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viernes, 12 de octubre de 2012

Los Carentes, los Apretados y los Solventes



Para esta reflexión hice un ejercicio de dividir a la población actual de Venezuela en 3 bloques: los Carentes, los Apretados y los Solventes. Veamos quién está en estos 3 bloques.

Las Carentes incluye a las personas en pobreza extrema, indigentes, los que pasan hambre, y a quienes pueden comer medianamente completo pero que aun viven sin todos los servicios y comodidades mínimas que merece una familia en 2012 (sin lavadora, por ejemplo, una sola habitación para todos los usos y un lamentable etc.). Las viviendas de los Carentes se ubican en zonas precarias recién pobladas, o en invasiones, o en las zonas más altas y nuevas de los cerros pobres o en las zonas rurales del interior del país con muy poco urbanismo o servicios públicos. Los Carentes tienen poco acceso a la educación y el trabajo formal.

Los Apretados incorpora a Carentes que han venido mejorando sus condiciones de vida (principalmente con el apoyo de los gobiernos de Chávez), a Solventes que desde hace años vienen perdiendo ingresos (al envejecer, por ejemplo) pero, en general, está conformado por esa parte de la población que lucha para vivir con lo justo pero que disfruta los servicios y comodidades modernas indispensables. Ocupan viviendas formales en zonas populares o en casas humildes en barrios consolidados con más urbanismo y más servicios públicos. Los Apretados tienen mayor acceso a la educación, al trabajo y al emprendimiento.

Los Solventes incluye a los técnicos, profesionales, ejecutivos, comerciantes y empresarios con mejores oportunidades que cubren bastante bien sus necesidades, ocupan viviendas de calidad (y algunos pueden tener más de una). También incorpora a los menos que viven de la mejor manera posible, los que generan riqueza y tienen capital, los que tienen varias propiedades dentro o fuera del país, en fin, la gente con más poder económico y que vive en las mejores viviendas del país.

Si estamos de acuerdo que el nivel de riqueza está muy ligado al nivel de educación se comprende que la forma en que piensa y se expresa políticamente la gente menos formada del país poco tiene que ver con los motivos y reflexiones de los venezolanos con mayores oportunidades. Así, políticamente, la venganza y el resentimiento son sentimientos muy fuertes entre los Carentes, mientras que la libertad lo es para los Solventes. En consecuencia, criticar la forma en que vota cada venezolano de estos 3 bloques debería pasar por entender la vida y aspiraciones de la gente y comprender cuánto la vida le sonríe o le saca la lengua a cada quien.

Mientras que en los centros de Antímano, San Juan de las Galdonas, Magdaleno y Chuspa, Chávez ganó con 75% o más de los votos, Capriles ganó con más del 85% en los centros El Morro de Lecherías, El Cafetal, El Viñedo de Valencia o Altamira. En las zonas de clase media popular de nuestras ciudades, la votación fue más pareja entre ambos, con menor ventaja para Chávez en la mayoría de estos centros y dan cuenta de ello las votaciones en Caricuao, San Juan de Los Morros, El Junquito o La Pastora.

Simplificando y proyectando la votación de los 14,6 millones de venezolanos que votaron por Chávez o Capriles, el resultado debió ser el siguiente:

Bloques
Todos
Por Chávez
Por Capriles
Carentes
6.600.000
4.300.000
2.300.000
Apretados
6.100.000
3.200.000
2.900.000
Solventes
1.900.000
600.000
1.300.000
Venezuela
14.600.000
8.100.000
6.500.000

Es decir, que el mayor apoyo del chavismo estuvo entre los “Carentes” y los “Apretados” y el de Capriles estuvo más balanceado, pero mayoritariamente vino de los “Apretados” y los “Solventes”.

Los gobiernos y las campañas de Chávez han estado muy claras de esta realidad socio-económica de Venezuela hace muchos años y la campaña de Capriles lo tuvo mucho más claro esta vez y de allí el crecimiento desde 2006. Seguir entendiendo el país y organizarse para atenderlo es el trabajo de los políticos que quieren corregir el rumbo de manera seria y no apelando al clientelismo. Para construir la Venezuela que soñamos necesitamos que cada vez más Apretados logren la Solvencia y que la educación para el trabajo y el emprendimiento exterminen la carencia que nos tiene entrampados.

martes, 21 de febrero de 2012

¿Cómo hacemos crecer a Venezuela?


Una parte del mundo actual ha experimentado un extraordinario avance en la lucha por la riqueza en los últimos 15 años. Sólo en Brasil, Rusia, India y China (referidos en conjunto como BRIC) han estado aprovechando oportunidades globales para que cerca de 1.000 millones de sus habitantes estén saliendo de la pobreza.

El mundo más desarrollado, buscando reducir sus costos de producción, ha hecho crecer las economías que ofrecen mano de obra más barata y, también, a las que venden materias primas. Por ello estas economías en crecimiento, hoy por hoy, son proveedores claves para aumentar la competitividad y el crecimiento global y están dando un tirón a una tercera camada de países que se han convertido en proveedores "aguas abajo".

Que una familia deje de ser pobre significa que de alguna manera ha logrado el acceso a fuentes de ingreso a través del empleo o del emprendimiento para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, salud y vivienda y que, en consecuencia, ampliará las oportunidades para sus descendientes, a través de mayor acceso a la educación.

Que una familia deje de ser pobre es, a su vez, un multiplicador de riqueza, por cuanto demanda y consume mayores bienes y servicios generando oportunidades para que otra familia pobre ingrese al ciclo de prosperidad.

Poniendo la mirada en Brasil, con una población de 200 millones de personas, encontramos que en los últimos 10 años, un 15% de ella o 30 millones de brasileños, están dejando atrás a la pobreza.

Extrapolar ese logro a Venezuela, equivaldría a que más de 5 millones de venezolanos pobres logren mejorar su bienestar hasta el 2020, cuando seremos 35 millones. Esto significaría reducir la pobreza del 27% actual a un 12% (quedando aun 4,2 millones de pobres en 2020).

Tanto en Brasil, como en los otros países mencionados más arriba, el modelo combina al estado con la iniciativa libre: emprendedores y empresa privada.

El modelo de desarrollo que actualmente tenemos en Venezuela apuesta a un estado enorme que genera sus ingresos de manera directa para lograr su distribución entre la población, también de manera directa. Ahora bien, para que este modelo sea posible y sustentable, el estado debe garantizar la generación de ingresos de manera creciente para ir atendiendo el crecimiento de la población, mientras traslada a más de 5 millones desde la pobreza a un estatus de mayor cobertura.

¿Es eso posible? De entrada pienso que la experiencia demuestra que no sólo es casi imposible sino que sería la manera más lenta y difícil de lograrlo ya que estarían ausentes la energía emanada por los deseos individuales de prosperar, la creatividad que acompaña a la libre iniciativa y el esfuerzo irrestricto del emprendedor y, en su lugar, el difuso interés colectivo, la humana apuesta al esfuerzo mínimo y la falta de inspiración personal, acabarán generando un monstruo fofo e improductivo, como ya se ha demostrado en los países que han intentado sin éxito una economía totalmente planificada y controlada por el estado.