orden y convivencia. La calle es un “sálvese quien pueda” y “yo paso primero”. Es muy duro descubrir que para las nuevas generaciones esta pareciera la única forma de convivencia a la que la mayoría se ha adaptado. Todo conspira para que así sea y me indigna ver que mucha gente, en cierta forma, no sólo la tolera sino que la disfruta.
Otro fenómeno social que ha sido cotidiano todo el año es la emigración. Entre los que se fueron, los que se van y los que lo están pensando, cualquiera contará un alto porcentaje de su entorno. Cada día más, cualquier destino externo es bueno. La emigración no es nueva. Empezó tímidamente hace 15 años pero ha venido creciendo con mucha fuerza desde 2012. En 2014, fue contundente. Hace 10 años se iban familias enteras, principalmente asustadas por temas de seguridad. En esa primera oleada fuerte, los que se marchaban a los Estados Unidos o a España recibían buenos deseos y críticas por igual. En los años recientes y en éste, se marchan a borbotones los jóvenes recién graduados y parejas de recién casados. Ya no reciben críticas, todo aviso de alguien que se marchó, es celebrado con una alegre tristeza. Los nuevos destinos incluyen a Colombia, Panamá, Ecuador y Chile.
Este año también volvimos a reprobar tres materias fundamentales: escasez, inflación y devaluación.
Creo que como en Venezuela llevamos tantos años con inflaciones de 25% (en los años buenos) y ajustes salariales que intentan compensarlo, lo más desagradable a estar alturas es no conseguir hacer la compra de lo que necesitas (no de lo que quieres) de manera normal. Escasean demasiados productos. El concepto de marca se perdió en muchos rubros. Cambiamos nuestra compra semanal o quincenal de nuestros productos favoritos por visitas diarias a cualquier comercio a hacer una cola por lo que haya, sea cual sea la marca y la presentación.
Por ejemplo, durante un mes hay una escasez aguda de leche pasteurizada y de pronto, durante una o dos semanas, los supermercados son bombardeados por presentaciones desconocidas de leches de Perú, Ecuador o Nicaragua. Todo el mundo, cuando puede, compra todo lo que puede de los bienes escasos, en consecuencia, es difícil sufrir escasez absoluta pero lo cierto del caso es que abastecerse de comida y productos básicos se ha vuelto un sinvivir. Como sólo exportamos petróleo e importamos todo lo demás y desde hace 2 años, los dólares que entran dejaron de alcanzar, hay carencia de todo: comida, productos de higiene, repuestos, electrodomésticos, electrónica, línea blanca, pasajes internacionales, medicinas, ropa y calzado y casi todos los productos.
El valor del dólar subió oficialmente al legalizar dos nuevos tipos de cambio: desde Bs. 6,30 a Bs. 10 para unas necesidades y a Bs. 50, para otras. El cambio extraoficial explotó, pasando de Bs. 70 a Bs. 170 durante el 2014. Estos 4 tipos de cambio: 6,30, 10, 50 y 170 generan un remolino que ha generado incoherencias y desequilibrios difíciles de explicar y mucho más difíciles de asimilar. Los activos más importantes de una familia: vivienda y vehículo, se transan a tasa libre (170). Medicinas, los rubros alimenticios más básicos y varios servicios públicos a la menor tasa (6,30). Muchos de los otros bienes a cualquier valor en medio de los dos extremos. La gasolina sigue tirada, sin embargo, la inflación anual parece estar montada en 75% (si algún día vuelven a publicarla, ya que ha estado escondida casi todo el año).
El pulso político fue variable a lo largo del año. En los primeros meses, una ola de protestas recorrió el país y movilizó a la sociedad opositora bajo el mando de organizaciones estudiantiles de las principales universidades. La frustración e indignación ante un gobierno terco y sordo se transformó en protestas que recibieron una respuesta brutalmente represiva que transformó la rabia en violencia y que se saldó con 50 muertos y centenares de presos, algunos de los cuales aun no recuperan su libertad. Las menciones especiales de los caídos políticos son por ahora, para Leopoldo López, el líder nacional, dos Alcaldes y la exdiputado María Corina Machado (destituida y apartada de la Asamblea por la mayoría oficial). El 2014 cierra con un aparente “control total” del gobierno. Acaban de llenar las vacantes del poder ciudadano, moral y electoral de acuerdo con sus planes y desconociendo una vez más la constitución y el balance democrático. La imagen internacional del gobierno comenzó a mostrar sus contradicciones y la revolución ha perdido brillo y fuerza, sin embargo, internamente, la falta de estatura política y cohesión de la oposición y la confiscación de medios y recursos públicos por parte del gobierno han dificultado consolidar una opción que le dé cuerpo al descontento y la esperanza.
Justo en el último trimestre, los precios del petróleo se desplomaron. Eso hará que los ingresos en divisas, en principio, se reduzcan a la mitad porque venimos de varios años a 100 dólares el barril y justo ahora lo vendemos o lo transamos a 50.
Luego de este repaso de las terribles cotidianidades que nos castigaron este año, llega el turno de imaginar el 2015 que comienza en menos de 1 semana. Predecirlo a partir del 2014 y el 2013, nos encuentra con 4 variables diferentes:
• 2015 es un año electoral y 2014 no lo fue (uno de esos pocos y extraños años)
• 2013 cerró con un barril promedio de casi 100 dólares y se proyectaba un 2014 igual pero está cerrando con un promedio de 90 dólares y se ha proyectado un 2015 a 60 dólares (un 40% menos de ingresos externos)
• 2013 cerró con un dólar extraoficial de Bs. 40 y en 2014 promedió 120 Bs. por dólar (el Bolívar perdió dos tercios de su valor en 2014)
• 2013 cerró con crecimiento cercano a 1,5% y, aparentemente, en 2014 estamos en recesión
Ahora bien, ante las elecciones, un gobierno chavista seguirá intentando vender ilusiones a sus seguidores, mientras que hacia los adversarios promoverá la abstención con todas sus fuerzas y estrategias, buscando que los resultados los definan los circuitos a la medida y el clientelismo.
Entonces, ¿cómo luce el 2015?
Para ser muy breve, la inseguridad, la anarquía y la emigración continuarán igual o crecerán en este año nuevo.
En el terreno económico, es fácil predecir un año con peores indicadores: la inflación, la escasez, la devaluación y la recesión continuarán complicando la vida de los venezolanos. Si no se toman medidas, el año será el doble de malo que 2014. Sin devaluar oficialmente y sin subir el precio de la gasolina, no sólo habrá menos dólares, sino menos bolívares. Eso puede ayudar a contener la inflación, sin embargo, una mayor escasez será una oportunidad aun más apetitosa para el contrabando (que ya es la forma de vida para miles de venezolanos) y por allí se alimentará la devaluación y la inflación. En consecuencia, se puede pensar en una inflación de 80% pero no teniendo fondos para ajustar así el salario mínimo, es más o menos predecible que aumente el precio de la gasolina a 5 Bs. el litro y, seguramente, el cambio de 6,30 se unificará con el dólar de 10 bolívares y se irá deslizando en la medida que lo necesiten. Los rubros no prioritarios pasarán al dólar de 50 (que se podrá deslizar a 80) y el extraoficial seguirá creciendo al ritmo desenfrenado que lleva, pudiendo terminar 2015 por encima de los 300 bolívares.
En fin, dos años muy malos en los que podría estar gestándose un nuevo cambio del control del estado y para quienes conocen y repasan la historia de Venezuela no sería descabellado intuir que el cambio podría ser color verde oliva.
domingo, 28 de septiembre de 2014
De 4,30 a cien mil
sábado, 19 de julio de 2014
Los meses que vienen en Venezuela
martes, 4 de marzo de 2014
Sólo para chavistas
- La inseguridad. Las cifras oficiales nos dicen que el asesinato, el secuestro, el robo y, en general los delitos que amenazan la vida y la tranquilidad de todos, se han disparado en los últimos años. El enfoque chavista ha sido que los delincuentes son producto del injusto proceso de distribución de ingresos que hubo antes de 1999 y que aumentando el gasto social, el fenómeno se revertirá. Seguramente hay mucho de cierto en ese enfoque pero vistos los resultados después de más de 10 años de intensa inversión social, algo no está funcionando bien o mejor dicho, está funcionando muy mal. En 15 años, se ha implementado más de 1 plan de seguridad por año y los resultados medibles y objetivos, han empeorado cada año. Pareciera relativamente fácil concluir que no han sido los planes ni los ministros asignados los que no han sabido hacerlo sino que los supuestos del plan no son suficientes para entender, enfrentar y corregir el problema. El gobierno no lo está resolviendo y en vez de cuestionar y replantearse el tema, insiste con terquedad y eso nos ha costado miles de vidas y ha espantado al extranjero a cientos de miles de venezolanos. Es imperativo que para poner en control la seguridad de todos, el gobierno repiense sus supuestos y sus medidas.
- La economía. Venezuela sigue siendo un país que sólo genera ingresos por petróleo y no ha logrado aumentar su producción. El gobierno ha usado los ingresos generados por el aumento de los precios de la última década y nos ha endeudado de manera brutal para mantener el gasto pero mientras tanto, la economía ha venido deteriorándose y en este momento, los síntomas concretos que incluso son oficialmente aceptados son: la inflación más alta del mundo, una devaluación descontrolada y una terrible escasez de más del 25%. La soberanía alimentaria, que con fuerza se estableció en 2003, está cada día más lejos. Las reservas han retrocedido y el tipo de cambio que se mantiene artificialmente hace que sea mucho más barato importar cualquier cosa que producirla en Venezuela. Cuando nos comparamos con nuestros vecinos de Suramérica, quizá con excepción de Argentina, todos presumen de economías con muchos mejores resultados que la nuestra. El gobierno sólo consigue culpables entre los empresarios y fuerzas externas que han entablado una guerra económica contra nosotros. La respuesta ha sido más controles y más intervención y, mes a mes, año a año, los resultados empeoran. Ahora bien, si estamos rodeados de ejemplos de gobiernos socialistas que cuidan a sus empresarios porque los saben socios indiscutibles para construir bienestar, ¿por qué seguir enfrascados en un modelo de economía planificada y controlada desde el gobierno que siempre ha fracasado en todos los países que la han intentado? ¿No es tiempo de aceptar los malos resultados y aplicar cambios sin renunciar a la política social como lo hacen Brasil o Ecuador? ¿No será que la pobreza se cura con riqueza y debemos pensar en generarla más allá del petróleo?
- La disidencia. El chavismo tiene serios problemas para aceptar la crítica y el pensamiento opuesto. Tan graves son sus problemas que luego de casi 20 días de protestas, más de 15 muertos, cientos de heridos y más de 700 detenciones que mantienen al país conmocionado, nadie del gobierno ha sido capaz de acercarse a la dirigencia estudiantil para escucharla. Nadie del gobierno ha tenido un gesto de humanidad con las familias de los muertos. No ha habido una mueca que permita hacer ver a los que protestan que es posible que alguien del gobierno esté escuchando lo que se grita en la calle. Por el contrario, la protesta recibe un rosario de descalificaciones y burlas todos los días. Cualquier representante de las policías de inteligencia con dos dedos de frente habría sabido reconocer entre los 700 detenidos a muchachos estudiantes que están desesperados por hacerse escuchar y no a criminales o paramilitares extranjeros. Mientras tanto, el gobierno sigue sosteniendo que es un golpe, que son fascistas, que hay una confabulación internacional y continúa ignorando los reclamos que se hacen todos los días. Aunque la inteligencia hubiese detectado un plan de golpe de estado, ¿no es posible que incluso, por propia conveniencia, se escuchen algunos de los planteamientos que se hacen en las calles para iniciar un proceso sincero de negociación?. Una oposición que obtuvo más de 7 millones de apoyos en las últimas presidenciales, que no es gobierno por menos de 2% de los votantes, no puede ser ignorada con la prepotencia con que el gobierno lo hace. El respeto, como valor, recibe contraejemplos del gobierno todos los días y quizá eso tiene mucho que ver con la inseguridad, porque el respeto es uno de los valores que no se tiene cuando se decide delinquir. En una sociedad, el primero que tiene que dar el ejemplo es el liderazgo nacional que debe actuar siempre como buen padre de familia y hoy estamos lejos de verlo en ese rol.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Venezuela 2012 - 2013
2013... allá vamos, con algo más de incertidumbre... pero vamos.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Varios: economía, cine y comercio
Cae la economía
Esta semana el Banco Central de Venezuela presentó los resultados del PIB del tercer trimestre de este año que terminó el 30 de Septiembre, confirmando que vivimos una caída de la economía, que con respecto al mismo trimestre del año pasado, fue de 4,5% en el trimestre y de 2,2% en lo que va de año. Si evaluamos el tercer trimestre de este año con respecto al segundo de este año, se observa una muy ligera recuperación de 0,2% y se podría inferir que el retroceso ha tocado piso y en ello mucho tiene que ver la recuperación del precio del barril de petróleo (cerró esta semana en US$ 72,75 y promedia en el 2009 US$ 55,34). El consumo privado ha caído en 4,8%.Cine
He tenido la oportunidad de disfrutar 2 historias esta última semana. Un venezolana: “Un lugar lejano” de José R. Novoa. Una historia diferente como la que tantas veces hemos conversado que se pueden producir en Venezuela. Una muy buena propuesta del cine nacional que celebro, recomiendo y que espero sirva de ejemplo y motivación para que otros realizadores locales encuentren temas interesantes y creativos que convertir en excelentes películas. La otra película es “Julie&Julia” de Nora Ephron, cruzando dos historias reales, nos cuenta una entrelazada que tiene a la cocina como centro, al estilo de “Como agua para chocolate” o “El festín de Babeth”. “Julie&Julia” junta dos momentos: Francia de los 40´s y New York de principios de esta década. La actuación de Meryl Streep me hizo reír con gusto y la de Amy Adams me emocionó. Una historia que los bloggeros sin duda disfrutamos.La Gala de las Franquicias
Por trabajo tuve la oportunidad de asistir a una noche en la que una vez al año Profranquicias hace un reconocimiento a sus afiliados. Entre lo más interesante de la noche fue oír de Francisco Riera, actual Presidente de esta cámara, que en Venezuela operan 410 franquicias (tercer mercado latinoamericano después de Brasil y México), a través de 8.000 comercios en todo el territorio y que emplean a 90.000 personas de manera directa. El 65% de las franquicias que existen en Venezuela son venezolanas, es decir, en Venezuela operan más de 260 franquicias autóctonas y muchas de ellas son ya empresas transnacionales, con presencia en otros países de Latinoamérica, en Estados Unidos y en Europa.
domingo, 11 de octubre de 2009
Rebota la inflación en Venezuela

viernes, 4 de septiembre de 2009
Economía venezolana

viernes, 6 de marzo de 2009
Inflación venezolana: alta pero bajando
Desde el pasado mes de octubre de 2008, la inflación anualizada (la que se acumula en un periodo flotante de 12 meses) ha venido disminuyendo a ritmo de 1% mensual.
En los meses de septiembre y octubre del año pasado, la inflación anualizada estaba en el orden de 34,4% y en febrero de 2009, esta medida ha bajado hasta 28,8%.
Si bien una inflación de 28,8% es un número desastroso que dificulta el normal desenvolvimiento de cualquier economía, el hecho de que haya perdido cerca de 6% en 5 meses es una muy buena noticia para todos.
Lo que está sucediendo es que la inflación mensual de los últimos 4 meses, ha sido significativamente menor que la de los mismos 4 meses de un año antes.
Si esto fuese una tendencia que se puede sostener en los próximos 6 meses, la inflación del 2009 cerraría más cercana a 20% (como la del 2007) que es lo que predice el gobierno, que en torno a 30-35%, como han estimado muchos analistas y economistas.
El próximo mes de mayo y, especificamente, el decreto de ajuste del sueldo mínimo, por una parte, lo que suceda con el tipo de cambio Bs. por Dólar, por la otra, y la posible activación de impuestos como el débito bancario, serán tres variables que determinarán el ritmo de la inflación para Venezuela en el 2009.
Finalmente, mientras la inflación acumula 576% entre enero de 1999 y febrero de 2009, el cambio entre dólares y bolívares sólo se ha ajustado 275%. Si aplicamos la inflación de 576% al tipo de cambio de Bs. 573 por dólar de enero de 1999, el tipo de cambio debería ser de Bs. 3,87 en este momento, lejano al vigente Bs. 2,15.
sábado, 2 de agosto de 2008
¿A qué jugamos?

Mientras el precio promedio del barril de petróleo venezolano ha crecido significativamente en los últimos años: de 40 y poco, a más de 60 y por encima de 100 US$ en este momento:
- la inflación anualizada está por encima de 30%,
- la inversión privada nacional e internacional desapareciendo,
- el empleo formal estancado,
- la deuda pública inexplicablemente alta
- la inseguridad desbordada haciendo de nuestro país la locación perfecta para las más sangrientas películas de horror (asesinatos múltiples, secuestros expresos o prolongados, robos de vehículos, atracos, cadáveres abandonados en los montes y ya paro de nombrar barbaridades),
- la construcción de vivienda sin siquiera medio acercarse al ritmo necesario para garantizar este derecho básico,
- la disponibilidad de alimentos comprometida (una semana hay carne pero no hay café, luego hay café pero falta la leche, luego no hay azúcar, etc.)
- la suciedad de todas nuestras ciudades es la norma
- el deterioro de la vías ya hace pensar que no hay autopistas y carreteras sino caminos
En fin, un terrible panorama que atenta cada minuto contra la calidad y esperanza de vida del venezolano común y corriente.
Mientras todo esto es lo que vivimos todos los venezolanos, la estrategia política y económica de nuestro gobierno es utilizar los recursos públicos (de todos los venezolanos) para jugar Monopolio. Estamos jugando con todo y sembrando las bases de un desastre económico como ya lo han mostrado parecidos errores del pasado acá y en muchos otros países.
El gobierno lanza los dados y avanza:
- haciendas, "las compro",
- petroleras transnacionales, "las compro",
- un canal de TV, "lo compro" (y cierro otro)
- la compañía de telecomunicaciones más grande, "la compro",
- la de electricidad de la capital, "la compro",
- varios frigoríficos, "los compro",
- varias cementeras, "las compro",
- la acerera más grande, "la compro",
- el tercer banco que funciona muy bien, "lo compro"
Son miles de millones de dólares invertidos en empresas que en general funcionaban bien y estaban pagando impuestos y que luego de compradas por el estado no necesariamente están impactando el bienestar del ciudadano. Después de todas estas compras, como ya reseñé, seguimos sobreviviendo una altísima inflación, inseguridad, espacios públicos muy sucios, falta de viviendas, astronómicos alquileres, malas vías, insuficiente transporte público, baja oferta de productos básicos y pocas opciones de empleos interesantes.
El gobierno de Venezuela juega Monopolio. Cuando la oposición se pone de acuerdo para lanzar los dados y juega, casi siempre cae en Casualidad y la tarjeta que siempre voltea la manda para la carcel sin pasar por "Go" y siquiera poder competir con equidad en las próximas elecciones regionales.








